Crecer,  General,  Identidad

La casa esencial

«Lo esencial es invisible a los ojos.  No se ve bien sino con el corazón» -Antoine Saint Exupery-

Cae la tarde  y veo el sol  filtrar los gigantescos eucaliptus recien lavados de lluvia mientras escribo  en la casa de mis padres. No es casualidad estar escribiendo aquí y ahora. Nada es casual en este Universo sino causal. A toda causa sigue un efecto. Cuando encontramos la causa justa, encontraremos el efecto deseado.

Casa  y hogar son un concepto básico y ligado, y  no es coincidencia -repito…- estar escribiendo sobre esto en la casa donde nací. Para echar raices, hay que primero volver a las propias y reconciliarse con ellas, aun cuando sean raices injustas, porque entonces  es el perdón  quien marca la reconciliación. Aunque mi infancia fue bella, todos tenemos mucho que perdonar  siempre. Para poder encontrar a otros tenemos que encontrarnos a nosotros mismos primero, reconciliarnos, entendernos y todo ello nos devuelve al hogar, que  se plasma en una casa, -o cien-  como un lugar físico donde nos sentimos cómodamente nosotros.

Tampoco es casual que escriba mirando el saldo de la tormenta de anoche, en una de las tardes mas bellas que recuerdo. El aire frio y  perfectamente limpio, el sol jugando entre los árboles. Una tarde perfecta.
He vivido mi vida entre tormentas y desarraigada, pero los  ciclos perfectos de Dios un día se cierrran.  Anoche fue la primera tormenta de mi vida que realmente  disfruté,  la consideré de una extraña belleza en su despliegue eléctrico furioso. De pie y completamente sola frente al ventanal miraba la furia de los elementos sintiéndome extrañamente amparada y reconciliada.  Hoy la tarde es bella. No siempre después de la tormenta hay destrucción.

El anhelo por la tierra, una casa propia, un lugar donde sentirse seguramente uno mismo es algo tan inherente al hombre que pasamos la vida luchando por eso. A veces sin reflexionar sobre que signfica «casa y hogar».
El hogar, ese olvidado concepto, no queda para mí en un lugar físico, sino donde el corazón vive. A veces el hogar, la casa esencial, es el corazón de otra persona cuando estamos enamorados; el único lugar donde queremos parar.
Como sea, la casa esencial vendría a ser ese espacio físico donde trasladamos lo que nuestro corazón posee. Ese lugar donde queremos volver después y en las tormentas. El sitio de refugio y descanso de las luchas diarias. El fuerte del guerrero.

Hace unos días investigaba sobre la casa de la fotografía de arriba de la que me enamoré a primera vista, prometiéndome ir un tiempo a escribir allí.
La famosa casa de la película “Noches de tormenta” está localizada en  Rodanthe, en los Outer Banks de Carolina del Norte. Construida sobre pilotes que permiten el ingreso del oleaje debajo de ella la casa está literalmente sobre el mar.
Un tiempo luego de la película, los huracanes que soporta la zona provocaron un cambio en las mareas y la casa quedó aislada dentro del mar. Antes que la trasladaran la casa lucía desolada y oscura, muy lejos de lo que era en la película «la posada azul» porque lo que hace a una casa esencial es el corazón de quienes la habitan.

La película me llevó a revalorizar lo que pienso de un hogar. Yo tengo una casa donde vivo, y la amo, y amo lo que tiene, pero sé perfectamente que podría vivir en cien casas diferentes porque mi hogar es donde mi corazón puede habitar también.  Creo que ese es el sentido correcto de arraigo, entender no solo las raíces genéticas sino las del alma.
Las casas “expresan” el tipo de conexión con la vida y la realidad que tienen las personas. Algunas tienen un diseño increíble, pero son pura fachada. Casas “de tapa de revista”donde su perfecto y despojado interior habla de falta de vida propia.  Algunas de tales casas, de tan minimalistas parecen ambientes  quirúrgicos. Yo viví en una casa así de soñada – y de ascética- pero nunca fue mi hogar.
Hay otras que son tan desordenadas que muestran el desorden mental o interior de quienes lo habitan.
TAmbién están las casas de maldad cuya oscuridad trasciende las paredes. La condición espiritual de los que habitan una casa conforman ambientes de  luz o sombras
Y está la la casa normal, viva, bella por la vida que demuestra. Con un relativo desorden que nunca termina de acomodarse y estilos que no terminan de congeniar entre las creaciones pos modernas de las nuevas generaciones y las fotos en blanco y negro del legado familiar.

Como les decía yo viví en una casa inmensa de tapa de revista, que nunca pude considerar mi hogar. Y hoy vivo en una casa pequeña pero llena de vida, de familia, de memorias, de cuadros, que supongo me expresa en lo que soy.  Y a veces «vivo» en otras casas,  cuando voy a otros lugares  donde mi alma también me sigue y se siente en casa.

La vida es una sola y es más corta de lo que pensamos. Hasta que te sea dada tu casa final en la eternidad, sea donde sea que vivas conecta ese sitio con tu hogar mediante tu corazón, y entonces vivirás en una casa esencial.

por Edith Gero

Imagen: THE INN AT RODANTHE from Warner Bros. Pictures’ and Village Roadshow

Edith Gero es pastora, escritora, consejera bíblica y la creadora de Bahía Esperanza. Un sitio amable donde romper el silencio y encontrar herramientas para la resolución de conflictos, más la motivación a un sano crecimiento diario.

3 Comentarios

  • MARTHA ORTEGA

    Hermoso artículo, como todo lo que escribes y nos hace reflexionar acerca de donde estamos realmente viviendo nuestras vidas. Bendiciones Estimada Edith!.Un abrazo!

  • Jose Manuel Chávez Hernandez

    Bendiciones Pastora Edith, por razones fuera de mi voluntad, no me pude conectar con el suficiente tiempo para darle respusta a ss interrogante, vivo en Venezuela, Me congrego en Comunidad Cristiana de Fé,El SEÑOR rescató mi vida hace mas de 10 años de la nercodependencia,me permitió terminar estudios de Abogacia, y lo mas hemoso hasta ahora es que me regaló una esposa ( Maeveliz)y dos pequeños hijos (Emanuel y Zoé Anaís de 18 y 7 meses, respectivamente) Sirvo al SEÑOR en mi congregación como Abogado y en la ciudad como Evangelista,tengo una historia al igual que usted de mucho maltrato pero en mi infancia por parte de mi Padre que ya ha sido sanada. No podia dejar sin respuesta a usted que me ha honrado con su atención. lLe pido me perdone por no haber dado respuesta oportuna y aqui en Venezuela, en un pueblito del centro-norte del Pais en el Estado Carabobo, estamos a su orden, si decide venir por causa de su Ministerio o causas personales, puede escribeir por esta via y estaremos mi esposa y yo listos a servirle a usted preciosa hija de DIOS.

  • Edith

    Hola José. Gracias por tus palabras, me estaré comunicando por privado para enviarte todo material de ayuda que precies. Gracias por tu invitación, el honor de poder servirlos es mío. Un abrazo para ustedes y para tu iglesia.

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