Bahia Esperanza

Consejeria espiritual cristiana y ayuda emocional online

Archive for julio, 2009

Carta a un amigo

jul-18-2009 By edith

“En todo tiempo ama al amigo, y es como un hermano en tiempos de angustia” Proverbios 17.17

Se dice mucho de la amistad , pero ella esconde su nobleza y virtud de la liviandad con que se la nombre, y  se deja ver,  como una luz, en los momento oscuros, trayéndonos un pedacito de cielo cuando solo podemos ver las sombras.

La amistad nos hace fuertes, y agradecidos. Nos enseña el arte de amar y de conciliar diferencias-

Un amigo nos  enseña a reir, aún en medio de las tormentas. Y es un abrazo que el cielo nos extiende en brazos humanos.

Les dejo unas palabras  de hombres sabios, recalcando en las de Aristóteles la frase “dos cuerpos con una sola alma” entendiendo por esto, el estar “unanimes” según la Biblia, dos almas con un solo sentir, algo permitido nada mas que por   amor, y la unica fuente de  la verdadera unidad.

Les envío a cada uno, mi mejor abrazo.Feliz día de la amistad. Gracias por cada momento compartido y por dejarme ver la riqueza de sus corazones.

CARTA A UN AMIGO

No puedo darte soluciones para todos los problemas de tu vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores; pero puedo escucharte y buscarlas junto contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro; pero cuando me necesites estaré junto a ti. No puedo evitar que tropieces. Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos; pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz. No juzgo las decisiones que tomas en la vida. Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar; pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer. No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón; pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo. No puedo decirte quién eres, ni quién deberías ser. Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo. En estos días oré por ti. En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas. Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba. Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran. Es lo que siento por todos ellos. Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme. Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos; sea en la alegría o sea en la serenidad.
En estos días pensé en mis amigos y amigas y entre ellos, apareciste tú. No estabas arriba, ni abajo, ni en medio. No encabezabas ni concluías la lista. No eras el número uno, ni el número final. Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida. Yo tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista. Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos. Hice lo que todo amigo; oré, y le agradecí a Dios que me haya dado la oportunidad de tener un amigo como tú. Era una oración de gratitud, porque tú le has dado valor a mi vida. -por Jorge Luis Borges-

Recuerda esto: El Amor no es un sentimiento…es una actitud

Luis Enrique Espinoza en una canción siemprevigente “Siemre seremos amigos”

LA AMISTAD SEGUN ARISTOTELES

Aristóteles define la amistad con las siguientes palabras: “¿Qué es un amigo? son dos cuerpos con una sola alma”. Para Aristóteles hay tres tipos de amistad, Amistad de Utilidad, de Placer y de Virtud. En este trabajo, voy a desarrollar lo que piensa Aristóteles sobre las amistades de virtud, las verdaderas amistades.
Las amistades de utilidad son aquellas que se basan únicamente en nuestra propia necesidad. En donde comparten una amistad hasta que son útiles para sí mismos, y es por ello que no dura mucho. Un ejemplo podría ser, un vendedor con un posible cliente, en donde comparten una amistad por utilidad, pues el vendedor va a ser amable y cortés sólo hasta que logre hacer la venta.
La amistad de placer es basada en la cantidad de placer que se recibe de la amistad. Un ejemplo de ello, pueden ser las personas que van a fiestas juntas. Les agrada su compañía, pero esa es la razón principal de la amistad.
Creo que los dos tipos de amistad mencionados anteriormente, no se pueden catalogar como verdaderas amistades. Pues las personas involucradas no se conocen; estas son amistades incompletas.
Un amigo es una persona que está siempre con uno, en las buenas y en las malas. Personas que comparten una sola alma, que se conocen, que se aprecian y que se quieren. Y es esto lo que es para Aristóteles el tercer tipo de amistad, la amistad de virtud.
Aristóteles define esta amistad como una relación entre personas, que consisten en desearse el bien y ser  afectuosos el uno con el otro. Pueden ser útiles y pueden obtener placer de la amistad, aunque estas no son las características principales de la amistad. Querer a un amigo, es quererse a sí mismo.
Hay muchas circunstancias que pueden hacer surgir una amistad de virtud.
Existen amistades familiares y no familiares. Las familiares juegan un papel muy importante en la vida de uno, debido a que la familia siempre va a estar ahí para uno. “Los amigos vienen y se van, pero la familia, para bien o para mal, permanecen juntos por vida”
Primero, están los hermanos. Aristóteles cree que ellos se quieren porque vienen de sus mismos padres. Esto influye, pues si son criados en el mismo hogar, tienden a tener carácteres similares, y esto los une no solo como familia sino como verdaderos amigos. Aprenden a quererse el uno al otro, a compartir sus penas y sus alegrías .Muchas veces hasta buscan lo mismo de la vida, y este objetivo en común los une por siempre.
También existe la amistad entre los padres y los hijos. Pues los padres quieren a sus hijos, porque los  consideran como partes de ellos mismos. Por eso se dice que los quieren tanto como a sí mismos, y esta es una de las características más importantes de una amistad completa. Los hijos quieren a los padres porque están agradecidos que los hayan traído al mundo, y no sólo de eso, sino de todo lo que han recibido de ellos, amor incondicional, comprensión, apoyo y todo lo que nos hace lo que verdaderamente somos.
Por último tenemos a las amistades, las amistades que hacemos porque queremos, porque encontramos algo en la otra persona que son buenas en sí mismas, buenas para nosotros y agradable estar con ellas.
Aristóteles cree que la amistad no es sólo una virtud, sino una relación por la cual la gente aprende a ser buena, una actividad en la que somos entrenados y practicamos todas las virtudes, aprendiendo así a ser virtuosos.
Compartiendo el tiempo con personas que son buenas, encontramos el bien en nosotros mismos. Cuando los amigos comparten tiempo juntos, no tardarán en realizar que ven con un mismo ojo, sienten con un mismo corazón, y piensan con una misma mente, y ellos contribuyen a ejercitar este ojo, corazón y mente virtuosamente. Es porque florecemos como amigos y como personas, animando el florecimiento de nuestros amigos.
Como ya mencionamos anteriormente, hay amistades de virtud que son no familiares. Entre estas amistades, se pueden hacer dos distinciones, las amistades, y la persona con la que uno decide pasar el resto de su vida.
Siendo estos dos tipos de amistades igual de importantes, pero a la vez muy distintas. Uno puede tener muchos amigos de virtud, pero sólo un amigo con el cual se puede elegir pasar toda una vida a su lado.
Esta también es una amistad que perdura, aunque creo que es muy distinta a cualquier otra amistad. Los amigos que comparten una vida en común, “están de acuerdo en lo que es bueno, toman las mismas decisiones y actúan sus propias decisiones”.
Cuando se tiene un verdadero amigo, juntos encuentran nuevos intereses, comparten momentos que les dan la oportunidad para desarrollar sus mentes, corazones, visiones y habilidades. Ninguna de las dos personas pierde su identidad, sino que los dos mejoran su identidad agregando o incluyendo la identidad del otro en la de uno mismo.
Aristóteles reconoce que desearse bien mutuo, es necesario para todas las amistades virtuosas, pero no es lo único que se necesita para que surja una amistad, ya que carece del ingrediente principal: el amor. Sin amor, no puede crecer una amistad y no puede perdurar.
Creo que lo que piensa Aristóteles sobre la amistad de virtud es muy congruente con lo que pienso yo. Para mí un verdadero amigo es una persona muy valiosa, de la cual siempre aprendo algo, no sólo sobre él, sino sobre mí misma. – ^por María Isabel Valdez-

Haz llover

jul-13-2009 By edith

“La tierra  a la cual pasáis  es tierra, que bebe las aguas de la lluvia del cielo….lluvia_2

Tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre estan  sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin….

Yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía, y recogerás tu grano, tu vino, y tu aceite “(Dt 11. 10-14)

Desde los comienzos de la historia, la lluvia, ha sido la bendición esperada. El regalo anhelado del cielo.

La ley de la siembra y la cosecha es un tema recurrene en   la biblia y  en  la historia misma del hombre,  y sus ciclos, dependen de la lluvia.

La lluvia temprana en Israel,  nutría la tierra preparando la siembra, y  la tardía, a  finales del otoño y  comienzos de la primavera fortalecía la cosecha.

El agua pura del cielo han  marcaba el cuidado  y amor de Dios hacia la tierra escogida, y hacia el hombre a través de los siglos.

En el terreno espiritual, los campos son naciones que esperamos vean la Gloria de Dios y su amor.

Y Su lluvia,  la  provisión siempre disponible de salvación, perdón, y restauración.

Como la suave lluvia de verano  que refresca un día agobiante, ó como la lluvia torrencial que produce flores en los desiertos,  así , Dios manda Su lluvia a Su tiempo sobre nuestras vidas, abriendo para nosotros los recursos del cielo.

Conozcamos al Señor;
vayamos tras su conocimiento.
Tan cierto como que sale el sol,
El habrá de manifestarse;
vendrá a nosotros como la lluvia de invierno,
como la lluvia de primavera que riega la tierra.(Oseas 6.3 NVI)

Vivimos un tiempo muy especial. En medio de la oscuridad de una historia que agota sus últimas hojas y recursos, el Sol de Justicia está pronto para brillar.

Pero antes, vendrá el tiempo de la cosecha. La mayor cosecha de corazones rendidos ante el Dios de toda la tierra, se aproxima.

Y muchos verán la luz de Dios, y Su amor incondicional los envolverá.

