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Un Viaje al Hoy

«Donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón.» Mateo 6:21 NVI

Corto lentamente los tomates en finas rodajas,  mientras miro de a ratos por la ventana  los añosos árboles del parque de mi casa paterna.  Por momentos me descubro cantando otra vez despues de algunos episodios dificiles.  Nunca fui tan conciente de mí misma y del momento que vivo. Mi mente no está lejos, sino exactamente entre el rojo de los tomates maduros, el blanco y plateado del pescado fresco, el suave salmón de los langostinos y el verde oscuro de las hierbas que deshojo con deleite sobre el pescado…

Hemos estado hablando del pasado, como ir, como abrirlo, tratarlo y como extraer el tesoro para traerlo a nuestro hoy. Cuando no he resuelto el pasado, mi tesoro sigue enterrado bajo él, y mi corazón también.  Solo se puede cocinar con el corazón si lo conecto a mi mente y ambos están aquí, ahora. He perdido tanto tiempo bloqueando el pasado sin darme cuenta que me quedé allí… que bueno  que un Cielo amoroso nos da la oportunidad de sanarlo, y poder hoy ser concientes de amar, cocinar, perdonar, trabajar, involucrando todo nuestro ser en ello.

La cineasta Agnès Varda dice  que: «Si se buscara dentro de la gente se encontrarían paisajes, si se buscara en mí, encontrarían playas»  (Las Playas de Agnes). – Ella eligió las playas entre los paisajes para expresar su arte y su propia vida porque las playas, comenta, limpian el alma.  Este fin de semana,  reencontrándome con mi hoy  tomé fotografías de mil playas que están editadas abajo,  y la secuencia de los paisajes naturales fueron como los de mi alma, y también como los del ayer.  Tormentas y calmas,  ayer y hoy, hay puntos en que todo se reúne y cobra un especial sentido.

Hoy puedo estar en cada paisaje y  reconocerme.  Mi pasado ya no me ata ni me hace perder el hoy y por tanto mi mañana. Estoy aquí.  Edité este video en  un homenaje a cada persona que me ha dado el privilegio de compartir un pedazo de su riqueza interior. Algunos de ellos han caminado conmigo los lugares del video, que por tanto tiempo llamé «mi lugar en el mundo» porque mi corazón se había quedado allí. Hoy me despido con este homenaje, no de lo físico, sino  de mi pasado en él. He recuperado mi corazón y Dios me ha dado alas para volar.  Mi corazón no está ya en un lugar, está en mi Dios, en personas que son mis paisajes, en una Bahía que no existe fisicamente pero es tan tangible como  el peso del viejo cuchillo de hierro sobre la ancha tabla de madera donde una a una deslizo los aros de cebolla.

Llegué de la ciudad bajo una fuerte tormenta de cenizas y tierra que cubría el valle y cortaba las rutas en un incesante tráfico de bomberos y la policia caminera, sin embargo ver el lago, la montaña y el sol moribundo en una bruma de ceniza fue un espectaculo tan bello  que me conmovió el corazón como si  no lo hubiera visto miles de veces. Un hoy de cenizas…

El día siguiente fue  diferente, despejado pero de fuerte viento, fuimos al lago   a lo que siempre he llamado «mi lugar» y entre tomar cien fotos que abajo verán en el video  y filmar las fuertes olas llenas de espuma blanca, sentí que podía despedirme del ayer que hasta hoy retuvo mi vida en lugares no tratados. Un hoy de olas  y viento…

Volviendo a Córdoba la mañana me ofrece un paisaje irreal, transparentemente perfecto. El sol y la montaña se duplican en un lago en calma. El espejo del agua se rompe solo con las estelas de los pajaros en sus vuelos rasantes.  Miro la bahía de los veleros  que siempre ha sido mi inspiración para  la Bahía y recorro con la mirada cada detalle perdido por años.  Me asombra ver todo lo que he perdido, es como si de repente una venda se hubiera quitado de mis ojos y puedo captar con la mente, el corazón, el espíritu, los azules detalles de los veleros blancos contra el agua azul de invierno.

Mi mente siempre vaga cuando viajo, y muchas veces me he permtido la nostalgia de mil batallas. Pero hoy intento mantener mi corazón en lo que hago y entender que la vida transcurre más allá de lugares físicos o hechos, en donde vive mi corazón. Hoy dejo que mi vida me alcance, dejo que mis últimas viejas deudas me alcanzen. Dejo que el dolor  y la risa,  mi propio enojo y la calma me alcancen. Dejo que la canción de mi vida se siga ejecutando.  No pongo pause, no pongo rewind. No pongo avance.

Mientras las playas del lago se alejan siento un pequeño desasosiego.  Cuando uno cierra puertas tiene que saber que otras se abrirán y que entremedio habrá un sentimiento de vacío ineludible. A la despedida sigue la incertidumbre de lo desconocido por venir.

Por eso dejo las playas y  bahías manteniéndolas en mi memoria, de donde no pueden ser borradas; mientras espero en el hoy los nuevos paisajes que Dios ha preparado para mí. He recuperado mi tesoro, y lo he traído a hoy. Estuve perdida de mí misma muchísimo tiempo, pero me he recuperado en esa magia que tiene el buscar a Dios y encontrarse por añadidura. La nena de trenzas que se resistía a ponerse el vestidito de terciopelo y prefería las pistolas y el chaleco de cuero, la adolescente que se rebelaba contra su educación, la joven abusada, la empresaria y la que pidió por comida en largas filas de caridad y  libertad en los pasillos de tribunales, hoy se unifican en una sola.  Puedo enfrentar de pie el futuro sin temor, vendrán olas amenazantes, vendrán nuevas batallas, vendrán canciones por estrenar… No siento ya verguenza, he luchado mil batallas y he perdido la mayoría de ellas, he amado hasta el extremo, me he rendido mil veces, pero si hasta aquí me acompañó mi Dios, puedo estar confiada en que en mi hoy-mañana también me sostendrá.

Hoy camino confiada de la Mano de mi Creador.

por Edith Gero

Video: Un viaje al hoy

Imagen: Edith Gero

Edición video y fotografía: Edith Gero

Edith Gero es pastora, escritora, consejera bíblica y la creadora de Bahía Esperanza. Un sitio amable donde romper el silencio y encontrar herramientas para la resolución de conflictos, más la motivación a un sano crecimiento diario.

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