Mi historia

Posted by edith in General - Tags:
06
Jul
2009

Dedicado a los valientes que al exponer sus historias me dieron una razón para la esperanza, y el valor de publicar la mía. Al Pr. Andrew Comiskey (Desert Stream Ministries), Mauricio Montion (Ministerio Restauración) y Danilo Montero (Ministerios Sígueme Int.)

Sinceramente, Gracias. Ver a tantas personas encontrar el camino desde las sombras hacia una reconstrucción factible, ha hecho que el precio de la exposición pública parezca ínfimo.
A Jorge Lozano, que dejó en mí la huella imborrable del pastorado a través de su cuidado.
A mis hijos, compartir la vida con ustedes es un diario privilegio.
A mi Amado Dios, razón primera y última de mi vida y mi amor.

EL LARGO CAMINO DE REGRESO AL HOGAR


Hola, Me llamo Edith, yo y mis tres hijos somos sobrevivientes de la tragedia de la violencia y abuso familiar. Rescatados por Jesus de las aguas helad as y dejados en nuevas playas donde hoy podemos habitar en paz.  Esta es mi pequeña historia, anhelo que la leas con un corazón abierto y entiendas que expongo mi vida solo para ayudar a otros, como un día alguien lo hizo por ti y por mí en la cruz del Gólgota. Si estás pasando por una etapa difícil, te animo a creer que hay una salida. Yo la encontré, hay luz en lanoche más oscura. Estoy segura que tú lo lograrás también. Sinecesitas ayuda, puedes escribirme a la dirección que está al final.

LOS COMIENZOS. Mi infancia fue feliz. Entre bosques, lagos y caracolas de mar. Entre las historias de la lejana Europa de mis padres, las leyendas de un pasado aristocrático y bibliotecas amplias. Entre los sonidos del piano, el arte y la plena libertad que me inculcaron, mi intelecto y mi espíritu crecieron y se expandieron sin límite, dándome una base de salud mental que luego me permitiría sobrevivir.

Sin embargo…Los secretos heredados de la guerra forjaron en mí un carácter rebelde, introvertido e independiente. Gruesos nubarrones se cernían sobre mí al fin de la infancia.

MI ADOLESCENCIA. Fue tormentosa. Pasaba horas encerrada en mi cuarto ,ó a orillas del lago.

Una búsqueda interior implacable me signaba., y en pos de ella abandoné el derrotero clásico trazado por mis padres (cuadro de honor, presentación en sociedad, pos grado de mi carrera en Europa) y cambié continuamente de carrera, religión, pareja. Experimentaba una cosa tras otra, nada me llenaba.

Recuerdo una madrugada a los 17 años que me encontró en casa de una amiga . La noche anterior como era habitual me puse ropa cara, manejé sin rumbo por horas, fui a una fiesta, tomé dos whiskys, fumé media etiqueta de cigarrillos y bailé hasta el amanecer. Y allí estaba yo, sin poder dormir, preguntándome para que vivía, si me sentía tan vacía…

Meses después, un hermoso día de la primavera, decidí terminar con mi vida.

Entre pinos, música y amigos festejé el día del estudiante, luego volví a casa y tomé las cajas de sedantes que fríamente había escondido. Fui cruel. Aún recuerdo a mi padre llorando en la puerta de mi habitación mientras me cargaban en el auto para correr al hospital. Pero mi respuesta a él y al psiquiatra al que me enviaron apenas pude superar las semanas de inmovilidad por el daño en mi organismo fué la misma : “no encuentro lo que busco”.

El psiquiatra me dejó ir sin lograr ofrecerme respuestas, y mis padres se resignaron a mi búsqueda.

MI JUVENTUD .Con luz verde para actuar, una salud debilitada y preguntas que me angustiaban, me involucré fuertemente en cuanta secta y grupo esotérico encontré. Me convertí es una experta en religiones y filosofía. Viajé varias veces al exterior. Mi búsqueda se hizo internacional…

…hago un alto para dar gracias a mi amado Jesús, que preservó mi vida para un propósito mayor…

“Te tomé de los confines de la tierra, te llamé de los rincones más remotos…Yo te escogí, no te rechazé”(Isaías 41;9)

Convencida que en el amor de pareja estaba la salida, me aferré a él como a la tabla de un naufrago. Conocí a quien sería mi esposo. Días después vivíamos juntos, tres meses después nos casaríamos.