Para que eso ocurra, las puertas del cielo deben abrirse, y la lluvia tardía, venir.

Eleva tus ojos y manos al cielo, el único lugar de donde vendrá tu socorro, y pide, que venga sobre tu vida, tu familia, tu ciudad, la lluvia de Dios.

Y cada día que siga, aun en medio de los problemas, mantén tu rostro levantado, expectante de ser mojado por las gotas que te lavaran, y darán sentido a tu vida.

Lluvia de Dios, Blest

La ruta de la sanidad

jul-10-2009 By edith

Maltrato. Rechazo. Abuso. Violencia. Muerte. Difamación. Abandonodrumuri-11
Como cuchillos afilados  palabras y actitudes  tantas veces cortan nuestro corazón en pedazos.  Los días malos no piden permiso, como hielo en medio de un día tibio, llegan con su carga oscura, y te asaltan en cualquier esquina.
La herida sangra. Y en ella, se instala el dolor como una gangrena rápida.

Un corazón quebrado tiene un sangrado invisible. El proceso transcurre por dentro. El shock inicial nos enmudece, y luego seguimos en silencio, porque tampoco sabemos como tratar con lo que nos desorienta.
Cuando al fin viene la aceptación, como autómatas nos levantamos y seguimos con la vida anestesiando el dolor punzante, pretendiendo que no está, en un desesperado intento para acomodarnos a la situación y seguir adelante.
No es difícil saber que en algún momento levantamos el puño cerrado al cielo, o los ojos rojos, y con desesperación y angustia preguntamos ¿porqué a mí?

Los veranos del alma, los tiempos de pastos verdes suelen ser cortos, el dolor acecha en algún punto.
En el verano, lleno de sol y alegría y descanso, tampoco estamos pensando en como armarnos de un refugio, para cuando el próximo invierno del corazón venga con su helada novedad.
Las heridas reprimidas, tienen una característica, producen dolores largos. Los recuerdos se suceden sin cesar. Decenas de años luego, solo permeando un poco la superficie, el dolor aflora con toda su carga invalidante.

Voy a esbozarte algunas preguntas que suele hacerme la gente, y algunas respuestas que pude elaborar.

¿Por qué Dios permite el dolor?
A veces pienso que los hombres (y digo hombres siempre en el genérico) no razonamos, o al menos no reflexionamos sobre nuestros problemas, tal vez fruto de la vida alocada e instantánea que llevamos….Con que facilidad le damos la espalda a Dios una vida entera, y con que facilidad luego, al primer problema, le reclamamos, sin pensar siquiera….
Que los dolores, calamidades, desastres que pasamos, no son la voluntad de Dios, sino que provienen de un mundo que ha caminado lejos de El y de sus leyes eternas, y que pretende burlar todo el tiempo las pautas que El estableció para nuestro bienestar.
“No os engañéis, Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” Gal. 6.7
Si lees el génesis, Dios creó la tierra para ser el hogar del hombre. Y creó a hombres y mujeres para tener con ellos una familia. Sus deseos a lo largo de la palabra son de esperanza, bienestar y bondad. Pero vino la caída, y desde allí, el hombre camina lejos de El como fruto de la desobediencia.
La próxima vez que algo te ocurra, piensa, que no puedes evitar el dolor. Pero si puedes bajar el puño que levantaste al cielo, y volverte a Dios. Si lo haces encontraras Su abrazo, Su perdón, y Su amor .

¿No hay forma de terminar con el dolor?
NO. El Señor jamás nos prometió un mundo sin problemas, Jesús dijo “en el mundo tendréis aflicción” (Juan16.33) pero también dijo “¡confiad, yo he vencido al mundo!”
El Señor escribió en Génesis 8.22 que mientras esta tierra permaneciera no cesarían la sementera ni la siega, el frío y el calor, el invierno y el verano. Así como los tiempos de la tierra, los tiempos del alma se suceden. Tiempos de crisis siguen a los de calma. Tiempos de dolor y angustia siguen a los de estabilidad y alegría.
No podemos terminar con el dolor, pero sí podemos aprender a verlo desde otro punto de vista. Armados con las armas que el Señor diseñó para nosotros. Con las herramientas que El nos dejó en Su palabra.

¿Cuál es el proceso luego de la herida?

1-Shok inicial (la persona de desorienta, a menudo no sabe dónde está ni quien es)
2-Negación (esto no puede estarme pasando).
3-Ira (enojo, frustración)
4-Traslación (cargar la culpa sobre otros)

5-Culpa (condenarme por lo ocurrido)

6-Depresión (toda esperanza está perdida, no tengo perdón o no puedo perdonar)
5-Intentos de chantaje (Dios, si me sacas de esta, haré lo que quieras)
6-Aceptación ó represión de la situación (si hay aceptación el proceso de sanidad puede comenzar, si reprimo la herida, un recuerdo doloroso tendrá lugar)

¿Qué es la sanidad interior?
Es un proceso en el que abrimos las heridas, aceptamos  a Jesús  en ellas , y luego las rendimos ante El.  Aquí cabe una aclaración. Dios es nuestro Creador. Solo El conoce la complejidad de nuestras emociones, sentimientos y angustias. El es el fabricante de nuestra alma. Solo en El está la sanidad de las heridas.
Como un río de vida, ternura, amor y perdón, brotando de Su costado perforado, bajando en Su Sangre por esa cruz,  la sanidad sigue fluyendo sin cesar sobre un mundo que agoniza herido.
“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores ;y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” Isaías 53.4-5
La sanidad interior no es psicología cristiana. Respeto a los profesionales de la salud mental, y su invalorable  ayuda en el tratamiento de temas como adicciones, familia, comportamiento y demás,  y yo misma cursé la mitad de la carrera. Pero, los que aprendimos a llevar nuestros dolores a la cruz, sabemos bien que no se puede tratar a una persona con psicología y con la Biblia en la misma base. La psicología es una ciencia humana. La Biblia es la eterna palabra de Dios, el manual del fabricante, el libro de instrucciones de su producto final (nosotros). Es el conjunto de leyes que gobiernan este universo, y mi vida, también.
Así como extraemos versículos bíblicos para tener esperanza, o pedir por salud, o por ganas de vivir, así los que tratamos con el dolor, aprendimos a buscar en la Palabra de Dios todo lo relativo al dolor. Se ha hablado mucho y mal de la sanidad interior , porque las personas , tendemos a hacer mezclas extrañas tomando un poco de todo. Pero cuando yo me refiera a “sanidad interior” me estaré refiriendo siempre, a lo que el Señor nos dejó en Su Palabra.

La sanidad interior, no es más que resaltar algunas de las preciosas verdades de la Palabra, y abrirnos a que Dios permee nuestras heridas con Su Amor eterno e inmutable. Permitir Su abrazo sanador.
Solo en El encontramos la fuerza suficiente para emerger de nuestros hoyos oscuros. Solo en El encontramos la anhelada aceptación que nos permite hacer frente al rechazo.

¿Luego de sanarnos, no sentiremos más las heridas?
Si, las sentirás igual. Te herirán igual,
Pero les harás frente de otra manera, ya no te refugiarás en el alcohol, la desesperación, la droga, la angustia, el suicido. No correrás a otros brazos porque te sientes vacío. Porque estarás enfocado en otra cosa. Tus pies estarán sobre la roca. Ya no anestesiarás el dolor, y le harás frente de una manera valiente, porque sabes que en tu debilidad, puedes apropiarte de la fuerza del Todopoderoso Dios.
Habrás aprendido a construir tu refugio en el verano, para cuando venga el invierno

¿Y los recuerdos?
Los recuerdos dolorosos, encuentran a los pies de la cruz, la única cura posible. Aquí tengo que dar un enfático SI. Los recuerdos se sanan en Jesús. consultanos  por el plan de  restauración y la guía de estudio sobre el pasado. Te animo a colocar el pasado en su correcta dimensión y aprender a usarlo para tu crecimiento. Usa las crisis como herramientas para el cambio.  Consulta “Tiempo de crisis” y “Si tu castillo se vino abajo”

¿Por qué comienza el proceso de sanidad?
1-por recibir a Jesús, en tu vida,  para poder recibirle en tu herida. Si aun no le has abierto tu corazón a Cristo, consulta “Un faro en la tormenta”.
2-confrontación. Saliendo de la anestesia. Reconociendo el problema y la necesidad de hallar soluciones.
3-Asumiendo la responsabilidad personal en el problema y la necesidad de cambio. Culpar a los demás no nos ayuda a salir. el cambio siempre comienza por uno mismo. consulta “Basado en tí” y “El poder de la decisión”
4-Arrepentimiento. Cambio de 180º llevado a la acción. Buscar perdón, sin arrepentimiento solo nos suma en círculos viciosos.
5-rompiendo el silencio. Confesión. consulta “Rompe el silencio”.
6-tomando un compromiso serio con un plan de sanidad. El entusiasmo de un momento, no te llevara a buen puerto. El alma humana es compleja, no lograras sanar en un día, en unas horas, lo que se arruino en años.
7-volverte a Dios. Casi todos los conflictos por los que el hombre provienen de su caminar sin Dios. Le damos la espalda, le decimos “puedo sin ti!” y ahí vamos, sumiéndonos poco a poco en la oscuridad.
8-Comprender nuestra identidad en Cristo. consulta “identidad” y  pide la guia de estudio sobre libertad e identidad, disponible en el plan de sanidad.
8-Cambio de  maneras de relacionarse, abandono de viejos hábitos, compromiso con relaciones interpersonales sanas.

