General,  Identidad,  Pasado

Confrontar el pasado.

Hasta «ese»  momento  todo te parecía normal.  Es más, si miras unas horas antes; los acontecimientos que rodeaban a lo que te cambiaría la vida, eran tan intrascendentes que hasta parecían frívolos.

Pero de pronto pasa. TE pasa. A tí, no al de la película, no a tu amiga, no a tu compañero de oficina. Te pasa. Algo se muere de pronto. A veces hay un cuerpo para llorar, a veces sólo es tu alma a la que ves  romperse en silencio.  Y si, a quien no se le ha muerto algo o alguien en la vida te repites… Pero es diferente cuando la general se personaliza, y de pronto estás allí, en ese exacto momento adonde no hay vuelta atrás. La vida cambió sin remedio y no sabes que hacer.

Muchos mecanismos psíquicos se ponen en marcha, y algunas mañas propias también. Niegas, evades, huyes, anestesias, te llenas de otras cosas para no sentir el hueco que grita adentro.

Los años pasan. Y no sólo murió lo que murió. Una parte tuya también murió ese día, te quedaste detenido allí, atascado en tu pasado.

Hasta que no lo confrontes, seguirás siendo la mariposa intentando tirar de la enorme roca. Anclado a un peso muerto.

Crees que vives hoy, pero sólo una parte de tí lo hace. Tus relaciones y todo lo demás pasan por tu superficie. Lo que intenta evadir el bloqueo te vuelve incómodo, te irrita, entonces le cierras la puerta. No pasa. La vida en la superficie es más fácil.

Y si quieres preguntar cuánto de eso sé te lo digo rápido: yo estuve allí, yo pasé dos décadas mintiéndo a los demás y siendo una prófuga de mí misma. Y pasé otra década más intentanto hallar el camino de vuelta a mí misma. Aún no lo logro por entero, pero sé el camino al menos.   Yaunque a algunos les doy el oscuro privilegio de conocer a fondo-fondo mis miserias, en general  blanqueo todo con todos apenas lo veo.  Y conste que a mí me cuesta más que a tí, porque de seguro a tí te bastará con sacarlo con una persona, y no tendrás que sufrir los comentarios de miles sobre tu intimidad.

Esto no quiere decir que debas compartir con el mundo entero lo que te pasó o pasa.  A veces con uno sobra, el tema es que ese «uno» sea capaz de darte ese sacudón que te impulse a cruzar el puente, y confrontarte.  Para dejar de ser un escapista de tí mismo.Porque si pudieras verte desde afuera… caminas tan bién, pero tu huella lleva impresa la piedra que arrastras.

Y sí, tienes razón en eso. No lo haces porque sabes que al empezar  todo esto atascado saldrá mal, y seguro te verás como un idiota. Me pasó a mí,  te pasará a tí.

Con cada fracción de pasado que he enfrentado me he sentido como una perfecta imbécil. Y me he recriminado tanto por hacerlo y sentir la verguenza de ver lo que sale, como tal vez tú por ocultarlo. La diferencia es que yo me libré de la roca. Tal vez esto te anime para que tú también lo hagas.

Hay una forma patológica de volver al pasado y una sana. La enferma es cuando todavía estás atado a la roca, y vuelves y vuelves y el pasado te tortura y te lleva, no tú a él. El pasado te condiciona  y te conduce la vida. Tú no eres el conductor de tu vida. El pasado te lleva desde el día que lo guardaste y  negaste. Lo niegas muy bién pero sale en tus hechos. Mientras tu pasado siga sin ser traído a luz, moldeará tu vida imperceptiblemente.

«Hasta que el subconsciente se vuelva conciente, el inconsciente seguirá mandando tu vida sin que puedas hacer nada por evitarlo» Carl Yung.

La forma sana de de ir al pasado es ir entonces  una sola vez más, para confrontarlo, sacarlo a la luz, limpiarlo, desbloquearlo, permitirte sentir todas las emociones y broncas que surgan – incluidos el dolor, rabia, enojo, alegría y lo que fuere-. Dejarlo luego a los pies de Quien puede llevar la carga, y luego avanzar, libre para empezar a ver la verdad que habia debajo de lo que con verguenza ocultamos en el fondo de los cajones de la memoria.

Si necesitas ayuda en esa área solicita a la casilla de consejería el plan de restauración  y crecimiento de cuatro pasos. El tercer libro corresponde a la guía de trabajo sobre el pasado. Me gustaría pedirte  que no te pierdas disfrutar los tesoros que encontrarás cuando el pasado ya no sea un peso arrastrando tu vida.

Sí se puede, hay Alguien que pagó también para que seas libre de los recuerdos dolorosos y puedas recuperar  el espacio de tu buena memoria.

Texto: Edith Gero

Imagen: Palabras para el alma

 

 

Edith Gero es pastora, escritora, consejera bíblica y la creadora de Bahía Esperanza. Un sitio amable donde romper el silencio y encontrar herramientas para la resolución de conflictos, más la motivación a un sano crecimiento diario.

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