Crecer,  General,  Identidad,  Relación con Dios

Sobresalir

«El mayor servirá al menor» Génesis 25.23

«¿Quién es mayor en el reino de los cielos?. Así que cualquiera que se humille como este niño,ese es el mayor en el reino de los cielos» Mateo 18:1-4

«El que es mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humille, será enaltecido». Mateo 23.11

«Sobrellevad los unos las cargas de los otros y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña». Galatas 6.2-3

¿Para que estoy vivo?….

El que no vive para servir no sirve para vivir ! citó con fuerza el poeta.

Seguimos con el dilema «hacia adentro-hacia afuera» que venimos tratando.

Hasta que llegamos a conocer a Cristo, nuestas vidas se desplazaban al ritmo de la corriente humanista de este mundo, sin mayores opciones.

Yo soy el centro. Yo debo sobresalir, ser el mejor en algo. Ser el primero. En esta visión egocéntrica yo soy mi propio eje y lo que cuenta.

Cuando aceptamos a Jesus como rey de nuestras vidas, todo debería cambiar.  El es de pronto el centro de nuestras vidas.  Pero muchos cristianos toman la esperanza de la salvación, sin hacer el traspaso de reinado.

Hoy, analizándolo friamente, ¿quien es el rey de nuestras vidas?. ¿Cúal es la primera imagen en nuestra mente por la mañana y la última por la noche, y el centro de nuestros pensamientos en el día?.¿Para quien o para qué vivo?

Nuestras quejas y rápida frustración,como una insatisfacción latiendo  atrás de nuestras palabras, suelen marcar, que el centro sobre el cual ponemos nuestra fuerza, son nuestros propios anhelos.

Para quien ha hecho el traspaso de reino, es Cristo Quien debe sobresalir.  Es el Padre Quien debe ser exaltado. Y darnos  a otros, el fruto correcto de haberlo entendido y practicado.

El «hacia mi» se convierte en un «hacia El» para convertirse luego  en «hacia otros».

El primer y mas grande mandamiento se cumple, y el adentro se vuelve afuera.

El sesgo de «sobresalir, impactar, ser nuevo en algo»  que tan normal, humano y deseable parece, encierra un riesgo alto,  dos palabras que se llaman altivez y orgullo. O creer, que algo ocurre por nosotros mismos.

La vida que un cristiano debiera abrazar, es de sencilles, y  humildad.

Dios nos pensó como citan los versículos del comienzo.  El mayor sirviendo al menor. Vivimos para que el otro sea mayor. Para que Dios sea exaltado. Vivimos para otros, no para nosotros y nuestros anhelos.

Quien quiera sobresalir sobresalga en esto, dar tanto a otros y dar tanto amor a Dios, que se destaque por su dar.

He considerado este tema en el mundo cristiano, al ver repetidamente que las personas que no logran sobresalir en sus vidas personales, anhelan sobresalir  en lo que hacen dentro de sus iglesias.

Lo importante es hacer algo. Mientras que  Dios nos llama a ser . Ser hijos, ser adoradores, ser transportadores, ser buenos prójimos.

Tengo que decirte que ni la iglesia, ni la vida, fueron pensadas por Dios, para que nos realizemos sobresaliendo.

Por el contrario, Jesús fue un gran ejemplo de «bajo perfil»

Mateo 12 nos relata algo de ese carácter. No se oía la voz del Señor en las calles , cuenta, ni quería que hablaran de El.

EL, Dios en el mundo, vivió para el Padre, y para los demás.

Y El es nuestro ejemplo.

¿Y qué hacemos con nuestro anhelo de brillar?. Quitarnos ese afán, y cuando renunciemos,  y nos dediquemos a lo correcto, vendrá por añadidura.

La mejor forma de ser una persona impactante, que cambie a otros, es renunciar a querer serlo.

Cuando la luz admirable del Padre llene tu vida, saldrá sola de tí, iluminando a otros.  Y brillarás, mientras sirves.

Y otros te seguirán, y querrán lo que tienes. Pero tú sigue adorando a Dios, y considerando a los otros por encima de tí mismo.

Dios puso excelencia y gloria en tu vida, pero no son para tí mismo. El orgullo es un veneno mortal, que produjo la caída de la humanidad, y nos destituyó de la Gloria de Dios.

Nuestro camino es en sencillez y mansedumbre. Y aquello que alcanzamos a ver, trasladémoslo a otros con amor. Así como aprendemos de otros cada día.

Se trata de EL, no de nosotros. Nunca, se trató de nosotros. Siempre , se trata de Dios.  Coloquemos el énfasis en el lugar correcto.

Edith Gero reside en Córdoba, Argentina. Es Pastora, Consejera , escritora y creó la red de Bahia esperanza como un lugar amable donde poder hablar y encontrar herramientas para solucionar conflictos y crecer. www.bahiaesperanza.com www.bahiaesperanza.blogspot.com www.desayunandocondios.com Facebbok/Twitter:EdithGero

Un Comentario

  • dania

    bello mensaje mi hermana ,que nuestro Dios te siga capacitando cada dia para dicipularnos ,a veces al mirar al mundo hasta queremos competir y ser mejores y nos olvidamos de nuestra priori que ES DIOS PADRE Y SEñOR NUESTRO ,AMEN

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