Hace 11 años mi vida era un infierno. Estaba sumida en un pozo de desesperación tan oscuro, que creí que jamás vería la luz otra vez.
Pero en ese pozo oscuro, estiré la mano, y encontré la de mi Señor Jesús. Y Su Mano me guió a su iglesia como agente de sanidad. Acepté el desafío de cambiar, permití la obra del Señor en mi dolor.
Si hoy estas mirando las ruinas de tu vida, que como la devastación desoladora luego de la guerra , nada ha quedado en pié. Te invito a que tomes mi mano, y que juntos podamos, abrir la palabra de Dios, y ver que es lo que Jesús tiene que decir acerca de tus heridas.
Si lo haces, descubrirás el Sol de Justicia , que espera más allá del oscuro horizonte, para inundar tu vida con tibieza y verdad.
Si necesitas ayuda, escríbeme a  rompeelsilencio2@yahoo.com.ar

“Bendito sea el Señor,
Que oyó la voz de mis ruegos.
El Señor es mi fortaleza y mi escudo;
En él confió mi corazón, y fui ayudado,
Por lo que se gozó mi corazón,
Y con mi cántico le alabaré” Salmos 28.7

Artículos relacionados: Un faro en la tormenta, Tiempo de Crisis, Rompe el silencio, Basado en tí, Tiempo de decisión,  Identidad, Si tu castillo se vino abajo.   Las guías de estudio pueden ser solicitadas en nuestra correo.

Religión o relación

jul-10-2009 By edith

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El diccionario define religión como un conjunto de normas que practicamos durante un culto.

Una norma es una regla a seguirse.

Pienso en las normas que rigen todo ámbito laboral. Los primeros tiempos, las normas son los límites que demarcan deberes y derechos en nuestro puesto de trabajo.

Horarios, tareas, formas de relacionarse con las distintas escalas jerárquicas están puestas como el protocolo necesario para que nuestro lugar no comprometa el de otros. El problema no son las normas en sí. Sino que al incorporarlas, se forma el hábito.

Y la rutina.

Cuando recién ingresas a un trabajo la adrenalina te invade a mil. Tenemos el corazón agradecido, los pies ligeros y una mente dispuesta. Podemos percibir con claridad cada detalle.

En el tiempo de mi crisis matrimonial, trabajé como asesora de arte. Los primeros meses ese trabajo sanaba tantas cosas en mí. Cada nuevo cuadro que entraba, cada lámina, llenaba la retina del alma con belleza, formas y colores.

Pero el tiempo trajo la rutina.   Y la rutina me anestesió el corazón.  Mis actitudes se volvieron mecánicas.

Cuando recién nos cambiamos de casa, hay fiesta. Compramos cosas nuevas, pintamos y arreglamos hasta caer desfallecientes.
Salimos al jardín y ponemos tanto amor y cuidado en planear como lo arreglaremos.
Cada brote nos trae una expectativa. Esperamos con cada pimpollo, ver el color de la flor que se abrirá.
Luego el tiempo trae la rutina, y nos encontramos protestando por tener que cortar el césped, sin ver las novedades publicadas  por Dios en el jardín. Tal vez cortamos el brote de un árbol que el viento trajo. Nunca lo vimos.

Cuando nuestros hijos son pequeños, anotamos cada detalle de su crecimiento. Cada Kg, cada cm, es importante. No tomamos una foto, les tomamos mil. Cada gesto queda retratado en la cámara y en nuestra memoria. Estamos atentos.
Pero el tiempo pasa, y el hábito de verlos se instala.
¿Hace cuánto que no miras con detenimiento el rostro de los que amas, buscando los cambios que te orienten mejor hacia ellos?.

La rutina trae la ceguera de la atención.
Lo que antes nos maravillaba, hoy ni nos conmueve.
Lo que antes era vida aleteando en el corazón, hoy no es más que un peso frío y obligado.

Un día le entregamos nuestro corazón a Jesús. Ese día inolvidable nuestro corazón latía fuerte.
En los meses que siguieron era fácil cantar en las mañanas. Era sencillo darse por entero en los tiempos de adoración. Cada nota hacía vibrar nuestro ser agradecido. El camino de regreso al Padre había sido hallado. Su abrazo era perceptible en las noches y los días. La risa vivía en nuestra boca, nos sentíamos capaces de cambiar el mundo.
Ahora que nuestros ojos han sido abiertos queremos todo, queremos crecer. Y en nuestra búsqueda por afianzarnos, empezamos a adoptar normas.
Y llegan las primeras quejas, mientras el el letargo de la religión invade nuestra mente con su hielo sutil.
En medio del verano de encontrar a ese Jesús vivo y amoroso, ráfagas de viento helado comienzan a enfriar el corazón.
Nuestra carrera de cristianos ha comenzado.
En vez de buscarle a Él, buscamos amigos, salud, cosas que hacer, pareja. Nos involucramos en mil actividades.
Jesús nos mira atentamente. Nosotros ya no tanto. La rutina mata.

Domingo. 8 de la mañana suena el despertador de mi celular. 15′ para orar. 15′ para vocalizar.30′ para planchar, preparar y tomar el desayuno. 15′ más para vestirse, llamar el taxi y correr buscando la biblia y el cuaderno de notas mientras protesto con los  demás  que no sincronizan los horarios, hoy hay prueba de sonido y otra vez estoy tarde… Se terminó el café y nadie avisó….¿Porqué habré ido a la reunión anoche en vez de tomarme un tiempo para mí?…
Dios espera en la iglesia.

Cuando el frío de la religión ha ganado el corazón, salimos de horas de reunión, más frustrados y cargados que cuando llegamos.

Cuando estamos enamorados, el tiempo y el espacio no existen, las normas menos. Nos despertamos con un nombre en la mente y el corazón.
Los teléfonos suenan a horas inusitadas, las charlas y salidas atentan contra el sueño y la razonabilidad de los horarios. Todo es válido para contemplar un rato más el rostro amado, para escuchar una palabra mas.
La distancia y el dinero no son obstáculos para declarar nuestro amor.

Solo el amor vence la rutina. Solo el amor vence las diarias muertes.

Jesús anhela tener una relación de amor con nosotros. El no vino a imponer una religión, por el contrario, criticó duramente a quienes la practicaban.
El vino a darnos vida, y vida en abundancia.
Su amor no puede ser alcanzado por normas. Solo está disponible para los desesperados por Su Presencia. Para los que se han enamorado de El y buscan vivir al ritmo de Su corazón.
Cuando amamos, es una relación con la persona amada lo que afianza el amor y lo acrecienta.
Cultivar la relación con nuestro Dios es nuestra responsabilidad. y nuestro privilegio.
Los indicadores de salud de nuestra relación con un Dios vivo, son la ausencia de rutina, y de religión.
La Presencia viva y fresca del Amor de Dios en nuestras vidas cambia aún los rostros, cambia proyectos de vida, cambia la desesperanza, cambia los propósitos.

Hoy te invito a que tengas 24 horas enamorándote de Jesús.
Este es mi propio modelo para hacerlo.
Me despierto a la mañana y extiendo mi mano, en la confianza de que la Suya está ahí. Mientras desayuno abro mi Biblia y dejo que Su palabra confronte mi vida (le he llamado a esto, desayunar con Dios). Son Sus cartas de amor, que leo y releo hasta qu quedan marcadas entre los resaltadores y alguna lágrima. en algún momento del día cantaré para El. Cantarle a solas es mi deleite. El me susurra al oído lo que quiere, yo le respondo. A Dios le gusta bromear. A veces me pide una canción que no recuerdo, y tengo que ir a buscar las notas. A veces El me canta una nueva canción, y tengo que interrumpir todo para concentrarme en asimilar la melodía.
En varios momentos del día hablaré con El. Hay días que casi de continuo estoy hablando con El en mi corazón. Le hablo mientras trabajo, mientras ordeno la casa, suelo preguntarle qué hacer y no todo el tiempo. Mi dependencia de El aumenta mientras me acostumbro a compartir con el aún los temas sencillos y cotidianos. También tomo un tiempo para estar con Él a solas y contarle mis dolores y temores, mis dudas y mi agradecimiento.
El tiempo que más espero de todos los momentos del día es el de declararle mi amor.
A veces tomo tiempo para escucharlo. Y me dispongo en silencio para oírle. Generalmente no me responde en ese momento. Pero El valora el tiempo que me tomé, y Su respuesta me sorprende siempre.
A veces le escribo. Como ahora, y dejo asentado frente a los demás cuanto lo amo. Es como publicar un pasacalle con una frase de amor. No necesito verlo para saber que  mi Señor Jesús está leyendo sobre mi hombro, tal vez sonría, yo creo que sí.
La noche es la mejor parte, cuando ya cansada del día me acuesto. Puedo dormirme confiada en Su Abrazo protector. Puedo descansar bajo las Alas de Su dulce refugio.
Sé que aunque los cielos y la tierra pasen, sé que aunque el sol no salga mañana, Su Amor por mí jamás cambiará. Puedo descansar en esa certeza.

Hoy te invito a cambiar las normas de una religión, y emprender el desafío de una relación fresca, y diaria con el Dios vivo.
Jesús te espera con los brazos abiertos. Ahora mismo, es el mejor momento para que tu corazón vuelva a latir por El.

Contáctanos

jul-9-2009 By edith

Te damos la más cordial bienvenida a nuestro espacio.

Este nuevo home de la “Bahía” albergará la base de trabajo general y los artículos de estudio.

Mientras que nuestro blog (http://bahiaesperanza.blogspot.com ) estará orientado a ser una bitácora de uso periódico. En el blog, puedes suscribirte para recibirlos.

