General,  Identidad,  Pasado,  Resolución de conflictos,  Tiempo

Volver al comienzo, el círculo de la vida.

-¡Deja atrás el pasado, ignóralo, mira solo adelante!.
-¡Olvídate del pasado!

Me he pasado casi 30 años escuchando este tipo de cosas.  Esa idolatría del hoy y del futuro que excluye una parte de la perfecta creación de Dios no entra para nada en mis preferencias.
Es simple, no se puede avanzar sin volver atrás.

No solo no veo nada de malo en volver atrás, sino que lo considero imprescindible para despojarse del peso invalidante que nos arrastra desde el ayer repitiéndose en la vida cotidiana. Porque todos tenemos pasado. La diferencia es que algunos lo arrastran en silencio y pesa más, mientras otros lo hablamos para que las penas se vuelvan ligeras como globos y terminen por irse.

«Los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generacíon en generación levantarás,
y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar». Isaías 58.12

Dios nos habla de restaurar, de levantar de nuevo los cimientos destruidos, de reparar lo roto. Pasado. Antes de restaurar algo tienes que volver a ello, y luego podrás darte a la tarea propia de reparar.

La eternidad, en la que vivíamos antes de nuestra existencia terrenal y donde tendremos nuestro hogar luego de ella, no tiene comienzo ni fin. Por eso solemos verla como un círculo.
Los procesos de nuestra vida terrenal contienen la misma esencia y formato que rigen la eternidad, son circulares; vuelven a donde todo comenzó y los comienzos y finales terminan por confundirse cuando  los círculos se cierran (tengo algun problema para decir «los» círculos porque al fin todo es parte de una sola cosa).

El temido pasado que preocupa a tantos, pesa, bloquea e invalida a millones y mata a varios, es parte esencial  de tales procesos. Hemos maltratado el pasado sin comprender el valor real que tiene, solo porque no hemos sabido descubrirlo.
No es «la noche oscura del pasado», sino nuestras memorias, aún las infinitas.
Algo que el Creador diseñó, no nosotros. No comprendo el poco valor que algunos le dán diciendo «olvídalo y ya» cuando Dios no nos diseñó amnésicos. O la poca contracción -y tiempo- personal que le dán casi todos a evaluar su peso en la vida. Porque para ir al pasado tienes que tomar tiempo, de reflexión,  de hablar y de escuchar, tiempo. Un tiempo para tí mismo, para reconstruirte y reconciliarte, obligado por Marcos 12.31 antes que estés listo para otros.
Un tiempo de abrirte y estar dispuesto a abrir lo cerrado, estamos hablando de eso en la Bitácora en «flores cerradas».

Hoy el pasado se discute por todos lados, pareciera que en el pasado está el secreto de todo (vaya novedad…) pero que solo los expertos pueden llevarnos de vuelta con supuestas técnicas sanadoras que archivarían el pasado para siempre… por años me he preguntado como hacía entonces antes la gente cuando no había profesionales que los guiaran…y muchas veces veo que analizaban el pasado con más sencillez que nosotros. Quizás los antiguos tenían más fe en Dios y en Su creación (nosotros, con pasado y todo).

Quiero recordarte un concepto que ya tratamos en la «resiliencia»: eres más fuerte de lo que piensas. Puedes mirar de frente lo ocurrido, fuiste equipado perfectamente por Tu Diseñador. No temas, levanta tu fe y enfrenta tu propia existencia.  Es cierto que si recibimos ayuda es mejor, pero no te preocupes, solo sigue buscando porque el que busca encuentra. Aparecerá el libro, la persona, las palabras que te ayudarán, ten fé. De hecho, me estás leyendo…
Los seres humanos somos creados a la perfecta imagen de Dios, no somos tan débiles para que el amor nos amenace y el pasado nos asuste, he visto resurgir a las personas de horrores sin nombre con un valor agregado extraordinario, enteras, fuertes, yo misma soy infinitamente más fuerte que antes.
Somos seres con historia, plantados junto a corrientes de agua.  Si en tu ir atrás pasas por valles de sombras, sigue adelante, no estás solo, las sombras pasarán y te dejarán su poderosa escuela, y detras siempre está el precioso y perfecto origen de todo.

Aún en las situaciones mas dolorosas, hay mucho por aprender  que quedó tapado por la oscuridad.  Mira la situacion de frente, sin temor, Y si sientes temor y te averguenza, hazlo igual por la esperanza puesta delante.
El pasado no es un objeto por enterrar, al contrario es un tesoro por dar a luz  y restaurar como restaurarías un cuadro valioso que encontraras cubierto de hollín. Las memorias no son para vivir bloqueadas ni para pretender engañosas amnesias, son parte de la vida misma.
Reconocer mis raices, entenderme, encontrarme, no significa anclarme a lo antiguo, signfica liberarme para poder alcanzar lo que quiero. Entender donde fui plantada no comprende que como un árbol me quedaré para siempre ahí, pero solo cuando  dejo de andar desarraigada y entiendo mis raíces  es que puedo plantarme de nuevo en otros lugares y almas porque conozco mis necesidades nutricionales y el tipo de suelo que es apto para mi vida.

