A luz

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“Dios, en el principio,creó los cielos y la tierra.
La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo,
Y el Espíritu de Dios iba y venía sobre la superficie de las aguas.
Y dijo Dios: “¡Que exista la luz!” Y la luz llegó a existir
Dios consideró que la luz era buena, y la separó de las tinieblas”. -Génesis 1-

El comienzo de la Biblia en “el libro de los orígenes” marca  principios  de vital importancia para entender la vida y  nos entrega pautas claras para manejar todo tipo de conflicto.

“Dios, en el principio, creó”. Esta frase no solo dá por cierta la preexistencia de Dios a todo principio, sino que señala como Dios hace Su obra creadora y redentora desde el comienzo de todo. Los términos “Dios”en el original en plural, y “creó” en singular denotan tanto la pluralidad de la trinidad como la alusión al único Dios verdadero. Es necesario aclarar la implicancia extrema de la declaración inicial de la Biblia para sostener la importancia de lo que sigue. Porque por sobre todo conflicto, por sobre toda situación, debemos poner lo más importante: DIOS ES PRIMERO.

“La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo… y dijo Dios: “¡Que exista la luz!”.   Antes de expresar la primera y crucial creación de Dios, podemos ver lo que resalta el cuadro: oscuridad = caos( presta mucha  atención a esta asociación).  Al ver este cuadro Dios no reacciona ordenando el caos, sino creando la luz .

La luz revela el caos, y lo ordena.

“Dios consideró que  la luz era buena, y la separó de las tinieblas”.  Toda la biblia resaltará luego la importancia de la creación de este primer día. Y en el cuarto día de la creación, al crear las estrellas Dios reafirma la  bondad de la luz, y vuelve a separarla de las tinieblas.

Juan nos dice que “Dios ES luz, y no hay ninguna tinieblas en Él” . Por tanto es fácil ver la bondad de la luz y lo no deseable de lo oscuro. Si uno piensa a Dios, puede imaginarlo totalmente rodeado de luz, sin  ninguna sombra sobre Él.  Pero nuestra realidad suele ser abismalmente distinta a esto. El cuadro de Eduardo Lascano “Lo que no queremos ver”  muestra en forma de arte una realidad tan brutal como diaria:  sólo algunas caras de lo que somos están a luz, a veces ninguna.

Y en eso nuestro que no ha sido expuesto a la luz, obra la oscuridad, porque así ha sido desde el principio.  Y sin entrar en terrenos espirituales te diré con toda certeza que lo oscuro produce frutos oscuros, y a lo oscuro lo maneja la oscuridad (y no tú). Siguiendo esta continuidad tendremos que todo ese enojo que no has sacado estallará en ataques de ira que no podrás manejar, y ese pasado no confrontado y no resuelto influye tanto en tu hoy que ya sólo eres por momentos un fruto de tal pasado. Y esa mentira y doble vida que has cargado por tanto tiempo, te está trayendo  todo tipo de cosas oscuras que quisieras evitar pero no puedes.

Porque a la oscuridad se le hace frente sólo con luz, no con buenas intenciones.

La gente espera de alguna manera poder librarse de la oscuridad sin sacar a luz ciertas cosas, y esto imposible. Por si lo histórico y el trabajo de campo no te ayudó, nuestro Creador dijo claramente que la luz y la oscuridad no tienen comunión. Es algo automático, la luz desalojará de inmediato la oscuridad, la más mínima vela en un cuarto oscuro se lleva las tinieblas.

Hay un inevitable protocolo de cómo y con quien sacar a luz las cosas, y es imposible pretender que podamos eludirlo y gozar los beneficios de la luz al mismo tiempo. Porque darnos a la tarea de dar luz a nuestras circunstancias, es una tarea de trabajo consciente de iluminar todas las áreas oscuras. De poco sirve confesar el adulterio frente a un pastor y luego negarse a hacerlo al cónyugue . O  sacar a luz algo grueso del pasado pero reservarse el tema de la pornografía de ayer.

Esas “areas reservadas” que protegemos con tanto cuidado por la verguenza y miedo a la exposición, son las más problemáticas. Pero también en ellas, en todos nuestros pequeños y grandes miedos y miserias, debe entrar la luz a iluminar cada rincón.