Bahía Esperanza fue creada como un espacio amable, donde se puede hablar en forma segura, encontrar esperanza, y herramientas para tratar con los conflictos.

Nuestra tarea no es juzgar, sino ayudar. La consejería que podemos brindarte está basada en la Eterna Palabra de Dios, no en doctrina de hombres,  y no está destinada a presionarte o a condicionarte, sino a darte herramientas para los ajustes que precises instrumentar.

En nuestra Bahía puedes  fondear de paso, haciendo tus consultas rápidas, o puedes estacionarte el tiempo que desees, hasta que tus bodegas se reaprovisionen de fuerza para seguir.

Proveemos consejería en las siguientes áreas:

-Consejería espiritual  cristiana

-Ayuda emocional on-line

-Consejería Pastoral.

-Apoyo a iglesias en la administración pastoral, desarrollo y conflictos de las diferentes áreas.

-Recursos para pastores y líderes

-Mentoría y seguimiento para tu crecimiento.

-Guías de estudio para tu libertad, restauración y crecimiento.

-Comprensión de la Biblia

Te ayudamos a tratar con….

-la frialdad hacia Dios   y las consecuencias de habernos alejado de Él.

-tu relación con Dios y con Su iglesia.

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Nuestra visión es que seas libre de todo peso que te impide avanzar, para que puedas correr la buena carrera, con los ojos puestos en Jesús, y que sientas, que estás dando lo mejor de ti mismo.

Estamos para servirte. Escríbenos a

Edith: rompeelsilencio2@yahoo.com.ar

Ariel: larespuestallega@gmail.com

El equipo de Bahía Esperanza.

Un faro en la tormenta

jul-6-2009 By edith

Bahía Esperanza está situada al norte de la península antártica. Con vientos de 200 Km. por hora y una temperatura que media los 20º bajo cero, recibió ese nombre porque allí salvó su vida una expedición sueca cuyo barco naufragó quedando aprisionado por el hielo.

En los tiempos inhóspitos y desolados, hay esperanza si la buscamos con un corazón abierto.

Navegar por la vida a veces se vuelve difícil. Los caminos parecen cerrarse, los dolores pasados no cierran, y siempre están ahí estremeciendo la piel del alma con sus ráfagas heladas de angustia. Las preguntas nos invaden sin permiso cuando intentamos dormir.
Si te encuentras en ese tiempo, este sitio pretende ser un refugio donde anclar sin permiso de admisión, una bahía amable donde hacer un alto y volver a encontrar el camino, un lugar donde ser alentados mientras dure la tormenta.

Bahía Esperanza tiene un faro, en medio de la nada, sobre una roca gris y muerta, está el Faro Esperanza. Su luz ha guiado y salvado las vidas de tantos navegantes en un lugar peligroso, donde las aguas de dos océanos chocan salvajes entre sí.

Esta bahía también tiene un faro. Se llama Jesús. Su luz ha guiado los destinos de millones de personas desde la noche más oscura hacia un nuevo amanecer, desde las puertas de la muerte hasta la vida, desde el pozo más profundo a caminar bajo Sus alas de amor.

Este mundo, nuestro hogar, a veces es muy inhóspito para las personas que lo habitamos. Como las olas enfurecidas de una tormenta en alta mar, las situaciones se presentan una tras otra, amenazando hundirnos. Descuido, rechazo, abuso, violencia, suicidios, depresión, enfermedad, pobreza, divorcio, llegan a nuestra vida sin anunciarse y nos dejan sumidos en el dolor y la desesperanza. Débiles y sin rumbo, si logramos seguir, anestesiamos el dolor y avanzamos como autómatas.
Ya hace tanto que no vemos el sol… Ya hace tanto que olvidamos como reír…

Jesús tiene algo que decir a todas nuestras muertes. El tiene algo que decir al abuso, al suicidio, a la miseria, a la angustia.
El camino de salida tiene Su Nombre. La ruta de la sanidad comienza por abrirle nuestro corazón.
Si tú decides hoy recibirle en tu corazón, Su dulce voz te guiará a través de la peor tormenta y calmará los vientos, porque El es el camino, la verdad y la vida.
Si ya has perdido la esperanza, prueba con Jesús. Dale una oportunidad a la vida, poniéndote bajo Su cuidado eterno y amoroso.
Tal vez alguien te maltrató, tal vez alguien te descuidó, tal vez alguien te dañó. Y las marcas parecen indelebles en tu corazón. Pero yo puedo asegurarte, que Jesús puede sanar esas marcas, y hacer de nuevo tu corazón.
Su amor derrota el sufrimiento, rompiendo las cadenas que aprisionan nuestro corazón. La noche más oscura se rinde ante Su luz, que va en aumento como la mañana, hasta que el día es perfecto.

Y si un día le conociste, pero igual perdiste el camino, y le diste la espalda. Quiero que sepas que El jamás te olvidó, que siempre guarda tu nombre en su precioso corazón. Y que no ha dejado de esperarte. Con los brazos abiertos, El espera, que tan solo te detengas, te des la vuelta, y te rindas a su abrazo de amor.

Hoy puedes encontrarte de nuevo con la vida y la esperanza, haciendo conmigo esta sencilla oración. Estos minutos, pueden salvar tu vida, date la oportunidad. Vale la pena.
“Amado Padre, tú amaste tanto al mundo que diste a tu único Hijo para morir por nuestros pecados, para que todo aquel que en El crea no se pierda, sino que reciba vida eterna. Tu palabra nos dice que somos salvos por gracia a través de la fe que es un regalo tuyo. Yo creo y confieso que Jesucristo es tu Hijo, el Salvador de este mundo, Yo creo que El murió en la cruz por mí y que derramó Su sangre para pagar el precio de mis pecados y lavarme de ellos. Yo creo que Jesucristo resucitó de entre los muertos y ahora reina a la diestra del Padre. Ahora te pido que perdones mis pecados y te invito a que reines en mi vida. Confieso que Jesús es mi Señor y de acuerdo a tu Palabra tengo fé de que soy salvo y pasaré a la eternidad contigo ¡Gracias Padre! en el precioso Nombre de Jesús. Amén.”

Si has hecho esta oración, ó necesitas ayuda por favor escríbenos.

rompeelsilencio2@yahoo.com.ar

Mi historia

jul-6-2009 By edith

Dedicado a los valientes que al exponer sus historias me dieron una razón para la esperanza, y el valor de publicar la mía. Al Pr. Andrew Comiskey (Desert Stream Ministries), Mauricio Montion (Ministerio Restauración) y Danilo Montero (Ministerios Sígueme Int.)

Sinceramente, Gracias. Ver a tantas personas encontrar el camino desde las sombras hacia una reconstrucción factible, ha hecho que el precio de la exposición pública parezca ínfimo.
A Jorge Lozano, que dejó en mí la huella imborrable del pastorado a través de su cuidado.
A mis hijos, compartir la vida con ustedes es un diario privilegio.
A mi Amado Dios, razón primera y última de mi vida y mi amor.

EL LARGO CAMINO DE REGRESO AL HOGAR


Hola, Me llamo Edith, yo y mis tres hijos somos sobrevivientes de la tragedia de la violencia y abuso familiar. Rescatados por Jesus de las aguas helad as y dejados en nuevas playas donde hoy podemos habitar en paz.  Esta es mi pequeña historia, anhelo que la leas con un corazón abierto y entiendas que expongo mi vida solo para ayudar a otros, como un día alguien lo hizo por ti y por mí en la cruz del Gólgota. Si estás pasando por una etapa difícil, te animo a creer que hay una salida. Yo la encontré, hay luz en lanoche más oscura. Estoy segura que tú lo lograrás también. Sinecesitas ayuda, puedes escribirme a la dirección que está al final.

LOS COMIENZOS. Mi infancia fue feliz. Entre bosques, lagos y caracolas de mar. Entre las historias de la lejana Europa de mis padres, las leyendas de un pasado aristocrático y bibliotecas amplias. Entre los sonidos del piano, el arte y la plena libertad que me inculcaron, mi intelecto y mi espíritu crecieron y se expandieron sin límite, dándome una base de salud mental que luego me permitiría sobrevivir.

Sin embargo…Los secretos heredados de la guerra forjaron en mí un carácter rebelde, introvertido e independiente. Gruesos nubarrones se cernían sobre mí al fin de la infancia.

MI ADOLESCENCIA. Fue tormentosa. Pasaba horas encerrada en mi cuarto ,ó a orillas del lago.

Una búsqueda interior implacable me signaba., y en pos de ella abandoné el derrotero clásico trazado por mis padres (cuadro de honor, presentación en sociedad, pos grado de mi carrera en Europa) y cambié continuamente de carrera, religión, pareja. Experimentaba una cosa tras otra, nada me llenaba.

Recuerdo una madrugada a los 17 años que me encontró en casa de una amiga . La noche anterior como era habitual me puse ropa cara, manejé sin rumbo por horas, fui a una fiesta, tomé dos whiskys, fumé media etiqueta de cigarrillos y bailé hasta el amanecer. Y allí estaba yo, sin poder dormir, preguntándome para que vivía, si me sentía tan vacía…

Meses después, un hermoso día de la primavera, decidí terminar con mi vida.

Entre pinos, música y amigos festejé el día del estudiante, luego volví a casa y tomé las cajas de sedantes que fríamente había escondido. Fui cruel. Aún recuerdo a mi padre llorando en la puerta de mi habitación mientras me cargaban en el auto para correr al hospital. Pero mi respuesta a él y al psiquiatra al que me enviaron apenas pude superar las semanas de inmovilidad por el daño en mi organismo fué la misma : “no encuentro lo que busco”.