El pasado no se olvida, se restaura empezando no por dejarlo sino por darlo a luz. Dedicando todo el tiempo necesario para llorar y hablarlo que requiera. Porque luego de los recuerdos dolorosos que es lo primero que aflora, habita el «buen pasado» donde viven las memorias de nuestras risas y del sol. Porque así hayas nacido sin vista para ver el sol, en el cielo original donde fuiste diseñado brilla un sol de justicia que jamás se agotará, cuya tibia y clara luz están en tus memorias.

No concuerdo entonces para nada  con los postulados de la mayoría que dicen que hay que dejar el pasado de lado. No! porque asi he vivido por tantos años negando mi propia identidad. No puedes avanzar si no vuelves atrás. No puedes comenzar si no vuelves al comienzo. Es cuando volvemos y enfrentamos las sombras, que lo oscuro se hace de niebla y se retira frente al sol triunfante de la verdad.  Y el fin se hace comienzo y el comienzo se hace fin. Y la vida vuelve a donde comenzó y continúa…

Como el agua se hace lluvia, y luego arroyo y luego río y luego mar y luego nube para volver al inicio.

La tarea de conformar mi identidad fue un camino personal donde el como traté con mi pasado tuvo mucho que ver. Porque yo no volví al ayer de la mano de terapias, volví a la esencia de la mano de Dios y en ella a cada pequeño detalle. Por eso hoy avanzo rápido porque ya recorrí el camino del ayer. Y lo sigo recorriendo cada vez que me sale al encuentra, y no con morbosidad sino con ganas de descubrirme, y encontrar lo que vive detrás. La vida entera me parece una aventura sorprendente.
Hoy puedo volver al lago de mi infancia y de mis tiempos de sol y acariciar las rocas oscuras sabiendo que puedo dejarlas y partir porque viven en mi memoria en el lugar que corresponde.
Al fín todo vuelve adonde comenzó.

«Vivimos fragmentados -me aleccionaba un amigo-¿y si no hubiera problema en ello? ¿Y si ese ir y venir del pasado  nos fuéramos encontrando y la respuesta apareciera mientras vas una y otra vez ?…
Aparte de sentirme ignorante ante tanta lucidez, de inmediato recordé el increible corto de «Fragments»
Hay una imagen original, que contiene nuestros anhelos, lo que está puesto para ser en nosotros, que tiene rostros, perfumes, personas diseñadas para nuestra vida.
Y luego esta vida tantas veces hostil nos pasa su factura de elevadísimos costos y tantos quedamos rotos en mil pedazos. Y nos miramos al espejo y no nos entendemos, porque claro, estamos fragmentados.
Pero quien puede dedicarse a eso de la identidad que ni los filosofos concluyen cuando el pasado es urgencia pura y darlo a luz implica tiempo y enorme gasto emocional…
Entonces no vemos que detrás de las lágrimas y el enojo, los pequeños fragmentos empiezan a tomar su lugar armando nuestra fotografía original.
Desde que ví el corto hace varios meses me identifiqué. Pero no fue sino hasta esta madrugada que entendí.  Porque  tratando de sortear el calor absurdo de un marzo atípico escribí toda la noche, y escribía una vivencia del pasado, porque de eso se trata el certamen. Y cuando terminé de escribirla. tomé un café y  al partir a trabajar  de pronto me quedé helada, porque ví en un flash lo que no había visto…la historia terminaba  exactamente con la misma escena que comenzaba. La trama del rompecabezas se había armado. De pronto me sentí tan pequeña ante el universo, no entendiendo lo tangible sino justamente por ver un hilo intangible conductor de todo. Ni estamos solos ni nuestras vidas son pedazos tirados por todos lados, hay un sentido original. Solo tengo que encontrarlo.

Tal vez tus padres no te amaron, tal vez alguien te maltrató, pero la idea original para tí está intacta; nada llega a la vida por error. Creer que el Dios Eterno que nos planeó se equivocó es una fe equivocada. Que triste pensar que somos fruto del azar, o de un error.
Lo que hoy pude encontrar porque salí a su encuentro, ya estaba ahí desde el comienzo.
Me imagino y fantaseo con cuantos viajes más haré a mi propio territorio  y las aventuras fantásticas que viviré encontrándome en otros, en el ayer, en el hoy, y otra vez en mí para seguirme replicando en otros.
No tengas miedo de tí mismo, con calma y reflexión (porque somos seres pensantes), con fe (porque somos gente de esperanza y no piedras), busquemos nuestra esencia sin miedo.
Todo lo que era auténtico ya ha sido y volverá a ser si puedes abrirte a creer.

por Edith Gero

Ver Corto «Fragments»

Imagen: www.bancodeimagenesgratuitas.com

Edith Gero es pastora, escritora, consejera bíblica y la creadora de Bahía Esperanza. Un sitio amable donde romper el silencio y encontrar herramientas para la resolución de conflictos, más la motivación a un sano crecimiento diario.

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