por Melvin Rivera Velazquez

Hay una diferencia entre fracasar y sentirse un fracasado.
El que fracasa está aprendiendo y si  persiste logrará su meta; el que se siente fracasado deja de intentarlo y acepta la derrota como su destino.
Theodore Roosevelt decía que: “El único hombre que nunca se equivoca es el que nunca hace nada”.
Bill Gates, uno de los empresarios más exitosos del mundo, dijo sobre el miedo a fracasar: «(En Microsoft) Nos podemos permitir el lujo de cometer algunos errores; lo que no podemos permitirnos es no intentarlo».
El miedo al fracaso es el principal enemigo para usar plenamente nuestras capacidades, desarrollarlas y lograr innovaciones. Cuando tememos fracasar nos limitamos a hacer lo que no tiene riesgos, lo que no nos traerá problemas.
Sin darnos cuenta nos convertimos en gente del montón que no logra nada por temor a fracasar.
Olvidamos que el fracaso puede traer un nuevo día, una oportunidad de comenzar de nuevo y un aprendizaje que nos dará mejores resultados.
El fracaso debe ser interpretado como retroalimentación. No significa que usted no lo puede hacer sino que los métodos y procesos que usó deben ser revisados.
Michael Jordan el famoso baloncelista norteamericano dijo una vez “He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos, 26 veces han confiado en mí para ganar con el punto final y he fallado. He fallado una y otra vez en mi vida. Por eso he tenido éxito”.

El camino para lograr los sueños de Dios  es aprender a cometer errores y verlos como un aprendizaje. El que se cae y se levanta tiene más posibilidades de lograr sus metas que el que nunca ha caído. La Palabra de Dios nos da los recursos para no quedarnos en el suelo. En Proverbios 24.16 nos recuerda:

No importa cuántas veces caiga,siempre se levantará.
En cambio, el malvado cae y no vuelve a levantarse.(TLA)

Un campeón en cometer errores
El prolífico y genial inventor de la era moderna Thomas Alba Edison fue un experto en fracasar pero lo recordamos por sus grandes logros.
Edison experimentó continuamente hasta que consiguió lo que buscaba. Cada vez que fracasaba se levantaba y volvía a intentarlo.
El famoso inventor no sólo descubrió la bombilla eléctrica sino que inventó el sistema completo de iluminación eléctrica. Esto incluyó generadores de electricidad, cables para obtener la electricidad desde la estación de energía a los hogares, luminarias (lámparas, enchufes, interruptores) para los focos de luz y mucho más.
Uno de sus más difíciles retos fue encontrar el material para el filamento que estaría dentro de la bombilla. Edison escribió más de 40.000 páginas con notas antes de que finalmente logró una bombilla que soportó una prueba de 40 horas en su laboratorio.
En 1879, después de probar más de 1600 materiales para el filamento, incluyendo la fibra de coco e incluso los pelos de la barba de un amigo, Edison y sus trabajadores finalmente encontraron qué el bambú carbonizado era el material que debían usar para el filamento.
En cierta ocasión que le entrevistaron dijo: “No he fallado, sólo he encontrado 10 mil formas que no funcionan”.
Pero esa no fue su única experiencia de fracaso. En 1914 intentó construir una batería de almacenaje de cargas eléctricas. En diciembre de ese año un fuego en su estudio casi lo llevó a la ruina. En minutos su planta, con todos los compuestos empacados para discos o cintas, ardieron en llamas.
Aunque llegaron bomberos de ocho pueblos vecinos fue inútil extinguir el fuego. Todo quedó destruido. El daño superaba los dos millones de dólares. Los edificios de cemento, que se consideraban construidos a prueba de fuego, estaban asegurados apenas por la décima parte de esa cantidad.
Charles, el hijo del inventor, buscó con desesperación a su padre, temeroso de que su espíritu resultara dañado. Finalmente lo encontró contemplando con serenidad el fuego. Su rostro resplandecía mientras reflexionaba: «Mi corazón se dolía por él, –decía Charles– él ya no era tan joven y todo ardía en llamas».
A la mañana siguiente Edison contempló las ruinas y exclamó:
«Hay algo valioso en este desastre. Se quemaron todos nuestros errores».
Tres semanas después del incendio, Edison dio a conocer uno de sus nuevos inventos.