Me inauguré en el concepto de hogar con un golpe que no solo rompió mi nariz y mis sueños… Al compás de los insultos y la orden de “¡no llorés!” miré espantada a quién debió amarme y protegerme y aprendí…. a llorar para adentro, a callarme si quería sobrevivir…. Y le abrí la puerta al miedo, que dominaría mi vida por las próximas dos décadas..

Una noche tuve que escapar de una fiesta frente a la violencia desatada. Al correr por el campo buscando ganar la ruta, perseguida como un animal, enredé mi vestido largo en un rollo de alambre de púa que me abrió dolorosas heridas. Mi perseguidor me alcanzó. Horas más tarde la policía irrumpiría en mi departamento y un solícito oficial recogería lo que quedaba de mí. No levanté cargos . No tengo palabras para describir el terror que me embargaba.

Abuso. Control. Celos, golpes e insultos cambiaron la luna de miel y mi embarazo en una pesadilla…. Ingresé a la sala de partos con pronóstico reservado y golpes en mi vientre mirando lo que vería muchas veces; un quirófano preparado para lo peor, y un equipo de médicos mirándome con lástima… Luego de horas de reanimación despertamos mi hijo y yo en la cama de un exclusivo sanatorio. Dos sobrevivientes solitarios en una helada tarde de septiembre. Ninguno lloraba, ninguno lograba entrar en calor. El silencio y la soledad invadían mi vida.

Luego perdería un bebé y tendría que pasar por el parto de otro bebé muerto de repente y sin causa al 6ª mes.. Recuerdo bien ese día. Otro lujoso hospital, soledad, muerte., la sangre goteando por el piso. Mi médico asustado me cargó en una camilla y voló a cirugía. Yo deseaba que no llegara. Deseaba morir. Tal vez la muerte trajera al menos alivio. Mi bebé había muerto. No me dejaron llorarlo… ni enterrarlo…. no pude elaborar mi dolor frente a una lápida, reclamar el cuerpo hubiera dado lugar a preguntas engorrosas. No estaba permitido.

Fue un invierno más helado que lo habitual…

Mi cuerpo se desangraba lentamente en anemias y operaciones interminables. Mi conexión con la vida se debilitaba día a día.. Ya no lloraba ni reía. Levanté muralla tras muralla para no enloquecer. Las gruesas paredes me permitieron sobrevivir, pero mi yo real era solo una voz pequeñita que clamaba ahogada.

“EL envió desde lo Alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas…” (Salmos 18:16)

EL ENCUENTRO. En el 85 llegó a mis manos un folleto bíblico y fuimos a una iglesia evangélica. Apenas entré supe que mi búsqueda había terminado. Cuando pasé al frente a recibir a Jesús en mi corazón sentí una dulce presencia envolviéndome. Tuve la certeza de haber encontrado el camino de regreso a casa.

La violencia se calmó, pero fue reemplazada por el abuso emocional, el control , los insultos, y las amenazas. Al consabido son de…”en todas las casas hay problemas” aislada de mi familia, amigos, iglesia y de quien pudiera ayudarme, los años pasaron. Mis niños crecieron, mudos testigos de golpes en la mesa, gritos en la noche y una mamá hecha un ovillo en algún rincón esperando que la madrugada trajera paz…

Por fuera éramos la máscara de la familia ideal. Buena ropa, colegios caros, una casa en el mejor lugar de la ciudad…

El horror pasaba todas las aduanas… 18 años transcurrieron en un pozo de dolor y desesperanza. Fui paulatinamente separada de familia y amigos, debía pedir permiso para hablar con cualquier persona, ó someterme a un interrogatorio si no lo hacía. No podía cargar a mis hijos, ni pasar a solas tiempo con ellos. El terror creció en mí como una enredadera, anulándome, convirtiéndome en una autómata ejecutando órdenes. Mis depresiones aumentaban y me sumían en largos períodos de enfermedad. No entendía porqué Dios no cambiaba la situación y me preguntaba “¿siempre será esto así?…¿no habrá una vida mejor para mí y mis hijos?”. No entendía que yo misma había cerrado las puertas a la luz de Dios y que yo debería abrirlas…