El psiquiatra me dejó ir sin lograr ofrecerme respuestas, y mis padres se resignaron a mi búsqueda.

MI JUVENTUD .Con luz verde para actuar, una salud debilitada y preguntas que me angustiaban, me involucré fuertemente en cuanta secta y grupo esotérico encontré. Me convertí es una experta en religiones y filosofía. Viajé varias veces al exterior. Mi búsqueda se hizo internacional…

…hago un alto para dar gracias a mi amado Jesús, que preservó mi vida para un propósito mayor…

“Te tomé de los confines de la tierra, te llamé de los rincones más remotos…Yo te escogí, no te rechazé”(Isaías 41;9)

Convencida que en el amor de pareja estaba la salida, me aferré a él como a la tabla de un naufrago. Conocí a quien sería mi esposo. Días después vivíamos juntos, tres meses después nos casaríamos.

Me inauguré en el concepto de hogar con un golpe que no solo rompió mi nariz y mis sueños… Al compás de los insultos y la orden de “¡no llorés!” miré espantada a quién debió amarme y protegerme y aprendí…. a llorar para adentro, a callarme si quería sobrevivir…. Y le abrí la puerta al miedo, que dominaría mi vida por las próximas dos décadas..

Una noche tuve que escapar de una fiesta frente a la violencia desatada. Al correr por el campo buscando ganar la ruta, perseguida como un animal, enredé mi vestido largo en un rollo de alambre de púa que me abrió dolorosas heridas. Mi perseguidor me alcanzó. Horas más tarde la policía irrumpiría en mi departamento y un solícito oficial recogería lo que quedaba de mí. No levanté cargos . No tengo palabras para describir el terror que me embargaba.

Abuso. Control. Celos, golpes e insultos cambiaron la luna de miel y mi embarazo en una pesadilla…. Ingresé a la sala de partos con pronóstico reservado y golpes en mi vientre mirando lo que vería muchas veces; un quirófano preparado para lo peor, y un equipo de médicos mirándome con lástima… Luego de horas de reanimación despertamos mi hijo y yo en la cama de un exclusivo sanatorio. Dos sobrevivientes solitarios en una helada tarde de septiembre. Ninguno lloraba, ninguno lograba entrar en calor. El silencio y la soledad invadían mi vida.

Luego perdería un bebé y tendría que pasar por el parto de otro bebé muerto de repente y sin causa al 6ª mes.. Recuerdo bien ese día. Otro lujoso hospital, soledad, muerte., la sangre goteando por el piso. Mi médico asustado me cargó en una camilla y voló a cirugía. Yo deseaba que no llegara. Deseaba morir. Tal vez la muerte trajera al menos alivio. Mi bebé había muerto. No me dejaron llorarlo… ni enterrarlo…. no pude elaborar mi dolor frente a una lápida, reclamar el cuerpo hubiera dado lugar a preguntas engorrosas. No estaba permitido.

Fue un invierno más helado que lo habitual…

Mi cuerpo se desangraba lentamente en anemias y operaciones interminables. Mi conexión con la vida se debilitaba día a día.. Ya no lloraba ni reía. Levanté muralla tras muralla para no enloquecer. Las gruesas paredes me permitieron sobrevivir, pero mi yo real era solo una voz pequeñita que clamaba ahogada.

“EL envió desde lo Alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas…” (Salmos 18:16)

EL ENCUENTRO. En el 85 llegó a mis manos un folleto bíblico y fuimos a una iglesia evangélica. Apenas entré supe que mi búsqueda había terminado. Cuando pasé al frente a recibir a Jesús en mi corazón sentí una dulce presencia envolviéndome. Tuve la certeza de haber encontrado el camino de regreso a casa.

La violencia se calmó, pero fue reemplazada por el abuso emocional, el control , los insultos, y las amenazas. Al consabido son de…”en todas las casas hay problemas” aislada de mi familia, amigos, iglesia y de quien pudiera ayudarme, los años pasaron. Mis niños crecieron, mudos testigos de golpes en la mesa, gritos en la noche y una mamá hecha un ovillo en algún rincón esperando que la madrugada trajera paz…

Por fuera éramos la máscara de la familia ideal. Buena ropa, colegios caros, una casa en el mejor lugar de la ciudad…

El horror pasaba todas las aduanas… 18 años transcurrieron en un pozo de dolor y desesperanza. Fui paulatinamente separada de familia y amigos, debía pedir permiso para hablar con cualquier persona, ó someterme a un interrogatorio si no lo hacía. No podía cargar a mis hijos, ni pasar a solas tiempo con ellos. El terror creció en mí como una enredadera, anulándome, convirtiéndome en una autómata ejecutando órdenes. Mis depresiones aumentaban y me sumían en largos períodos de enfermedad. No entendía porqué Dios no cambiaba la situación y me preguntaba “¿siempre será esto así?…¿no habrá una vida mejor para mí y mis hijos?”. No entendía que yo misma había cerrado las puertas a la luz de Dios y que yo debería abrirlas…

“Invócame en el día de tu angustia. Te libraré, y tú me honrarás…” ( Salmos 50:15)

LLEGA LA SANIDAD. Aún no sé como pude lograrlo ( y eso aumenta la certeza del obrar de Dios)pero en el 97 tuve acceso a un libro del Dr. Neil Anderson (Freedom in Christ Ministries) que contenía los pasos para la libertad interior. Pasé por los pasos una mañana, toneladas de basura comenzaron a salir. Las puertas de lo oculto fueron cerradas. Los pactos de maldad rotos. Mi corazón ahora vacío comenzó a llenarse de arrepentimiento y voluntad de cambio. Meses después leí otro artículo de sanidad sobre los bebés muertos en el vientre y abortados. No olvidaré esa mañana…. enferma, sola en mi cuarto empezé a leer…

Y Dios golpeó a mi corazón.

“He aquí que YO estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a el y cenaré con él, y él conmigo “(Apocalipsis 3:20)

¡Abrí la puerta!. Doce años después pude llorar la muerte de mi bebé, mientras el agradecimiento hacia Dios crecía en mí al saber que El me había guardado todo el tiempo, y que vería a mi bebé en el cielo.

Un hambre desesperado de Dios cautivó mi alma. Fui a un retiro de mujeres y el tema fue otra vez “Sanidad interior”. Descubrí mi odio hacia Dios por la violencia de mi esposo. El perdón empezó a fluir debilitando las murallas.

Busqué al Señor con todo mi corazón, mi alma y mi mente, aunque aún no lo amaba ni sentía Su Amor.

Después de recibir una palabra especial en una reunión de alguien que no me conocía pero vió en mi corazón, fui a trabajar como voluntaria en un hospital. Eso quebró el cerco de mi esposo y volví a tomar contacto con la realidad. Al orar y ayudar a enfermos tan graves me hizo ver mi propia situación. Por primera vez sentí el gemido apremiante de mi yo real atrapado en mi interior.

Al año enfermé de neumonía. Otra vez el fino hilo de mi vida se tensó y debilitó…

“El Señor no retarda su promesa… sino que es paciente para con nosotros…”(2ª Pedro 3:9)

Para ese tiempo habíamos perdido todo, deudas y juicios amenazaban por doquier. Llevada por una nueva fuerza que me impulsaba tomé decisiones. Busqué y conseguí rápidamente un buen empleo, con el que sostuve por dos años a mis hijos y un esposo cada vez más resentido y violento. La situación familiar se volvió insostenible conforme me acercaba a Dios y su Luz confrontaba la oscuridad.

Inicié la separación mientras permanecía en mi hogar dando una oportunidad. En ese contexto violento y amenazante de noches eternas, policías y juzgados El Señor proveyó un milagro: perdí el miedo. Esa noche un Manto de Cuidado Amoroso vino sobre mí en la seccional de policía, pude ver la obra del miedo anulándome y Jesús me hizo libre. Volví a casa en paz, ya no necesitaba cuidado policial. Me puse en el medio de la furia de un hombre y mis hijos en calma y armada solamente con la revelación de Dios como Padre Amoroso que me había mostrado mi condición de hija protegida. Supe que en adelante EL cuidaría de mí y mis hijos aún antes de recibir Su Promesa.

En el mismo tiempo vino el Pastor Andrew Comiskey a dictar su taller sobre sanidad sexual y relacional….Nunca había escuchado hablar de Dios como Padre Amoroso, ni de la suficiencia de la obra de Cristo en la cruz como Andy lo expuso. Por primera vez comprendí el valor de la confesión y abrí mis secretos. El llanto empezó a fluir sin control. Largos abrazos y manos extendidas orando por mí cubrieron mi vergüenza y mi dolor. Dios mismo me extendió Su Abrazo a través de mis hermanos.

El velo cayó de mis ojos mientras las murallas de mi corazón caían destrozadas ante la Radiante Luz de la Presencia de Jesús entrando triunfante a tomar el trono de mi corazón.

El proceso sanador y restaurador de Dios estalló en mi vida con un poder increíble, y aunque yo aún deseaba morir, el Padre ya había retomado el control de mis pasos. En ese tiempo volví a recibir ayuda a través de un libro, esta vez del Pr. David Hormaechea, en medio del dolor, aprender del verdadero propósito de Dios para una familia, y de Su Gracia constante para quien sufre, trajo alivio a mi vida.