Otro famoso inventor, Alexander Graham Bell, explicó en una ocasión como enfrentaba sus fracasos: «Cuando una puerta se cierra, se abre otra; pero lamentablemente, a menudo, esperamos tanto detrás de la puerta cerrada que no vemos la que se ha abierto para nosotros».
Posiblemente no todos los que consideramos “genios” tuvieron un IQ superior a los demás, pero lograron destacarse por la persistencia de continuar cuando las cosas no salieron bien.
Imagine lo que usted y yo, que contamos con el recurso de la fe en Dios, podemos lograr.

Un final que se convierte en principio
Cuando enfrentamos el fracaso a veces pensamos que todo ha terminado, que el final llegó y que todo está perdido.
Grandes hombres de la historia iniciaron una vida exitosa cuando fracasaron.
Abraham Lincoln perdió cinco elecciones antes de ganar la presidencia de los Estados Unidos. Por 28 años Abraham Lincoln fue lo que muchos considerarían un fracasado.
En 1833 después de un ataque de nervios trató de ser elegido a la Cámara de Representantes de EE. UU. y perdió varias veces.
Cuando en 1848 se presentó para una segunda nominación al Congreso no fue elegido y no fue aceptado como oficial en 1849.
En 1854 perdió su puesto en el Senado. Dos años después fue vencido en su nominación para la Vice-Presidencia de EE. UU.. En 1858 fue nuevamente derrotado en el Senado.
Sin embargo Lincoln era un hombre de principios cristianos y un luchador. En el año 1860 fue electo como presidente de los EE. UU.  y es recordado como uno de los presidentes más visionarios de ese país.

Demóstenes, el famoso orador griego era tímido y tenía un impedimento del habla antes de hacerse famoso. Demóstenes heredó una herencia de su padre cuando tenía sólo siete años. A la edad de dieciocho, quiso reclamar su herencia de su deshonesto tutor.
Lamentablemente, por sus limitaciones al hablar no pudo comprobar sus derechos de propiedad. Demóstenes perdió la herencia pero este fracaso lo motivó a perseverar hasta que se convirtió en uno de los oradores más famosos del mundo de esa época.
Otros líderes también lograron superar circunstancias desmotivadoras:

  • Enrique Caruso, el famoso tenor, fracasó tantas veces con sus notas altas que su maestro le aconsejó que se diera por vencido.
  • Tom Monaghan, fundador de Domino’s Pizza, estuvo dos veces al borde de la quiebra con su primer restaurante.
  • Henry Ford fracasó cinco veces  antes de crear la inmensa compañía Ford Motor Company. Después de experimentar el fracaso dijo: ”El fracaso es la oportunidad de comenzar de nuevo, pero más inteligentemente”.
  • Berry Gordy, fundador de la Mototown Records, tuvo que cerrar la primera tienda de discos que fundó porque el negocio no funcionó.
  • Albert Einstein, reprobó cuando era niño sus cursos de matemáticas.
  • Howard Hughes comenzó su carrera empresarial perdiendo miles de dólares como productor de cine.

Ante el fracaso tenemos que comenzar de nuevo y pedirle a Dios que nos de la confianza para hacerlo nuevamente.
El pastor Dr. Martin Luther King Jr. dijo en una ocasión “De el primer paso de fe, no tiene que ver toda la escalera, sino sólo dar el primer paso”.