“Invócame en el día de tu angustia. Te libraré, y tú me honrarás…” ( Salmos 50:15)

LLEGA LA SANIDAD. Aún no sé como pude lograrlo ( y eso aumenta la certeza del obrar de Dios)pero en el 97 tuve acceso a un libro del Dr. Neil Anderson (Freedom in Christ Ministries) que contenía los pasos para la libertad interior. Pasé por los pasos una mañana, toneladas de basura comenzaron a salir. Las puertas de lo oculto fueron cerradas. Los pactos de maldad rotos. Mi corazón ahora vacío comenzó a llenarse de arrepentimiento y voluntad de cambio. Meses después leí otro artículo de sanidad sobre los bebés muertos en el vientre y abortados. No olvidaré esa mañana…. enferma, sola en mi cuarto empezé a leer…

Y Dios golpeó a mi corazón.

“He aquí que YO estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a el y cenaré con él, y él conmigo “(Apocalipsis 3:20)

¡Abrí la puerta!. Doce años después pude llorar la muerte de mi bebé, mientras el agradecimiento hacia Dios crecía en mí al saber que El me había guardado todo el tiempo, y que vería a mi bebé en el cielo.

Un hambre desesperado de Dios cautivó mi alma. Fui a un retiro de mujeres y el tema fue otra vez “Sanidad interior”. Descubrí mi odio hacia Dios por la violencia de mi esposo. El perdón empezó a fluir debilitando las murallas.

Busqué al Señor con todo mi corazón, mi alma y mi mente, aunque aún no lo amaba ni sentía Su Amor.

Después de recibir una palabra especial en una reunión de alguien que no me conocía pero vió en mi corazón, fui a trabajar como voluntaria en un hospital. Eso quebró el cerco de mi esposo y volví a tomar contacto con la realidad. Al orar y ayudar a enfermos tan graves me hizo ver mi propia situación. Por primera vez sentí el gemido apremiante de mi yo real atrapado en mi interior.

Al año enfermé de neumonía. Otra vez el fino hilo de mi vida se tensó y debilitó…

“El Señor no retarda su promesa… sino que es paciente para con nosotros…”(2ª Pedro 3:9)

Para ese tiempo habíamos perdido todo, deudas y juicios amenazaban por doquier. Llevada por una nueva fuerza que me impulsaba tomé decisiones. Busqué y conseguí rápidamente un buen empleo, con el que sostuve por dos años a mis hijos y un esposo cada vez más resentido y violento. La situación familiar se volvió insostenible conforme me acercaba a Dios y su Luz confrontaba la oscuridad.

Inicié la separación mientras permanecía en mi hogar dando una oportunidad. En ese contexto violento y amenazante de noches eternas, policías y juzgados El Señor proveyó un milagro: perdí el miedo. Esa noche un Manto de Cuidado Amoroso vino sobre mí en la seccional de policía, pude ver la obra del miedo anulándome y Jesús me hizo libre. Volví a casa en paz, ya no necesitaba cuidado policial. Me puse en el medio de la furia de un hombre y mis hijos en calma y armada solamente con la revelación de Dios como Padre Amoroso que me había mostrado mi condición de hija protegida. Supe que en adelante EL cuidaría de mí y mis hijos aún antes de recibir Su Promesa.

En el mismo tiempo vino el Pastor Andrew Comiskey a dictar su taller sobre sanidad sexual y relacional….Nunca había escuchado hablar de Dios como Padre Amoroso, ni de la suficiencia de la obra de Cristo en la cruz como Andy lo expuso. Por primera vez comprendí el valor de la confesión y abrí mis secretos. El llanto empezó a fluir sin control. Largos abrazos y manos extendidas orando por mí cubrieron mi vergüenza y mi dolor. Dios mismo me extendió Su Abrazo a través de mis hermanos.

El velo cayó de mis ojos mientras las murallas de mi corazón caían destrozadas ante la Radiante Luz de la Presencia de Jesús entrando triunfante a tomar el trono de mi corazón.

El proceso sanador y restaurador de Dios estalló en mi vida con un poder increíble, y aunque yo aún deseaba morir, el Padre ya había retomado el control de mis pasos. En ese tiempo volví a recibir ayuda a través de un libro, esta vez del Pr. David Hormaechea, en medio del dolor, aprender del verdadero propósito de Dios para una familia, y de Su Gracia constante para quien sufre, trajo alivio a mi vida.

