“Porque Tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre”  Salmo 139.13

El sol se desparramaba generoso sobre mi escritorio mientras trabajaba concentrada en mi diseño hasta que la canción de Baglieto me provocó una punzada de dolor tan aguda que sentí nauseas.  Como si el tiempo no hubiera pasado y  hubiera quedado sellada aquella noche de invierno, el dolor volvió igual… Cada detalle estaba presente en mi memoria: las contracciones, el ingreso de urgencia al hospital, todo iba bien, seguramente sería solo un chequeo de rutina… Podía recordar cada detalle antes y después del abismo. Ese espacio negro, desconocido y sin límite que se abrió ante mí cuando el médico esquivando mirarme me dijo que  el bebé estaba perfecto para su tiempo, pero había muerto, y debería pasar por el parto porque el embarazo estaba muy avanzado. Fue un antes y un después  desde aquel momento. Como si una enorme fisura hubiera partido mi vida en dos, los próximos años fluctuaría de uno a otro lado, aunque nunca “ese” día salía de mi recuerdo. Yo que era más o menos descuidada en la limpieza me volví temática con ella pero no había limpiador para la sangre que siempre veía en mi mente.

…Todo aquello volvió mientras el sol seguía brillando en mi boceto y yo corrí al baño a lavarme la cara. Entonces me miré en el espejo intentando ver el rostro de mi alma golpeada y lo que vi me asustó, veinte años de luchar con el recuerdo habían dejado profundas cicatrices. Supe que había llegado el momento de rendirme. Había intentado tratar con el dolor sin lograr avances, era tiempo de permitir que Dios interviniera en mi historia.

Necesitamos libertad para expresar el dolor nos dice el libro de “Enfoque a la Familia” que estamos obsequiando en el link de abajo. Tal vez fue porque hacía tiempo venía buscando como rescatar esa parte mía que quedó bloqueada el día que perdí a mi hijo.. Pero lo cierto es que mientras comenzaba este artículo mi propio proceso de sanidad llegó a un punto que no había considerado. Por primera vez  pude hablar con mi hijo Gabriel, con la absoluta seguridad que él me escuchaba y sabiendo dónde está pude levantar mis ojos al cielo y  pedirle perdón por no  haber podido lograr que naciera, pude contarle como dolía no haberlo abrazado, ni verlo jugar y pelear con sus hermanos.  Pude llorar una última vez, y una paz extraña me inundó.

Dada mi experiencia muchos me pidieron que escribiera acerca de este tema, pero me tomó tiempo, mucho tiempo… No elaborar la pena, sino poder hablarla. Pero siento que este es el tiempo de dejarles por legado el consuelo con que fui consolada

La muerte de un hijo es una de las grandes tragedias de la vida, algunos nunca lo superan, otros aprenden a seguir pero llevan sus espaldas dobladas por la tristeza. El grado de dolor es inmedible, nos llena la vida y parece que nada más hubo ni habrá. Y el dolor no es menor cuando la muerte del bebé se produce en el útero. Dios soñó,  predestinó y creo para la eternidad, con nombre y sin que faltara nada, a cada ser viviente. Un bebé es entonces, antes que un ser físico, un ser espiritual y eterno previamente creado y tenía vida antes de ser concebido .En el corazón de cada mamá y papá, hay también un amor previo que ama y espera más allá de cuántos días o  semanas de gestación tenga el bebé.  Un aborto espontáneo se vive  con el mismo o mayor grado de dolor que cualquier muerte.

No hay ninguna duda bíblica para decir que los niños que mueren irán al Cielo, “porque de ellos es el Reino de los Cielos” dijo el Señor cuando la gente le llevaban los niños. Entonces, nuestro consuelo debe ir de la mano entre el conocimiento de lo que Dios dijo, la certeza de la fe, la convicción de que no vemos a nuestros hijos en ese lugar pero por fe lo sabemos, la esperanza que produce nuestra fe puesta a prueba y hasta una profunda alegría interior porque están en los brazos de Dios. La biblia nos dice no solo que ese bebe fue diseñado y soñado por Dios, sino que le fue puesto un nombre. Si tú has perdido un bebé y no lo nombraste, te invito a que ores y le pidas a Dios que te revele su nombre, si me lo dijo a mí no veo por qué no podría decírtelo a ti. Entonces… te estoy diciendo que en medio de tus lágrimas pongas una enorme sonrisa y levantes tus ojos al Cielo, porque ¡tu hijo vive! y está en el mejor lugar que podrías haber preparado para él, en los Brazos de Dios, bajo Sus Alas protectoras. El término “me hiciste” del Salmo 139 significa en el hebreo original “Tú me cubriste, o me protegiste”. Tu hijo ha pasado a tener un cuerpo nuevo, resplandeciente y eterno y lo verás en el Cielo, si te aseguras de llegar allí tú también.