¿Qué es y dónde está el fracaso?
La palabra fracaso es relativamente moderna en nuestra lengua. Se empieza a encontrar un siglo después del descubrimiento de América. No es que antes no se fracasara. Es que al fracaso se le llamaba de otras maneras. La palabra procede del italiano fracassare, que significa romperse algo estrepitosamente. Eso es lo que sucede cuando fracasamos, sentimos que nuestras vidas, orgullo y tranquilidad se rompen abruptamente.
El fracaso no está donde lo ven los otros, que suelen juzgar mal, sino donde uno mismo lo ve. El mayor fracaso de Don Quijote no fue vivir, sino perder su locura en el lecho de muerte y, con ella, la memoria y estima de las hazañas desmesuradas y fantásticas cuando todos daban gracias al cielo de verle recobrar la razón.
Hay éxitos que son fracasos porque no estamos listos para manejarlos. Una vida que logra sus propósitos tiene que hacerlo para bendecir a los demás, para que la bendición corra y se extienda a otros. Si el éxito nos consume y nos ata a otros valores que no son los de Dios necesitamos reponernos de ese éxito-fracaso.

Uno de los grandes miedos que cargamos en nuestra vida es el temor a que alguien nos llame «fracasados». A nadie le gusta ser un fracasado o que lo llamen así. John F. Kennedy decía: «El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano».
Fracasar no significa falta de éxito, sino que nuestra meta no se logró porque algo no salió bien. Pudo haber sido algo que no consideramos, o que no le dimos la importancia debida o algo que no estaba bajo control. Pero si sacamos una lección del fracaso entonces este se convierte en éxito.

¿Dios nos abandona?
La Biblia nos narra una experiencia de los discípulos de Jesús que podría ser considerada como un «fracaso» (Evangelio según San Juan 21.1-6).
Los apóstoles habían estado pescando toda la noche y no habían logrado ninguna pesca. En la mañana Jesús se apareció en la embarcación y les dijo que tiraran la red hacia la derecha y pescaron más de 153 peces y, aunque eran tantos, la red no se rompió.
A veces a nosotros nos pasa como a los discípulos, entramos en una aventura y cuando las cosas están saliendo mal pensamos que Dios no está con nosotros, cuando la verdad es que Jesús nunca se bajó de la barca de nuestra vida.
Jesús ha estado allí todo el tiempo, silencioso, dejando que hagamos las cosas a nuestra manera, pero listo para ayudarnos en el momento de desesperación y angustia.
La promesa de Jesús es que estará con nosotros.

«Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mateo 28.20b, DHH).

Dios no nos ha dado un Espíritu de temor sino de poder.
Él nos dice:

«Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.» (Santiago 1.6, RVR 1960).

Fracasar es aprender

El fracaso no existe, lo que realmente existe es una lección de enseñanza y la oportunidad de corregir el camino. Es aprender en qué fallamos para no volver a cometer el mismo error.
Muchas veces cuando estamos en medio del fracaso abandonamos nuestro propósito y cambiamos nuestro camino. En ese punto, tal vez, sería mejor retomar el mismo camino, no cometer el mismo error, y seguir adelante. Así podremos lograr nuestra meta con mejores resultados.
Si nos pasamos la vida probando y abandonando nuestras metas estando a la mitad, estaremos desperdiciando la oportunidad de vernos llegar.
Si has fracasado en algo en tu vida, no dejes que la vergüenza y el temor al qué dirán los demás te controlen. El cielo está lleno de gente que cometió errores, pero que los usó como una forma de mejorar y conocer mejor la voluntad de Dios  para empezar de nuevo.
Alguien dijo: «El fracaso es el condimento que necesita el éxito». Si jamás hemos fracasado, jamás sabremos lo que es disfrutar el éxito.
El peor fracaso es perder la seguridad de que Dios está con nosotros en todos nuestros caminos y que si nos dejamos guiar por él un fracaso se convierte en triunfo porque es una manera de crecer, aprender y ser mejores en Sus manos.