Mi matrimonio terminó. Abandoné mi hogar para navidad. Una pequeña y bonita casa albergó los sueños rotos, un dolor indescriptible que ahora podía ser llorado sin freno, y un Padre Eterno lleno de amor cuidándonos sin descanso.

El fin del milenio nos encontró abrazados y llorando….en la difícil tarea de abrir los recuerdos y las heridas para dejarlos a los pies de la cruz.. Sabíamos que nuestras vidas estaban tan rotas como todo lo que vimos en nuestra casa anterior al volver a buscar las últimas cosas. Todo destrozado, como los restos de un naufragio después de una tormenta… Citando a la Dra. Esly Carvalho, fue “mi tiempo de muerte”. Sí, también hasta mi perra murió, la preciosa collie que había adiestrado para cuidar a mis hijos tuvo que ser sacrificada por falta de cuidado. Rescato de aquellos día un pequeño pino que trajimos todo roto, y que hoy, como un ícono, crece frondoso junto a mi puerta. Todo lo que amamos y cuidamos, prospera.

Agradezco tanto a quienes me abrieron su hogar en ese tiempo. Agradezco no haber sido juzgada, ni rotulada, sino aceptada. Recuerdo en especial un almuerzo al que nos invitó a mi hija y a mí un amigo . Había transformado el normal escenario de reuniones ministeriales de sanidad en una mesa de fiesta con velas, y música italiana acompañando las pastas. Cuando nos tomamos las manos para orar aproveché para esconder mis lágrimas entre los tallarines. Desde mi adolescencia no reconocía una mesa en paz precedida por un hombre. Mi amigo nos mimó ese mediodía. La vida volvía a ser bella.

Decidí confiar en Dios y creer en sus promesas. Mientras el hambre y la sed por EL crecían en mi interior, El comenzó a dirigir la reorganización de mi vida. Cambié de trabajo, comenzé a estudiar en la universidad por la noche , me incorporé al ministerio de restauración y comenzé a vislumbrar el propósito de Dios para mi vida.

Cada día luchaba por cultivar la obediencia, la comunión con el Padre y la apertura de mi carácter, renunciando a la vergüenza, el orgullo, la rebeldía y la tristeza. Comprendí la idolatría emocional y relacional y renuncié a ella. Pude distinguir el amor falso del real. Algunas cosas me fueron difíciles de re aprender, Abrazar y confiar me costaron tanto…. pero aprendí a dejarme abrazar, a dejarme querer. Volví a tener amigos y a disfrutar del compañerismo cristiano.

Los círculos de mi infancia comenzaron a ser cerrados. Pedí perdón y perdoné. Me arrepentí. Tiernamente el Señor empezó a revelar mi yo real y mi verdadera femineidad. Conociendo mis límites, trajo las cosas a su tiempo con extrema dulzura y cuidado para revelarlas a Su Luz y restaurarme.

Hubo un tiempo a la mitad del proceso en que las cosas se pusieron difíciles. Las amenazas contra mi vida y mi antiguo codearme de continuo con la muerte me hicieron caer en una profunda depresión.

Y el valle de sombras se abrió delante de mí.

“No moriré, sino que viviré. Y contaré las obras del Señor” (Salmo 118:17)

Lo pasé. Dios no miente. Sobreviví.

El llanto empezó a mermar mientras la intimidad con el Padre crecía y cautivaba mi corazón. Una Suave Mano de Eternidad se posaba en mi cabeza en las madrugadas calmando mis lágrimas.

Su Aceite Sanador fluía a chorros sobre mí.

Un día me levanté, descorrí las cortinas del alma para que entrara luz. Y descubrí que el Ministerio de reconciliación había obrado en mi vida. El pasado ya no dolía. El futuro ya no era amenazador. Y el presente podía ser llevado cada día a los pies de la cruz para obtener allí la fuerza para vivir.

“Y cada día traerá su propio afán…”(Mateo 6:34)

Y la Paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento llenó mi vida.

Y volvió la risa. Volvieron los amigos. Volvió la música a llenar mi casa.

EL HOY Nada me cautiva y llena más que la pasión que siento por Dios. El es mi amanecer, la razón de mis horas, la almohada donde me recuesto confiada en la noche. El es real para mí. Mi Padre., mi amigo fiel, mi esposo atento. Vivo enamorada de Jesús. Vivo agradecida. Mi hoy está lleno de Su Presencia. Trabajo, canto, estudio en la universidad, recién termino mis estudios ministeriales en Cristo para las Naciones y sigo entrenándome para responder al llamado que Dios puso en mi corazón.,estoy activamente involucrada en mi iglesia, mi casa está en orden, mis hijos estudian y ríen mucho… mientras Dios los llena de dones. Fui una joven abusada, y mi juventud fue truncada de la peor manera. Pero el proceso restaurador de Dios me permite estar sana, conservarme sana y ayudar a otros a atravesar por sus luchas. Trabajo activamente en internet brindando ayuda en sanidad interior en especial a pastores, líderes y jóvenes. La red me brinda un espacio amable y anónimo donde ellos pueden abrir sus corazones. Mantengo por ello un serio compromiso con la integridad relacional. Y lucho por tener las cuentas claras con las personas. La comunicación humana, de por sí un área compleja, es particularmente difícil para los que hemos sido silenciados por años., he tomado el compromiso de profundizar esa área.

Me preocupa profundamente honrar a Dios obedeciendo Su Voz. Me llevó tiempo entrenar mi imperfecto oído para escucharlo. Ahora dejo que El guíe y desafíe mi vida paso a paso.

En un mundo que agoniza su historia , Dios me regaló el abrir mis ojos para ver la belleza en medio de la crueldad, el asombro entre tanta desconfianza, la ternura entre la multitud de odios. Ya nunca más escapará de mi mirada Su Amor y cuidado derramados para mí en cosas tan simples como la luz de una aurora, ó la risa de un niño. Cuando una vida destrozada llega a mí, siempre me embarga una profunda ternura. En medio del dolor y la desesperanza, yo puedo ver a Jesús, esperando, con Sus Brazos abiertos, Su socorro listo a ser derramado.

He vuelto a nacer. Y sé que el proceso no ha terminado. Solo soy una luchadora. Dejando atrás cada día a la vieja Edith, con su vergüenza y temor, ganando cada día la batalla de la mente contra la depresión y el no-poder, declarando la suficiencia de la obra de Cristo.

Mientras termino estas líneas recuerdo mi último cumpleaños. Volví a mi casa paterna. No escalé el cerro ni fui al lago. Las tardes nos encontraron a mi madre y a mí atizando el fuego del hogar, y llorando juntas mi historia por primera vez conocida. Al abrirle mi corazón, las razones de mi fe y el darme de hoy a los demás tomaron su real valor. Fue un tiempo precioso…”vuelve a la casa de tus padres, donde todo comenzó” dice Danilo Montero.

Estoy llena de agradecimiento hacia Mi Padre y Mi Dios. Me mostró el camino de regreso. Me recibió en Su Abrazo, me dejó llorar en Su regazo, cambió mis vestidos, sanó mis heridas y ahora me impulsa a nuevos retos bajo Sus Alas Protectoras.

“yo no sé lo que traerá para mí el mañana, pero sé que nunca se apagará Su Llama… Salga el sol por donde quiera EL me ama, sé lo que es la Gracia y el Perdón, Su Misericordia es mi canción…” (Marcos Vidal)

He vuelto a mi hogar. Gracias querido Jesús. Te amaré por siempre.

Edith.

rompeelsilencio2@yahoo.com.ar

Rompe el silencio

jul-6-2009 By edith



La mañana es tibia y hermosa. Detrás de los ventanales puedo adivinar la fragancia de las flores despertando de su sueño de invierno.
El día respira una belleza cálida y aletargada.
Dejo que mis ojos se llenan de luz y color, mientras mi corazón agradece en silencio.
No siempre pude percibir la belleza. En mi tiempo de muerte, fui indiferente a todo lo que no fuera la oscuridad en mi interior.

Cuando el quebranto toca nuestras vidas, nos cerramos al contacto exterior. El contacto duele, por lo tanto, evitamos toda conexión con las personas.
Nuestras vidas se tornan grises, la gente nos rehuye, y el rechazo aumenta la necesidad de aislarnos emocionalmente más y más. El sol brilla demasiado, las luces de una fiesta también. Evitamos hasta salir salvo necesidad. El exterior, y las personas, se tornan una amenaza.
El silencio crece y crece. Como el cáncer. Como una hiedra oscura, aprisiona el alma.

Era una mañana tan bella como la de hoy. Un conocido árbitro de fútbol despidió a su madre con una sonrisa en Buenos Aires. Joven y exitoso, parecía que la vida le sonreía.
Tomó un avión a Córdoba, y un taxi desde el aeropuerto hasta el parque.
Lentamente subió las escaleras de piedra, aspiró el aroma de las cientos de rosas abriéndose al sol, se sentó en un banco, y se disparó en la cabeza. Un certero tiro se llevo el secreto de su silencio, cargado de un dolor desconocido.

Recuerdo que yo estaba trabajando mientras escuché la noticia. Y solo logré pensar “si él hubiera podido hablar de lo que le pasaba, tal vez no lo hubiera hecho”.

Todo el proceso de mi restauración estuvo ligado a esto:
Romper el silencio de mi interior.
Confrontar lo que yo creía mi verdad interior con la mirada de otras personas.
Hablar, para permitir que Dios me hablara.