Sí, estoy afirmándote que cada vida existía antes de ser concebida. En el evangelio de Lucas el ángel que revela a María que quedará embarazada, se refiere a Jesús (que aún no había sido concebido)  como el Señor, como Dios, como heredero al Trono Celestial.  El Salmo 139 resalta también la pre concepción divina de la vida

“Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que luego fueron formadas sin faltar una de ellas”

La pequeñísima visión que tuve aquella tarde en el baño de mi trabajo, donde pasé de ver la sangre repetida a ver aquella cama de hospital inmaculadamente blanca y a alguien vestido también de blanco sentado en mi cama,  de inmediato  llenó aquel recuerdo oscuro de confianza absoluta y luz. Eso me permitió seguir adelante, y no olvidar nunca que Dios siempre tiene el control. Mi hijo ya no estaba, pero mi ser había encontrado paz, y no me sorprendió cuando el hombre sentado en mi cama se dio vuelta y me mostró a mi niño en sus brazos. Yo sabía Quién era. El Rey de los Cielos había llegado a mi dolor para restaurar mi alma.

Quiero dejarles una palabra especial para todos los papás que equivocadamente buscaron un aborto, esperando que  este artículo les sirva para aliviar el tremendo dolor y culpa que yo sé que llevan dentro. Permítanme decirles esto:  querido papá y mamá que un día decidieron abortar y desde aquel momento han llevado en silencio esa carga, quiero que sepan que su bebé vive en el Cielo, tiene el nombre que el Creador le ha puesto y se encuentra bajo su protección, y si ustedes pueden pedir perdón por esa decisión y aceptar el perdón que Jesús les extiende, podrán ver a su bebé en el Cielo cuando llegue el tiempo de reunirse.

Y para ti querido papá y mamá que has perdido lo que tanto anhelabas y te sientes invadido por la impotencia y el sentimiento de lo injusto, con todo respeto te dejo la rosa de arriba para esa tumba que llevas en el corazón. Te dejo también palabras que calmarán preguntas y música para que sientas la libertad de llorar con las preciosas lágrimas que Dios te regaló para lavar el dolor. Te regalo también esperanza en la certeza del lugar dónde está tu bebé, ese hermoso pimpollo que no pudo abrirse en la tierra está ahora abierto en el Cielo, dónde crecen las flores, regalando su perfume y belleza a una eternidad que ya no verá más dolor.  Te dejo por último  una invitación a que ores conmigo para que se asegures  tu acceso al cielo dónde  pronto podrás ver y abrazar a tu bebé.

“Amado Padre, te damos gracias esta mañana por la riqueza de tu amor y misericordia. Hoy reconocemos en nuestro corazón a tu Hijo Jesús como el Camino que nos lleva a ti y abrimos nuestro corazón reconociéndole como nuestro Señor y Salvador. Te pedimos perdón Señor por todas nuestras faltas y pedimos tu guía para nuestro camino de cada día. También pedimos delante de tu Trono que nuestro dolor encuentre consuelo en tu abrazo sanador y que nuestro espíritu halle tu perfecta paz  al saber que por medio de la fe tenemos acceso a la certeza que el hijo que perdimos está contigo y podremos verlo en el Cielo. Gracias mi Rey y Señor por escucharnos y consolarnos. Amén”

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No dejes de ver la película “Cartas al cielo” en la Bitácora.
Video:”Era en abril – J. C. Baglieto”

Texto: Edith Gero

One thought on “Te veré en el cielo”

  1. SOY UN CRISTIANO,QUE NO ME CANSO DE CONTEMPLAR,DÍA A DÍA,LAS OBRAS QUE FUERON HECHAS POR LAS MANOS DE NUESTRO CRIADOR AQUÍ EN LA TIERRA…Y ESTO ME LLEVA A PENSAR QUE HAY UN CREADOR… Y QUE TODO ESTO,(LA NATURALEZA,LOS ANIMALES,EL ESPACIO O EL UNIVERSO MISMO,LOS MARES…ESTO SR.,NO ES OBRA DE LA CASUALIDAD.

    QUE ME EXPLIQUE UN ATEO,COMO SE ORIGINO ESTA MARAVILLOSA VIDA EN LA TIERRA…QUIEN LE DIO ESTE EQUILIBRIO A LA TIERRA EN TODOS SUS ELEMENTOS PARA QUE EXISTIERA VIDA EN ELLA….

    Y LO MAS ESPECIAL,LA CEREZA DEL PASTEL…LA CREACIÓN DEL HOMBRE Y COMO ESTA CONSTITUIDO SUS ÓRGANOS DENTRO DEL CUERPO …QUE BÁRBARO,QUE MARAVILLOSO ES EL SR. A IMAGEN DEL NOS HIZO. QUE DIOS NOS BENDIGA Y NOS PERDONE POR NUESTROS PECADOS…AMEN.

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