Escuchar y obedecer
Pedro tuvo un gran fracaso en su vida doce horas después de que arrestaran a Jesús. Pedro lloró amargamente cuando se dio cuenta de que había negado al Señor, no solamente porque lo negó tres veces, sino porque había traicionado a su amigo que lo había amado y enseñado por tres años.
Tenemos que reconocer que somos débiles, pero que aun así Jesús puede usarnos. A través de esta humillante experiencia Pedro aprendió tanto, que Dios lo puso al frente de la nueva iglesia (Lucas 22.54-62).
La misma historia de nuestro Señor Jesucristo puede verse como un fracaso. Pero de su «fracaso» brotó el éxito y esa es la gran lección de la cruz de Cristo. Del aparente fracaso de Jesús, que fue su muerte en la cruz, brotó el mayor triunfo: su resurrección que venció a la muerte.
Para el que confía en Dios no hay fracasos si como consecuencia aprendemos a escuchar y a obedecer al Señor.
Robert Schuller, quien conoce el fracaso de primera mano, escribió una vez en uno de sus libros:

FRACASO NO SIGNIFICA QUE SOMOS UNOS FRACASADOS
Significa que todavía no hemos tenido buen éxito.
FRACASO NO SIGNIFICA QUE NO HEMOS LOGRADO NADA
Significa que hemos aprendido algo.
FRACASO NO SIGNIFICA QUE HEMOS ACTUADO COMO NECIOS
Significa que hemos tenido mucha fe.
FRACASO NO SIGNIFICA QUE HEMOS SUFRIDO EL DESCRÉDITO
Significa que estuvimos dispuestos a probar.
FRACASO NO SIGNIFICA FALTA DE CAPACIDAD
Significa que debemos hacer las cosas de distinta manera.
FRACASO NO SIGNIFICA QUE SOMOS INFERIORES
Significa que no somos perfectos.
FRACASO NO SIGNIFICA QUE HEMOS PERDIDO NUESTRA VIDA
Significa que tenemos buenas razones para empezar de nuevo.
FRACASO NO SIGNIFICA QUE DEBEMOS ECHARNOS PARA ATRÁS
Significa que tenemos que luchar con mayor ahínco.
FRACASO NO SIGNIFICA QUE JAMÁS LOGRAREMOS NUESTRAS METAS
Significa que tardaremos un poco más en alcanzarlas.
FRACASO NO SIGNIFICA QUE DIOS NOS HA ABANDONADO
¡Significa que DIOS tiene una idea mejor!

Estimado amigo y amiga sólo cuando vemos el fracaso como una experiencia de aprendizaje es que podemos levantarnos y volver a intentarlo. Lo he visto en mi vida y Dios puede darle los recursos que necesita para que pueda vivir plenamente.

Plan de acción para lidiar con el fracaso

    1. Vea el fracaso como una retroalimentación para comenzar de nuevo de una manera distinta.
    2. Pida al Señor que le indique lo que le quiere enseñar.
    3. Evalúe por qué las cosas no salieron bien y descubra la lección.
    4. Busque el rostro de Jesús. Él está a su lado aunque usted no se haya dado cuenta.
    5. Sea sincero. No le de vergüenza intentar y fracasar porque quien nunca ha fracasado es porque nunca ha intentado.
    6. Escuche el consejo de gente de fe:

«Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad.» (Proverbios 11.14, RVR1960).
«Los planes fracasan por falta de consejos,
pero triunfan cuando hay muchos consejeros.» (Proverbios15.22, RVC).

Este es el capítulo inicial de mi primer libro en proceso “La otra cara del fracaso”.

Este no es un libro que se publicará con un método convencional. Primero lo estoy publicando en mi Blog, luego escucharé su opinión, testimonios y experiencias para luego revisarlo y publicarlo en un eBook e impreso con alguna editorial.
Espero que el contenido le bendiga de la misma manera como me ha bendecido a mi.
Si prefiere escribirme con sus comentarios dirígase a: laotracaradelfracaso@gmail.com

¿Qué piensa sobre el fracaso como una experiencia de aprendizaje? ¿Cuál ha sido su experiencia al caerse y volverse a levantar? ¿Qué fue lo que más le ayudó en el proceso de comenzar de nuevo?

Fuente:  www.melvinrivera.com
Imagen: Hard Thinking‘ © MIROSLAV VAJDIĆ

16 thoughts on “Fracasos que no son fracasos – Capítulo 1

  1. que hermos comentario realmente el fracaso es el derrumbe que tapa todas las salidas cuando el miedo explota dentro de uno llevandonos a la muerte de espirituo.