Mi matrimonio terminó. Abandoné mi hogar para navidad. Una pequeña y bonita casa albergó los sueños rotos, un dolor indescriptible que ahora podía ser llorado sin freno, y un Padre Eterno lleno de amor cuidándonos sin descanso.

El fin del milenio nos encontró abrazados y llorando….en la difícil tarea de abrir los recuerdos y las heridas para dejarlos a los pies de la cruz.. Sabíamos que nuestras vidas estaban tan rotas como todo lo que vimos en nuestra casa anterior al volver a buscar las últimas cosas. Todo destrozado, como los restos de un naufragio después de una tormenta… Citando a la Dra. Esly Carvalho, fue “mi tiempo de muerte”. Sí, también hasta mi perra murió, la preciosa collie que había adiestrado para cuidar a mis hijos tuvo que ser sacrificada por falta de cuidado. Rescato de aquellos día un pequeño pino que trajimos todo roto, y que hoy, como un ícono, crece frondoso junto a mi puerta. Todo lo que amamos y cuidamos, prospera.

Agradezco tanto a quienes me abrieron su hogar en ese tiempo. Agradezco no haber sido juzgada, ni rotulada, sino aceptada. Recuerdo en especial un almuerzo al que nos invitó a mi hija y a mí un amigo . Había transformado el normal escenario de reuniones ministeriales de sanidad en una mesa de fiesta con velas, y música italiana acompañando las pastas. Cuando nos tomamos las manos para orar aproveché para esconder mis lágrimas entre los tallarines. Desde mi adolescencia no reconocía una mesa en paz precedida por un hombre. Mi amigo nos mimó ese mediodía. La vida volvía a ser bella.

Decidí confiar en Dios y creer en sus promesas. Mientras el hambre y la sed por EL crecían en mi interior, El comenzó a dirigir la reorganización de mi vida. Cambié de trabajo, comenzé a estudiar en la universidad por la noche , me incorporé al ministerio de restauración y comenzé a vislumbrar el propósito de Dios para mi vida.

Cada día luchaba por cultivar la obediencia, la comunión con el Padre y la apertura de mi carácter, renunciando a la vergüenza, el orgullo, la rebeldía y la tristeza. Comprendí la idolatría emocional y relacional y renuncié a ella. Pude distinguir el amor falso del real. Algunas cosas me fueron difíciles de re aprender, Abrazar y confiar me costaron tanto…. pero aprendí a dejarme abrazar, a dejarme querer. Volví a tener amigos y a disfrutar del compañerismo cristiano.

Los círculos de mi infancia comenzaron a ser cerrados. Pedí perdón y perdoné. Me arrepentí. Tiernamente el Señor empezó a revelar mi yo real y mi verdadera femineidad. Conociendo mis límites, trajo las cosas a su tiempo con extrema dulzura y cuidado para revelarlas a Su Luz y restaurarme.

Hubo un tiempo a la mitad del proceso en que las cosas se pusieron difíciles. Las amenazas contra mi vida y mi antiguo codearme de continuo con la muerte me hicieron caer en una profunda depresión.

Y el valle de sombras se abrió delante de mí.

“No moriré, sino que viviré. Y contaré las obras del Señor” (Salmo 118:17)

Lo pasé. Dios no miente. Sobreviví.

El llanto empezó a mermar mientras la intimidad con el Padre crecía y cautivaba mi corazón. Una Suave Mano de Eternidad se posaba en mi cabeza en las madrugadas calmando mis lágrimas.

Su Aceite Sanador fluía a chorros sobre mí.

Un día me levanté, descorrí las cortinas del alma para que entrara luz. Y descubrí que el Ministerio de reconciliación había obrado en mi vida. El pasado ya no dolía. El futuro ya no era amenazador. Y el presente podía ser llevado cada día a los pies de la cruz para obtener allí la fuerza para vivir.

“Y cada día traerá su propio afán…”(Mateo 6:34)

Y la Paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento llenó mi vida.

Y volvió la risa. Volvieron los amigos. Volvió la música a llenar mi casa.

