Amor,  Crecer

Miedo de amar.

«Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos.» Bertrand Russell

El amor no es un pensamiento sino un verbo. Y un verbo se ejecuta, no se contiene en la mente.

Si solo piensas en el amor pero no lo dices y menos lo vuelves acciones, entonces no amas. Porque el amor no es para uno mismo ni  para quedarse con el miedo a sentir, o el placer de emocionarse; es para darlo.  Y solo volverá a nosotros cuando haya sido extendido primero.

Hace unas noches en una conversación llegué a la conclusión (en voz alta, porque ya dije que hay que pensar en voz alta y compartirlo con otros) de que en todo lo que veo, escucho  y leo hay un generalizado miedo a amar.

Si amas por primera vez porque temes lo desconocido, si  por segunda o tercera o que se yo vez, es porque te han herido y  estás tan desilusionado que no quieres volver a confiar y te cierras. Y el tema sigue girando en torno a tí mismo. Mientras yo sigo repitiendo que el amor no es algo nuestro ni nos pertenece, por tanto no es lícito guardarlo. Ni nuestras dudas al respecto son nuestras, y tampoco es buena idea guardarlas.

¿Miedo que bloquea?. Sí, pero todos lo tenemos por igual en casi todas las áreas de la vida.  La diferencia es que algunos entendemos este principio y vamos adelante con lo que debemos expresar. Con miedo y todo. Con fallas y todo. Con desconfianza y todo.

Mi padre, experto si se quiere en el area del valor luego de pelear la segunda guerra y comandar miles de hombres, me legó una regla sencilla: «El valor no es la ausencia del miedo, porque todos lo tenemos. Es hacer lo que se debe hacer a pesar del miedo.»

Guardarse el amor por miedo, es como contener un rio en un embalse y no hacer otro río para que lo drene, el río hará crecer y crecer el lago, y en un punto la presa reventará provocaondo un daño severo.  El amor fue creado para ser extendido, puede ser magia y vida si lo dás y también veneno si te lo quedas.

Todos los seres humanos sentimos los mismos bloqueos, temor, verguenza, impaciencia y todo lo que acompaña al amor. Todos. Desde el rey al mendigo. A ninguno nos gusta demasiado esa sensación que se apodera de nosotros y que dicta nuestros días cuando el amor gobierna. Sí, es dejarnos en mucho y perder el control de casi todo, pero es la regla de la vida. No nacimos para gobernarnos nosotros mismos. Cuando somos padres fantaseamos mucho con controlar todo pero eso solo dura hasta el día del nacimiento. Cuando nos ponen ese pequeño ser por primera vez en los brazos, nuestro mundo cambia y  aunque  sentimos la inseguridad propia de los desconocido dejamos que nuestro corazón quede prendido en ese dulce sentimiento.  Un día ese hijo crecerá y nos dejará, pero el amor real siempre es multiplicador, y más amores vendrán si primero hemos sembrado en darlo.

Y si no amamos…¿A qué le daremos nuestra fuerza y nuestro énfasis? ¿Al trabajo? … Bien dijo alguien por ahí que puedes ser el mejor de tu trabajo por veinte años, el mas fiel… Pero a la semana que te fuiste de esa empresa a la que tanto entregaste te recuerdan solo un par, y conforme pasan los meses nadie. Darle nuestra razón de vivir solo al trabajo es dejar por legado un castillo de arena.  Pero si amas, generas tesoros eternos y una vida plena en  esta tierra.

A todos nos cuesta expresar el amor, sin embargo lo natural es amarnos, porque fuimos creados a partir del amor. Una frase de amor  puede cambiar el día y aún todas las decisiones de otra persona, y hablo del amor en todas sus formas.  Hace unos años tenía un tiempo especialmente duro  y al prender la computadora muy temprano en la mañana el encabezado de una carta me sorprendió: «Mi muy amada Edith. Sí, leíste bién, dije muy amada»… la carta no era de un extraño, era de un gran amigo, solo que nunca me había expresado su cariño. El amor nos afirma, nos reconcilia con la vida y nos dá fuerza para seguir. Cerré la computadora sabiendo como responder a la dificil decisión que tenía enfrente, una simple expresión de cariño sostuvo mi vida ese día.
Desde entonces he intentado repetir tal frase a mis amigos, a riesgo de ser malinterpretada a veces,  pero lo prefiero a quedármelo.

Otras veces el temor de amar se basa en que no queremos cambiar la vida de otros o la nuestra. Pero el amor fue diseñado especificamente para eso, para poner todo de cabeza y cambiarnos por completo la mente y la vida.  Y luego está el temor al compromiso  y al rechazo, por tanto nos envolvemos en nosotros mismos y en todo caso solo nos involucramos en relaciones superficiales que no rozen siquiera el area interior. Eso es literalmente un suicidio porque el amor es vida, y al atentar contra el amor pierdemos la vida.  El amor nunca será superficie, nace del mismo interior y a otros interiores aspira llegar. El temor al rechazo tampoco es arma a esgrimir para no darlo.  Las personas pueden rechazarnos pero el amor jamás lo hará, y tiene su propia retroalimentación que siempre nos devolverá vida.

Finalmente está quien argumentará que no se atreve a amar para no exponerse, y porque el amor una vez expresado genera derechos y obligaciones mutuas… El amor solo obliga al amor. Los derechos y obligaciones de toda relación y el compromiso inherente (porque sin compromiso no existe ningun tipo de relación) no se sufren cuando se ama, se disfrutan. Cuando uno ama dá de lo que tiene, tiempo, dinero, cambios, conflictos. Es normal e inherente a toda relación.

El amor es el origen, el fin y el todo de este Universo. Es su motor y su propósito. Si no amo, soy metal que resuena dice Dios, frío, ausente, despojado de vida. Porque amor y vida son lo mismo.  Y el amor se ejecuta, se dá, se dice, se repite hasta el cansancio. Son acciones conjuntas con las palabras. Porque de que te sirve solo quedarte en el pensamiento limitado de que amas si no vas y lo dices aceptando los riesgos.  Y quien creerá que amas si lo dices pero luego tu actitud entrega ausencias y descuido, ó una lista de reclamos en vez de respeto y aliento incondicional.

Hoy es viernes 13, dice el refrán popular  «no te cases ni te embarques» porque dá mala suerte. Pero como yo en la única suerte que creo es la  bendición que encuentra su camino, y como las bendiciones están hoy disponibles  en  especial la capacidad de amar, te digo:  «Sí, cásate, enamórate, dile a tus hijos y a tus amigos que los amas. Atrévete a fallar amando.  Hoy dá un paso de acercamiento al amor real.  Y si has amado y fallado, ama de nuevo, ama mejor.

por Edith Gero

Imagen: «Redwood forest»by Fred Miranda, vía www.bancodeimagenesgratis.com

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Edith Gero es pastora, escritora, consejera bíblica y la creadora de Bahía Esperanza. Un sitio amable donde romper el silencio y encontrar herramientas para la resolución de conflictos, más la motivación a un sano crecimiento diario.

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