Luego de 20 años de silencio, destapar un pozo oscuro no fue fácil. Mis primeras palabras fueron un grito desesperado mezclado con lágrimas que no lograba controlar. Creo que nadie entendió lo que yo decía. Menos mal que Dios estaba ahí.
Todas mis siguientes “confesiones” fueron inconexas, llenas de vergüenza, un desastre.
Yo me creía un cero a la izquierda, y explicitarlo en palabras fue peor. Creo que agregué otro cero a mi sentimiento de inferioridad.
Pero el milagro ocurrió. La tapa se quitó. Y un rayo de luz iluminó el desastre.
Dios tomando control.

Permíteme querido lector, explicar en palabras no técnicas sino de mi experiencia de años tratando con los recuerdos de personas. Lo que ocurre en el reinado del silencio.
Cuando una herida se produce, el tiempo sana el dolor. Pero en algún lugar, el recuerdo se ha grabado como en una memoria invisible. Uno a uno los recuerdos se suman y los guardamos en silencio. Como en una cómoda antigua, toman lugar en diferentes cajones. Todo lo que hay en ellos está en oscuridad y silencio.
A veces hacemos tibios intentos de abrir un cajón, pero el rechazo exterior nos vuelve la mano. Volvemos a intentarlo, pero todos quieren hablar, nadie escuchar.
Pensamientos se vuelven fuertes en nuestra mente “a nadie le interesa lo que tengo para contar, ni Dios me escucha” “no puedo hablar de esto, de esto no se habla,” “no hay salida, no la hay”.
Los siguientes recuerdos dolorosos ya solo pasan a engrosar la lista de mi costumbre de silencio y oscuridad.
Cono no los veo, yo me miento diciendo que ya no están. Que el tiempo “todo lo cura”. Y sigo adelante, anestesiada con mi propia mentira,
El tiempo pasa, y empiezo a no entender porque los recuerdos vuelven, vez tras vez, y tomándome por sorpresa asaltan mi alma con su frío helado. Y sus sombras oscuras.
En el silencio de nuestro diálogo interno, nosotros mismos afirmamos la oscuridad . Y el enemigo de nuestras almas toma lugar.
El silencio trae sus aliados, depresión, angustia, enfermedad, ira, muerte….

“Dios es luz y no hay ninguna oscuridad en El.” 1º de Juan 1.5


Cuando tú hablas, “sacas a luz” lo que estaba guardado. Una transferencia de reino de produce. Del gobierno de las tinieblas pasa al gobierno de la luz.
Cuando la luz entra, el Señorío de Cristo sobre la situación está a la puerta de tu vida.
Cosas inexplicables empiezan a suceder a partir de ese momento. Las nuevas leyes del nuevo gobierno se aplican automáticamente.
Y lo único que tienes que hacer para ello, es romper el silencio.

Ahora, el tema crucial es que no es de cualquier manera. Ni con cualquier persona.
Romper el silencio con un amigo, tal vez solo te aliviará un poco, pero no traerá una verdadera solución al problema.
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados” Santiago 5.16
La preciosa palabra de Dios nos trae los requisitos
1- CONFESION. La confesión no es una charla de café. La confesión es un acto donde concientemente haces pública tu verdad interior guardada.
2- UNOS A OTROS. Está hablando de cristianos, y de cristianos maduros.
Aquí debo agregar que la persona que me está escuchando, debe ser conciente de lo que está sucediendo, y también debe saber guardar el secreto de lo que escucha. Pero cabe aclarar que debido a la aguda imperfección de que padecemos todos los seres humanos, pueden filtrarse cosas . Pero, mientras amabas personas sean concientes de lo que hacen, y estén en la actitud de que Dios medie en el asunto. El obrará igual, aunque el tema sea contado incorrectamente a otros.
En una palabra, busca primero que la persona que te escuche sea un cristiano maduro en la fe. Un pastor o líder de una buena iglesia puede escucharte. Si buscas un psicólogo, asegúrate primero que tenga a Jesús en su corazón y que el centro de su consejería sea Cristo y su palabra.

Esto tiene una excepción. Cuando lo que vamos a traer a luz involucra un delito (violencia familiar, abuso sexual de un familiar, corrupción de un menor, etc) también debe ser hablado con las autoridades que correspondan cualquiera sean sus creencias. Unas persona que sufre violencia o abuso de cualquier tipo debe exponer su problema frente a las autoridades que correspondan a fin de comprender como puede ser protegida de ello, y obtener la ayuda necesaria para romper el círculo del abuso.
3-ORAD UNOS POR OTROS. Vuelve a presentar un requisito básico de la sanidad. Tener a Jesús en el corazón, y presentar todo problema en oración al Señor para que el medie en el asunto.
No hay restauración posible sin Cristo, y sin oración en el medio. Todo lo que hagamos, debemos hacerlo en oración.
4-PARA QUE SEAIS SANADOS. El fin del versículo nos promete ver nuestras heridas sanadas.


“Porque NADA hay encubierto, que no haya de  descubrirse, ni oculto, que no haya de saberse.
Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, A LA LUZ SE OIRA
; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas”(Lc 12.2-3)

Tarde ó temprano, todo se sabrá. Dios lo ha prometido. Pero hasta entonces, hoy podemos tomar la decisión de confrontar frente a otros nuestra realidad interior.
Hoy tienes la oportunidad de asumir el desafío de abrir tu vida. Y emprender el sano camino de una actitud transparente, acostumbrándote a dar cuentas del estado de tu corazón.
Te animo a romper el silencio. Date una oportunidad más. No es tarde aún.
Date la oportunidad de poder ver, la belleza de la vida que se te ha regalado.
Te aseguro, que puedes lograrlo. Por favor, solo inténtalo.

Con amor.
Edith.
rompeelsilencio2@yahoo.com.ar

Perfil

jul-6-2009 By edith

Edith Gero es pastora, consejera , y escritora y reside en la ciudad de Córdoba, Argentina con sus hijos.
Pertenece a la iglesia “Amistad de Córdoba” donde trabaja en el area de la alabanza. Su tarea principal se centra actualmente en la consejería pastoral a personas en situación de riesgo, pastores y líderes, tarea que desempeña casi integramente por la red global, siendo pionera en este campo y la fundadora de “Bahia Esperanza”.

En el campo laboral, estudió 3 años de arquitectura en la UCC y es licenciada en equipamiento de interiores . Y se desempeña en áreas del diseño textil.
Cursó sus estudios teológicos en Cristo para las Naciones Córdoba ,  en el Seminario Reina Valera y tiene 3 años cursados de la licenciatura de psicología en la UNC.
Estudió sanidad relacional y sexual en Desert Stream Ministries. Donde participó en los grupos de”Contra la corriente” (curso de sanidad interior básico ) y “Aguas vivas” (curso avanzado de liderazgo en sanidad) y en la organización de conferencias de sanidad . El ministerio “Freedom in Christ” del Dr. Neil Anderson le dió luz para el material a utilizar sobre como hacer libres a las personas y trababar en su identidad. Otros autores también le permitieron aprender sobre guerra espiritual, sectas, intercesión, restauración de personas , matrimonio en el orden bíblico,e hijos, como el Dr. David Hormaechea, la Dra. Arline Westmeier, y el Dr. James Dobson, citando solo a algunos.
Mientras trató activamente con personas que luchaban con la homosexualidad, abuso, conflictos de genero , imposibilidad de relacionarse y demás, pudo ver como la Gracia de Dios era derramada sin acepción de personas y Su amoroso cuidado a los quebrantados cautivó su corazón.

El deseo de ayudar a personas a través de Internet nació en su corazón ante la cantidad de correspondencia que se recibía en el Ministerio de gente que necesitaba ayuda, y que residían en lugares donde no había equipos de sanidad. Así comenzó en el año 2000 a contestar cartas y establecer relación con las personas por este medio.

En ese momento ya su historia era publicada en la pagina del ministerio, y comenzó a trabajar en esa base, contando su propia experiencia en distintas paginas de Internet que comenzaron a solicitarla y
empezó el trabajo de consejería en foros.  También en ese tiempo, su historia fue publicada en la revista “Vida Cristiana” del grupo Strang Network.
Luego conoció a Andrés Reyna, y bajo su guia e impulso esta página fué posible, y tambien comenzar a trabajar en la consejería de “Devoción Total” lo que trajo una enorme cantidad de correo diario . Así que frente al crecimiento invirtió mas tiempo en subir y sistematizar los estudios para agilizar la consejería.
El hoy es un cambio continuo, publicar en los diferentes medios seculares y cristianos que solicitan su historia y material. Colaborar en la organizacion de iglesias. Trabajar en la consejería de pastores brindando un espacio amable y seguro donde hablar sin riesgos ni barreras. Ayudar en todas las áreas todo lo posible . Y llevar a la gente, con todos los recursos disponibles, a encontrar una relación verdadera, y personal con Jesus.
El desafío que viene es consolidar lo logrado , completar el material disponible on line, iniciar una serie de reflexiones mensuales (en curso), incorporar personas que se dediquen a diferentes áreas, y lograr atender en forma permanente el link de ayuda directa, que a veces debo solicitar que se cierre por la gran demanda de cartas que no logro contestar.
Damos gracias  al Señor por la provisión de personas que ya se están formando en diferentes áreas.
A pesar de ser esta una idea nueva y desafiante, y por lo tanto un trabajo difícil de encarar, ha sido y es un alto privilegio trabajar con personas ayudándolas a salir adelante. Y cada dificultad, cada rechazo, solo fue una oportunidad más de ver la fidelidad de Dios.

Dios pone en nosotros el querer, así como el hacer por Su buena voluntad (Fil. 2.13), así que a El le damos la Gloria y la Honra debida, reconociendo que nada más somos transportadores de Su Gracia, y colaboradores de Su plan perfecto.


