La Bahía amanece en calma. El brillo del sol dando a luz un nuevo día se espeja en aguas quietas. En la playa de guijarros pequeñas olas espuman y abrillantan las piedrecillas. Los pájaros de la mañana danzan sus vuelos rasantes  sobre el espejo líquido.

La vida renace otra vez en el diario milagro que por Gracia podemos contemplar un día más.

Luego las horas traerán el trabajo febril, cada día trae su propio afán pero también su propia esperanza. Elijo que la memoria de este día se quede en el quieto amanecer.  Más allá de la nieve que cubre gran parte de Argentina, más allá de las nubes oscuras, más allá del largo tiempo en que no veo el mar, mucho más allá, elijo quedarme en un lugar que no puede serme arrebatado y que vive en mi interior.

Música en el alma. Las notas suenan en mi interior, la sinfonía de la vida marca sus compases. Hace años el tiempo de la canción ha vuelto a mi vida y estoy viva para cantarla. Hay tanto porqué estar agradecida. Palabras que brotan en canciones, de mis dedos, nacen y cobran alas, recorren la Bahía y vuelan hacia el Cielo que las dio a luz. Hoy es mi cumpleaños que puedo celebrar solo por la bendita Gracia de Quien extendió mi vida de pura misericordia.

Atrás quedaron los años oscuros de dolor sin medida. Atrás quedó la sangre, la muerte y el silencio depositados ante una cruz que fue suficiente para mí. No sé que hizo con ellas el Rey de mi vida, pero mi silencio de décadas fue roto. Música y palabras se entrelazan en mi alma y se desgranan por la amable Bahía.

Miles de palabras, miles de canciones han poblado estos años. Palabras que viajan hacia ustedes y que vuelven en un  tráfico incesante. Palabras que navegan por la Bahía. Palabras que llegan entre pájaros y augurios y se van entre sirenas y nubarrones, mientras la Bahía linda y generosa se ilumina y se oscurece según pasa la vida (Mario Benedetti ”Mucho más grave””).

Miles de canciones que ensayé. Miles que canté. Miles que escuché. Y una sola que se ejecuta todo el tiempo en mi interior. El silencio en mi vida fue oscurecido por décadas también por un vacío de la música que debiera ejecutarse cada día en cada persona porque el milagro diario de la vida es una sinfonía.  De niña cantaba en el coro del colegio donde estaba interna, de adolescente estudié guitarra y piano. Cambié el viaje de mis quince por un enorme equipo de música.  MI vida giraba alrededor de la música. Pero en los años de dolor mi boca se cerró sin canción, y mi guitarra se vendió por monedas junto a mi colección de música.

Pero Dios conoce nuestro corazón y su restauración trae una nueva canción a nuestras vidas. Mi sanidad giró alrededor de la música de adoración, y volví a cantar . Mis hijos son músicos. Música y palabras llenan mi casa, mi vida, mis viajes. Donde voy hay una mezcla de cuadernos y biromes conviviendo con mp3.

En mi cumpleaños celebro a mi Dios, y celebro la vida. Esta vida extendida de puro amor obstinado. Celebro la vida de los que amo,cual será el insondable misterio que une a las personas… Celebro tu vida porque aunque hoy tal vez navegues en tormentas, yo celebro que delante tuyo hay un cielo despejado, hay brisa favorable para eso que anhelas alcanzar.

Celebro que vives, porque mientras vivas hay esperanza.

En el día de mi cumpleaños he tomado un tiempo para volver a dedicar mi vida a mi Dios quien  cada día me abraza, me suple y conforta mi alma. Ya no importa cuanto falta por alcanzar, ni cuanto he perdido. Y aunque a veces  las tormentas y las lágrimas desdibujan el camino hoy puedo tener memoria que el tiempo de la canción ha vuelto a mi vida.

Texto: Edith Gero

Imagen: Veleros y Barcos, Foto Frontera en Banco de Imagenes de José Luis Avila Herrera

2 thoughts on “Música y palabras”

  1. YO HOY ESTOY EN UN DESIERTO EN EL CUAL NO AY CANTO, NO HAY RISAS NO HAY COSECHA SOLO DESOLACION Y TRISTEZA, VIVO PORQUE TENGO DOS BBS Q ME NECESITAN QUE NECESITAN DE UNA MAMA Q LOS CUIDE PERO HE SENTIDO DESEO DE IRME, DE DESAPARECER EL SILENCIO ME ABRUMA Y ME ANGUSTIA, ES TERRIBLE SOLO LLORAR Y NO ENCONTRAR EL CONSUELO, EN FIN HERMOSAS TUS LETRAS COMO TODO LO Q LEO EN BAHIA ESPERANZA, TE DESEO BENDICIONES Y ME ALEGRO Q HAYAS PASADO YA EL DESIERTO EN EL Q AHORA ME SIENTO YO.UN ABRAZO Y UN BESO.

  2. Querida Lorena. Los desiertos no son para siempre, y terminan donde comienza el increible mar. A cada rato las tormentas de arena se levantan en mi horizonte también amenazando tapar todo el cielo. Pero hay que mantenerse con fe, con los ojos puestos en Jesús.
    Un día estuve también viviendo nada más que por ver crecer a mis hijos, pero no sabía entonces que Dios me cuidaba como te cuida a tí hoy y a cada uno. El tiene control Lorena, y siempre estará contigo. El dolor suele ser la mejor escuela de vida. Escríbeme a la casilla de consejería y te ayudare a tratar con tus conflictos. Benditos los que lloran, porque ellos serán consolados.

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