EL HOY Nada me cautiva y llena más que la pasión que siento por Dios. El es mi amanecer, la razón de mis horas, la almohada donde me recuesto confiada en la noche. El es real para mí. Mi Padre., mi amigo fiel, mi esposo atento. Vivo enamorada de Jesús. Vivo agradecida. Mi hoy está lleno de Su Presencia. Trabajo, canto, estudio en la universidad, recién termino mis estudios ministeriales en Cristo para las Naciones y sigo entrenándome para responder al llamado que Dios puso en mi corazón.,estoy activamente involucrada en mi iglesia, mi casa está en orden, mis hijos estudian y ríen mucho… mientras Dios los llena de dones. Fui una joven abusada, y mi juventud fue truncada de la peor manera. Pero el proceso restaurador de Dios me permite estar sana, conservarme sana y ayudar a otros a atravesar por sus luchas. Trabajo activamente en internet brindando ayuda en sanidad interior en especial a pastores, líderes y jóvenes. La red me brinda un espacio amable y anónimo donde ellos pueden abrir sus corazones. Mantengo por ello un serio compromiso con la integridad relacional. Y lucho por tener las cuentas claras con las personas. La comunicación humana, de por sí un área compleja, es particularmente difícil para los que hemos sido silenciados por años., he tomado el compromiso de profundizar esa área.

Me preocupa profundamente honrar a Dios obedeciendo Su Voz. Me llevó tiempo entrenar mi imperfecto oído para escucharlo. Ahora dejo que El guíe y desafíe mi vida paso a paso.

En un mundo que agoniza su historia , Dios me regaló el abrir mis ojos para ver la belleza en medio de la crueldad, el asombro entre tanta desconfianza, la ternura entre la multitud de odios. Ya nunca más escapará de mi mirada Su Amor y cuidado derramados para mí en cosas tan simples como la luz de una aurora, ó la risa de un niño. Cuando una vida destrozada llega a mí, siempre me embarga una profunda ternura. En medio del dolor y la desesperanza, yo puedo ver a Jesús, esperando, con Sus Brazos abiertos, Su socorro listo a ser derramado.

He vuelto a nacer. Y sé que el proceso no ha terminado. Solo soy una luchadora. Dejando atrás cada día a la vieja Edith, con su vergüenza y temor, ganando cada día la batalla de la mente contra la depresión y el no-poder, declarando la suficiencia de la obra de Cristo.

Mientras termino estas líneas recuerdo mi último cumpleaños. Volví a mi casa paterna. No escalé el cerro ni fui al lago. Las tardes nos encontraron a mi madre y a mí atizando el fuego del hogar, y llorando juntas mi historia por primera vez conocida. Al abrirle mi corazón, las razones de mi fe y el darme de hoy a los demás tomaron su real valor. Fue un tiempo precioso…”vuelve a la casa de tus padres, donde todo comenzó” dice Danilo Montero.

Estoy llena de agradecimiento hacia Mi Padre y Mi Dios. Me mostró el camino de regreso. Me recibió en Su Abrazo, me dejó llorar en Su regazo, cambió mis vestidos, sanó mis heridas y ahora me impulsa a nuevos retos bajo Sus Alas Protectoras.

“yo no sé lo que traerá para mí el mañana, pero sé que nunca se apagará Su Llama… Salga el sol por donde quiera EL me ama, sé lo que es la Gracia y el Perdón, Su Misericordia es mi canción…” (Marcos Vidal)

He vuelto a mi hogar. Gracias querido Jesús. Te amaré por siempre.

Edith.

rompeelsilencio2@yahoo.com.ar

7 comentarios »

  1. Hola Edith en estos momentos estoy pasando una situcion similar a tu historia, tengo 04 años conviviendo con mi pareja desde que lo conoci todo bello pero al trascurrir el tiempo vinieron los insultos, los golpes, los celos por medio de su borrachera y su vicios en las drogas,el ha intendado cambiar hemos buscado de dios yo sigo en el envagelio, pero el no, se ha alajado y cada dia esta peor en sus vicios ya ha dejado de golperme porq he acurrido a la policia, pero sigue surmegido, no se que hacer con esta situacion que cada dia es peor, he pensado en dejarlo ya que no quiere cambiar ni por su familia, tengo un bebe de 03 años y medio y eso es lo que me ha atado mas a el, pensar en que mi hijo quedara sin padre me duele mucho, de verdad no se que hacer con esta situacon.

