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Imagen

“No hay nada destacable en exhibir las imperfecciones del hombre”.

El color, es sólo una percepción óptica formada por la forma en que incide la luz blanca sobre los distintos objetos”. La pared blanca que tengo enfrente, seguirá viéndose blanca solo mientras  recibe luz blanca,  pero si la ilumino con luz verde la veré verde, y si le sumo luz roja a la  verde la pared lucirá…¡amarilla! . Y esto considerando el modo RGB  de luz primaria aditivo dónde la suma de los principales colores volverá a dar blanco. Pero si tomo en cambio el modelo sustractivo que utiliza una impresora, la combinación de los básicos será el negro.  Por otro lado una persona daltónica  que no puede ver el rojo ni el verde verá solo grises en su lugar.

¿Podríamos decir que el color no existe solo porque no existe por sí mismo sino como un fenómeno de la percepción visual?. Algunos lo sostienen, sin embargo el color es parte de nuestra vida diaria. Todo lo que nos rodea es cuantificado y calificado a diario en tablas y números. Pero cada cosa tiene un valor agregado que depende de cada persona.

¿Qué valor le damos a las personas que cada día entran y salen de nuestro campo visual?  ¿Cómo las miramos y como NOS miramos? Algunos miran a los demás como si fueran grotescos personajes de un circo y andan buscando el defecto en el otro (si es monstruoso mejor) para señalarlo, exhibirlo, juzgarlo y reirse de ello. Otros un poco más descarados convierten esto en dinero.  Esta cruda realidad cotidiana de tratar a los demás como  actores en vidriera permanente de un circo global, desnuda la misma visión de sí mismos que la mayoría tiene. Pobres, culposas y miserables imágenes que arrastran con tristeza cada día detrás de todas las máscaras que se han colocado.

Ahora te invito a mirarte al espejo un momento, así de frente y sin esquivarte.  ¿Lograste disfrutarte?  O tal vez tan solo pudiste pensar como lidiar con tu imagen tan rápido como  cada mañana cuando te preparas para trabajar.  Una pasada rápida para “encuadrar”  y ya, no vaya a ser que el espejo te devuelva algo al indagar en ese brillo, u opacidad de la propia mirada…. No vaya a ser… que te encuentres de golpe, contigo.

Hace un tiempo se me repitió tantas veces que no servía, que lo creí, y terminé odiándome. Odié mis fracasos, mis culpas, mis cosas postergadas, mis errores, mi cobardía. Odié la imagen que me devolvía el espejo, y luego odié a los demás.  Sólo me quedaba la crítica feroz de todo y todos para lograr permanecer escondida tras mil barreras.

Dios nos llamó a ser reconciliadores. Así que te pido otra vez que te pares frente al espejo (empezando como corresponde por uno mismo), y en vez de analizarte para ver todas tus fallas te detengas un momento  a adicionar otra luz a tu mirada. Suma esta vez la luz original, que te revelará que fuiste creado a imagen de Dios. Esa persona que te mira desde el cristal, como las que lo hacen desde el universo de sus ojos, cada una de ellas, fue creada  para portar características eternas y divinas.  Y aunque el tiempo y el dolor los hayan vuelto portadores negadores de una gloria manchada, ese destello de preciosa eternidad sin mancha sigue latiendo en cada interior, conectándonos con la memoria original.

 Mírate con atención, ¿pudiste ver el destello de gloria?

“Y Dios creó  al ser humano a su imagen: lo creó a imagen de Dios”. Génesis 1:27

Disfruta el cortometraje «El Circo de la Mariposa»

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Texto: Edith Gero

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Edith Gero es pastora, escritora, consejera bíblica y la creadora de Bahía Esperanza. Un sitio amable donde romper el silencio y encontrar herramientas para la resolución de conflictos, más la motivación a un sano crecimiento diario.

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