Un ejemplo diario y típico de esto son los miles de personas que  eluden abrirse a una relación porque han sido heridos y en vez de decirle al otro que tienen miedo, se cierran  y alejan  sin explicaciones. Area reservada=área oscura. Miedo dicho=problema a la luz y solución en camino.

Entonces para todo conflicto o pasado oscuro lo primero a hacer es por lo que Dios empezó:

1-Dejar en claro el caos y las tinieblas en el asunto (confrontación con la verdad,nprimero con la personal y luego con la ajena).

2-Traer a luz el tema.

3-Seguir trayendo a luz las situaciones cada día, hasta que no quede rastro alguno de algo encubierto  (limpieza general primero y luego formación del hábito).

Ahora, ya que mencionamos esta especie de “protocolo de la luz” veamos cómo es la forma de traer a luz la situación. Y es hablándola, rompiendo el silencio (y no me cansaré de decirlo). Pero el tema es “con quien” .  Hablar con un amigo no te traerá por completo luz  pero es un inicio, hablar con el pastor el problema que tienes con tu conyugue  como ya expliqué tampoco será la luz total.

Volviendo al principio, Dios es  luz y creó la luz, así que no hay forma de sacarlo del medio. Si queremos traer a luz nuestras vidas debemos empezar por realinearnos con Él y sacar delante de Él todo lo que tenemos dentro. Nuestra primera confesión es a Él, siempre. Luego está el recurrir por los temas cruciales a gente calificada (y calificada en Dios). La persona que te escuchará debe  estar preparada para conocer los alcanzes de la ética de toda confesión privada, y debe saber como guiarte en lo que decides abrir, alentándote a que sigas ahondando en los temas sin juzgarte. Y, el fin de este camino de traer luz sobre las situaciones es hablarlas con las personas directamente relacionadas en la medida que lo ocurrido afecte a tales, tomando acciones concretas para cambiar lo que provocó lo oculto en la relación.

Por ejemplo, si yo traigo un secreto de familia con alquien que ya ha muerto o  que no es saludable verlo porque hay de por medio un delito privado o similar, está bién si solo lo proceso con Dios y con un consejero calificado. Pero si se trata de algo que afecta directamente a un tercero, aparte de hablarlo con Dios y con un profesional se debería tratar con la persona involucrada ya que tal situación la daña directamente. Y dar a luz algo hablándolo sólo es el primer paso. Luego viene examinar con seriedad  lo sacado a luz para ver los daños ahora visibles y darnos a la recontrucción. La tarea primera de Dios denota un trabajo arduo en ella, sacar a luz las cosas no son meras palabras, son acciones concretas que deben acompañar tales palabras.  Dios trabajó creando, y trabaja todo el tiempo, e hizo al hombre y de inmediato lo envió a trabajar. Todo en lo que quieras avanzar en la vida será igual, un duro trabajo de limpieza de la tierra, siembra y cuidado constante antes de poder ver una buena cosecha.

Para terminar quiero decirte que nunca te frenes en esto de traer todo  a luz( y todo es todo)  aunque  veas lo feo  que vá saliendo de tí mismo cuando expones un asunto. Así lo creó Dios, la luz “revela” a las tinieblas. Cuando tú expones un asunto destapas un pozo oscuro y seguramente maloliente que no podrás manejar. Lo que saldrá será normalmente feo y oscuro. Déjalo salir, aunque duela, aunque averguenze, no es el fin de nada sino el comienzo de toda solución posible. Tu única decisión manejable y saludable es darlo a luz. Las consecuencias de lo que se expone a la luz tampoco te pertenecerán, mientras sigues trabajando por iluminar tus areas oscuras todo se irá acomodando a tal luz. Hay personas y situaciones que no resisten ser iluminadas y rápidamente se van de tu nueva vida ahora iluminada, y otras vendrán atraidas por  tu luz que ahora brilla sin estar oculta.

No te entristezcas por los que  se vayan no soportando una vida sin cosas ocultas. Persiste en ser trnasparente, Naciste para brillar.

Texto: Edith Gero

Imagen:  “Lo que no queremos ver”. Obra del artista plástico cordobés Eduardo Lescano.

 

 

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