    saludos,

    yocelia bermudez

    Comentario by yocelia — 4 Agosto 2009 @ 9:08

  2. hola edith me impacto tu historia, yo estoy pasando por una crisis familiar , que en realidad viene de hace varios años , me siento sola, no amada, ni contenida, tengo un esposo que solo piensa en si mismo , ni siquiera se preocupa por nuestro hijo, he soportado bastante, lo he rechazo y tenido bronca a el y su madre, paso pero actualmente vuelvo a sentir lo mismo , solo el ver a mi hijo hace que este con el ,y porque dios no quiere que se rompa la familia, pero a veces no se si es lo mejor seguir viviendo asi, porque me llevo a hacer cosas que no quiero , mentir, robar , es tal la angustia , y vacio que hay en mi corazon que llegue a hacer esto sabiendo que estaba mal pero igual lo hice , estoy arrepentida de corazon , mi nene nacio prematuro , al morir su hermano gemelo, estuve sola tambien y el ahora tiene problemas de aprendizaje, y tengo que luchar solo con eso tambien , te encontre a ti y comence a escribir y me siento mejor poder confesar lo que me pasa

    Comentario by claudia — 6 Agosto 2009 @ 7:25

  3. Hola Edith, acabo de leer tu historia y debo decir que estoy realmente conmovida. Eres un gran ejemplo para aquellas personas que, como yo, nos dejamos abatir por pequeños problemas.
    Gracias…

    Comentario by ligia — 6 Agosto 2009 @ 16:22

  4. Hola amiga edith guao en serio me dejaste congelada con un historia y pensar q yo me quejaba de la mia y pensaba q mi vida era una eterna situacion dificil em fin amiga dios llego en su momento indicado y espero q

    Comentario by yajaira — 12 Enero 2010 @ 10:13

  5. bueno sera en dos tiempo
    ………… y espero q tu vida haya cambiado totalmente te cuento q lo q mas me gusto de tus visitudes es que no dejaste de ser madre cuidaste tus hijos como yo con los mios eso es de admiral que a pesar de todo nunca lo dejaste no debes de tener ningun tipo de remoldimiento recuerda q la justicia divina siempre te guiara siempre esta contigo, somos nosotros los humanos q los abandonamos y de paso no tenemos una bolita magica debajo del hombro para adivinar nuestro futuro y con todo y eso son cosas q nos debera pasar para ser mejor como ser humanos en fin pasar por situaciones nefasta para algun aprendisaje eso solo dios te dara la respuesta con el tiempo amiga
    solo te digo adelante amigacha dios nunca te abandono,,, ni mucho menos te abandonara y solo dios proveera ten exito en tu vida dale a tus hijos amor confianza y algo de fe para q tus hijos no sea actores de una historia vivida