  2. Me siento un chico fracasado porque tengo serios problemas con el alcohol y eso me hace un fracasado cuando todo me va bien caigo nuevamente y eso me hace muy infeliz no quiero perder esta batalla en mi vida necesito de un consejo urgente me siento muy mal y encima solo gracias por leer mi nota.

  3. Hoy he aprendido una gran leccion, varias veces me he sentido fracasada, yo trabajo en ventas y el no llegar a mis numerosme frustra; he perdido negocios importantes para mi y para la Empresa, pero nunca tuve la vision de ver el fracaso de otra manera, debo entender que Dios me esta haciendo Mejor persona o mejor vendedora y que la leccion que me esta dando, es para pulirme, entiendo que debo ser sincera hacia con el y entiendo que no puedo lograr nada, si él no esta conmigo, gracias por enseñarme la otra casa del fracaso, AHORA SEGUIRE ADELANTE intentando las veces que sean necesarias.

  4. Hola,me siento un poco en fracaso.
    Veran cuando era pequeña,tuve una horrible enfermedad,Dios me sano.
    Cuando era adolescente otra enfermedad padeci.Dios tambien me sano.
    Ahora una mujer ya adulta he querido cosas que no puedo tener todavia.
    Quiero hijos,mi marido y yo los queremos,pero todavia no pasa nada.Quiero cosas del estilo…Que pasa conmigo?Dios no escucha mis arduas e insistentes oraciones?estoytriste…

  5. me encantó todo lo que leí, aunque he pasado por múltiples y en algunos casos; repetitivas situaciones de malestar, tristeza, y hasta a veces con mucha impotencia, nunca me he sentido fracasada, pero he aprendí a direccionar el fracaso como una guía que en su momento me aportará herramientas para lograr el éxito!!!

  6. Sí María, los problemas pueden ser la mejor herramienta para aprender a ser más fuertes.

  7. Thomas Alba Edison, En cierta ocasión que le entrevistaron dijo: “No he fallado, sólo he encontrado 10 mil formas que no funcionan”.
    tambien escribia usted que Edison contempló las ruinas y exclamó:
    «Hay algo valioso en este desastre. Se quemaron todos nuestros errores».

    mi pregunta seria ¿en el fracaso del matrimonio, sera que no hemos fallado, simplemente no elegimos a la persona correcta?
    ¿y que lo valioso de seria que se quemaron todos nuestros errores, y Dios pueda permitir una nueva y mejor vida, lejos de la persona que le producimos y nos produce daño? o ¿cómo veria el divorcio desde el ángulo del fracaso?.
    muchas gracias!!! me encantó en tema !!!

  8. He tenido 3 relaciones con mujeres y solo con una me case, aprendi que con las mujeres hay 3 cosas que no debo hacer y que la numero 4 sera quien obtenga lo mejor de mi, y CONFIO EN DIOS que asi sera, pues ya no cometere los mismso errores.
    Aprendi que como KARMA todo lo que haces lo pagas y si quieres buenas cosas para tu vida debes hacer buenas cosas en tu vida.
    No fracase en el AMOR al contrario ahora escogere mejor a quien realmente AMAR y eso hara que me amen de la misma manera.
    Que buen articulo !!!!¡¡ Felicitaciones

  9. Gracias Fredy. Lo que tú llamas “karma” Dios lo llama la ley de la siembra y la cosecha. Por cierto acabo de publicar un cuento sobre eso, puedes leerlo al inicio. Saludos

  10. me gusto muchisimo mi hija acaba de perder el noveno grado y lo leimos en familia y fue muy bonita la experiencia muchas gracias DIOS LE BENDIGA

  11. Estos pasajes de hostorias nos reflexionan y animan a seguir mejorando y explorando el camino al conocimiento para lograr un exito.

  12. Buenas tardes necesito platicar con alguien ,tengo problemas matrimoniales

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