Legado de amor

jul-6-2009 By edith


“El hombre como la hierba son sus días,
Florece como la flor del campo,
Que pasó el viento por ella, y pereció,
Y su lugar, no la conocerá más.” Sal.103.15-16

Este año me tocó estar enferma varias semanas.
Las horas, inmóviles, parecían detenerse eternamente en el tiempo, y me llevaron a reflexionar sobre lo cortos que pueden ser nuestros días.
Y sobre que dejamos atrás como herencia.

Muchos trabajan afanosamente para dejar bienes, riqueza, que los familiares luego se disputaran con ahínco. Mi padre solía decir que antes de morir vendería todo, y viajaría por Europa con mi madre gastando el dinero y evitando eso.
No llego a hacerlo, la enfermedad imprevista se llevó sus bromas, su apostura, su querida presencia. Yo estaba muy mal en esos años, no estuve junto a él cuando partió, y no creo haberle dicho ni siquiera minimamente, cuanto lo quería. He cargado con eso por años luego.

Otras personas dejan herencias escritas, historias donde descubrimos tanto valor que había en el otro, generalmente cuando ya no está. Cuando ya no podemos decirle como nos enriqueció la vida.

Las personas que pasan por nuestra vida, dejan algo en nosotros, nos impregnan de ellos mismos.
Hay legados que nos empobrecen. Y hay legados que aumentan, enriquecen la vida.

Todo legado tiene que ver con la siembra. Es lo que ha permanecido de nuestra semilla y el cuidado de la tierra.
Mira hacia atrás, y examina por un momento, que has sembrado en otros.
Ahora mira a tus seres queridos, todos ellos, con los que tienes lazos de sangre, y con los enlazados por el corazón.
Si hoy partieras ¿Cuál es tu legado?
Les has dicho te amo lo suficiente? Solo por el placer de decirlo, solo por alegrar el día,
“te llamo para decirte que te quiero”….
“solo quiero escribirte cuanto te quiero”…

Luego de años de tratar relaciones, veo que se privilegia el reclamo, y la ofensa, o la divergencia, a los te quiero. Más débitos que créditos.
Padres e hijos viven hoy distanciados y fríos porque disienten en lo que hacen, en lo que cada uno vive, en su fé.
Parejas y matrimonios se hacen todo tipo de reclamos. Las discusiones dejan de ser la excepción, para volverse la condición. El perdón, diseñado para sanar heridas, y el amor, pensado para cubrir faltas, no abunda.
Puede más el no estar de acuerdo, que recordarnos que los lazos fundamentales que cimentan cualquier relación, tiene que ver mas con el amor, que con coincidencias.

El último tiempo, trato de recordarles más a mis seres queridos, que los amo “a pesar de “ los amo aunque no seamos iguales, aunque discutamos, aunque lo que sea.

La eternidad es larga, y todos los millones de millones estarán allí, piensa por un momento ¿y si nunca vuelves a cruzarte la persona? ¿ y si solo este momento de poder ver a esa persona, escribirle, hablarle te fuera dado? Una maravillosa y única oportunidad de mirar el rostro amado, y decir cuanto queremos a esa persona…

Un día todo terminara, pero “el amor, nunca deja de ser!” -1º de Co.13.8-
Nos perpetuamos, a través del amor? En el, alcanzamos eternidad?
Si las maldiciones pasan generacionalmente según la Biblia, y según la ciencia, genética y ambientalmente como lo demuestran los estudios sobre bebés que nacen con síndrome de abstinencia de drogas, o el niño abusado que se transforma en un adulto abusador.
Pasará genéticamente el amor a mis hijos, y ambientalmente a los que quiero?
Como será sembrar solo amor?…..
Yo siembro amor, mis hijos amaran, mis nietos amaran…
Una multiplicación de amor. Una bendición generacional rompiendo la sombra de maldiciones.
Que nunca termine, una eternidad llena de amor. Un cielo de amor.
Un legado, de amor.

Yo no sabia que la cosa funcionaba así. Pero cuando necesite desesperadamente una salida, Dios me dio un hospital donde ir a ayudar. Por mas de un año hasta que me enferme tanto que la comisión no me permitió seguir, iba una o dos veces a la semana.
Muchas veces no me dejaban hablarles de Dios, pero siempre podía ayudarles a comer, estaban demasiado débiles, o llenos de tubos, y siempre podía acariciarles la mano, la frente, cambiarles las sabanas, dejar que sus cuerpos lastimados descansaran en sabanas limpias, comprarles la buscada agua mineral, ponerles una Biblia a cada uno en su almohada. Muchos estaban solos, la mayoría a decir verdad.

Cuando das una palabra de cariño, las caras se iluminan, y yo empecé a ver que mi propio rostro, cambiaba….
Nadie quería ver a los enfermos de sida, a los inmuno deprimidos, al pabellón de cáncer terminal. Yo iba con enorme gusto. Tal vez no me cruce nunca mas a esas personas, pero como amé compartir con ellas.
Ahí empecé a entender como funciona esto de que al dar, recibes
Era mi época oscura, pero el Señor fue fiel. Poco después, el cerco a mi alrededor se rompió. Y Salí de madrugada del circulo atrapante, resguardados en Dios como gigante a nuestro alrededor.

Luego de romper el círculo de odio. Comencé a decirles “te quiero” a los demás. Y finalmente quedé presa de puro agrado en un círculo de amor, que me atrapó en su perfume y sus redes. Redes que luego comencé a usar para contener a otros.

El amor para mí tiene un nombre. Se llama Jesús. No quiero ser reiterativa, solo cuento mi experiencia.
Toda la vida busqué al amor. Pero no tenía acceso. No encontraba la puerta.
Pero cuando busqué a Dios, y entendí la sencilla y poderosa verdad que solo Jesús es el camino hacia el Padre, ahí, el Amor, me encontró a mí.
Jesús es amor, esa es su esencia, su perfume maravilloso, El fue dado al mundo por amor, y solo El, nos llena de ese amor al instalarse en nuestro corazón.
Desde El, tomada de Su mano, pude comprender que era el amor, entendí 1º de Corintios 13 y su definición de amor.
Toda mi vida había buscado amor para mi, ¿Cómo sería eso de que “el amor no busca lo suyo?” pero tímidamente empecé a tratar, de dar, no de buscar. De sembrar, no de tomar.
Mis primeros “te quiero” a las personas me llenaban de vergüenza. Mi amor era pequeño, no creo que mis primeras semillas hayan sido muy efectivas.
Pero de todos modos, las lancé. De todos modos decidí sembrar.

Mi legado a otros hasta ese momento, era sencillamente vergonzoso. Yo no tenía palabra, ni fidelidad, ni bondad alguna. Menos la capacidad de dar algo.

El Señor Jesús fue fiel en mostrarme el camino, y cambiar toda mi vida mientras transitaba el desconocido camino de querer a otros.
Pasé por desiertos entre medio. Muchas veces no quería querer más. Me rebelaba y le exigía a Dios, que ahora me diera algo a mi. Pobre de mí… pequeña mortal… enojándome con el Dios del universo…
El Señor fue bueno conmigo, El entendía mis caprichos, jamás me he sentido mas comprendida que en Su presencia. Y cuando me desahogaba frente a El , aprendí a llevar mis desiertos delante de El, y tuve acceso a un inmenso océano de amor, del cual pude tomar para seguir mi camino con nuevas ganas.

Aprendí a amar lo no digno aun, desde ese lugar. Desde Su amor.
Hace unos años pasaba yo por la última entrevista psicológica para que me dieran un puesto de alto perfil que buscaba, pero cometí el error de decir la verdad a la profesional que me investigaba, y cuando me pregunto sobre mi matrimonio, y divorcio, le dije que aun amaba a mi esposo, ya que lo había perdonado.
Su respuesta fue “usted no esta bien, nadie ama a quien la victimizo, debería hacer terapia, no puedo recomendarla para el puesto”
Yo la miré sonriéndole con misericordia. Jesús amó de tal manera al mundo, que dejando Su trono de gloria en el cielo se dio por nosotros, a pesar de que lo escupimos, lo menospreciamos, y lo crucificamos.
Perdonar a mi ex esposo, me costo años, y ahí fue que volví a amar. Porque aprendí a apropiarme del amor incondicional de Dios.
No logré el puesto, pero sigo sosteniendo que el amor es el camino correcto.
Y es, el legado incorrompible.
El amor es en si, la disciplina más libertadora que he conocido.

El amor construye puentes que salvan abismos. Y el puente es el legado que el amor permitió construir.

Hoy te invito a que mires sobre tu hombro, evalúes tu legado, y comiences a sembrar, ya, para una herencia diferente, que permanezca para siempre.

Levanta ese teléfono, escribe un mail, un mensaje de texto. O mil. Diles a los que conoces cuanto los quieres.
Y también diles, gracias a Quien, los amas. Comparte con otros el amor de Jesús.

Te dejo una pequeña oración por tu vida,
Dios te enseñe el buen camino a un legado de amor.
“Querido Dios vengo delante de Ti a pedirte por la persona que está leyendo estas líneas, Señor permite que te abra su corazón y su vida y te reciba como su Señor y suficiente Salvador. Querido Jesús permite que tu maravilloso e incondicional amor llene cada corazón que te está buscando, y lleve frutos de amor para siempre. Y salte a otros, para vida eterna. Señor permite que Tu Amor abrace cada corazón, trayendo sanidad, vida, fuerzas, y esperanza .Gracias mi Señor por escucharnos. Amen”