    Comentario by yajaira — 12 Enero 2010 @ 10:21

  6. necesito ayuda…

    Comentario by lucia — 7 Marzo 2010 @ 0:53

  7. Hola Edith.
    Al ver tantas personas que estan pasando por situaciones similares, me animo a escribirte.
    Conoci al Señor hace 7 años, estaba pasando una de mis crisis emocionales con el hombre que hoy es mi marido. El Señor me fue guiando para salir poco a poco de mi estado animico y eso hizo que mi devocion hacia El fuera completa, aunque al mismo tiempo tenia la oposicion de mi marido que tiene una tremenda repulsion por todos los cristianos.El es camionero y cuando estabamos de novios yo lo acompañaba en sus viajes y conoci todas sus viejas amigas (que le hacian favores … a cambio de su cuerpo), nunca me senti respetada por el. Pero a pesar de todo El Señor fue ordenando las cosas de a poco. Muchas veces estando de novios nos separamos y nos volvimos a unir, ya que el se ponia furioso con tener una compañera cristiana, pero los pastores en la iglesia me decian que debia luchar por el si realmente lo queria. UN dia en una campaña le pedi a Dios que si el era el hombre que tenia designado para mi vida que me lo confirmara con el casamiento (y que por supuesto mi compañero no queria saber nada del tema ya que su postura machista no lo dejaba aflojar) y a los pocos meses Dios respondio y me case con el.
    Mi embarazo lo pase con mucha indiferencia de parte de el, seguian los maltratos. A los 20 dias de nacido mi hijo se fue a casa de sus padres porque no soportaba el llanto de su hijo, solo pensaba que queria descansar. Estuvimos varias veces separados, pero el detonante ocurrio cuando un dia se violento conmigo y me golpeo y quizo extrangularme, forcejeamos y pude zafar pero tuve que hacer la denuncia y eso me llevo a estar separados 6 meses y sin tener noticias de el. No solamente no se hizo cargo de su hijo sino que se borro del mapa. Pase por muchos traumas ya que mi hijo de 1 año en ese entonces hablaba con su papa invisible, y eso me llevo a ir a una psicoterapeuta para seguir adelante. Me costo perdonarlo (y tambien a su madre posesiva) pero logre hacerlo y Dios volvio a unirnos nuevamente.
    Nuestra relacion habia mejorado en cuanto a la comunicacion y empece a tener nuevas esperanzas en mi matrimonio, a pesar de que hasta el momento y a pesar de que yo sigo tratandolo como mi esposo, no convivimos. En realidad todo es muy raro, el es mi marido cama afuera a pesar de que tenemos relaciones sexuales, pero no convivimos, ya que a el nunca le alcanza el dinero para sostener nuestra flia (esas son las excusas que pone), y solo me pasa la mantencion de mi hijo que es bastante baja por cierto. Cuando estuvimos tanto tiempo sin vernos, yo tuve que salir a trabajar y busque posibilidades limpiando casas y cuidando chicos por horas, para sostener a mi hijo. Mientras tanto el se floreaba con una ex-novia con 2 hijos y mantenia a los otros (a pesar de que siempre me lo nego) Esa misma mujer es la que me trajo problemas luego de unirnos nosotros de vuelta, ya que continuo la relacion con mi marido en secreto, hasta que yo lo descubri en un mensaje de texto de mi marido en su celular, pero como sabia que me lo iba a negar no le dije nada, solo pedi direccion a Dios y Dios me respondio diciendome que el no permitia mi divorcio porque El tiene un proposito para mi marido y para mi que es RESTAURACION DE MATRIMONIOS pero que tenia que empezar conmigo a trabajar en el AMOR ya que yo no conocia el verdadero amor de Dios para mostrarselo a mi marido, y que si yo miraba a mi marido el iba a ser piedra de tropiezo, pero si yo miraba al Señor y buscaba su ayuda, el me iba a mostrar el camino para seguir creciendo. Al año sgte descubro por otros mensajes que le vi en el celular y que escribia a una persona de nuestra localidad (su gestora personal) que estaba de novio con una tucumana y que se estaba preparando para ir a bailar… y otras intimidades. Se juntaron ademas llamados y mensajes anonimos a mi domicilio, y lo peor de todo es que el comenzo a trabajar nuevamente y sigue teniendo conductas sospechosas y continua con indiferencia hacia mi y maltratos verbales. Yo se que Dios no esta de acuerdo con esto que me sucede, pero tengo tremenda confusion porque se que Dios me mostro su proposito y yo lo quiero, pero ya no puedo mas con todo esto. El no esta ni arrepentido de todo lo que hizo y sigue rechazando al Señor. Yo me canse de orar por su vida y pedirle a Dios que salve su alma!!!. Estoy muy mal y lo peor es que me afecto mi psiquis ademas de mis emociones, ya que desde el mes de Diciembre del año 2009 tengo ataques de panico y necesito que el Señor me saque pronto de todo esto ya que no doy mas. A veces quiero renuciar a mi matrimonio. Esta todo destruido, pero sigo esperando que el Señor responda. Mi hijo tiene ahora 5 años y vivio junto a mi toda la violencia de su padre. Hace bastante ya que espero la respuesta del Señor pero ya no siento gozo como antes. No puedo ver mas alla de mi problema. Necesito por favor consejeria y apoyo espiritual. Le pido que este orando por la restauracion de mi vida y tambien por mi matrimonio. Desde ya agradezco infinitamente la atencion que me brinda.

    Comentario by Cristina — 6 Abril 2010 @ 22:29

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