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Personas con atracciones homosexuales que no son gays, ¿Quiénes son?

Mucho se habla últimamente sobre adoptar el estilo de vida gay y “salir del armario/closet”. Salir del armario se entiende como reconocer abiertamente ante el mundo los sentimientos homosexuales propios, quizás prácticas homosexuales, dejando atrás los principios aprendidos acerca de lo que Dios dice de la sexualidad bíblica para abrazar abiertamente un estilo de vida gay.

Pero hay también un grupo de hombres con sentimientos homosexuales y mujeres con atracciones a otras mujeres, que no buscan la auto-realización a través de abrazar la identidad gay. Estos hombres y mujeres han elegido crecer en otra dirección (vea el énfasis en «elegido», es decir que nadie les ha arrastrado a eso). Digo personas con luchas homosexuales, que no son gay. Gay describe una identidad socio-política contemporánea y un estilo de vida que muchas personas no quieren abrazar ni con la que desean identificarse. Estas personas tienen atracción hacia otros del mismo sexo pero no son gay.

 Una personas con una lucha homosexual no es gay, sino que es una persona que experimenta una división entre su sistema de valores y su orientación sexual. Se identifica fundamentalmente con el patrón de vida establecido por Dios, es decir el heterosexual. Estas personas no gay sienten que su progreso personal esta profundamente limitado por su atracción hacia otros del mismo sexo.
 Antes del Movimiento de Liberación Gay, los homosexuales eran presentados en la literatura psiquiátrica de forma unidimensional desde la perspectiva de su “condición médica”. Ahora el movimiento gay ha apoyado nuevas investigaciones, a menudo llevadas a cabo por investigadores gay, para vertir una luz largamente olvidada sobre los aspectos personales y de relaciones de la experiencia gay. Con la ayuda de estos estudios, muchos hombres pueden decidir ahora si quieren abrazar el estilo de vida gay o tomar otro camino, el de dejar atrás la homosexualidad. Que es el camino que yo decidí tomar y que ayudo a que otros tomen, un camino de esperanza que lleva hacia la plenitud que Dios quiso para su creación humana.
Un chico de 16 años vino a mi oficina, preocupado por si podría ser homosexual, por que «le gustaban los hombres». Le dije que no lo era, y que podía elegir un camino de santidad y restauración de esos sentimientos homosexuales. Y le dije: «no tienes que dejar que tus sentimientos te definan». «Tu no eres homosexual, esa no es tu identidad fundamental. Eres un joven que siente atracción a otros varones; pero esto no te convierte en un gay». De esta manera, le ayudé a poner su vida en perspectiva. Procedí a continuación a compartir mi testimonio de salida de la homosexualidad y cómo el Señor restaura la identidad sexual propia cuando sometemos nuestra vida, incluyendo nuestra sexualidad, a Su señorío. Al principio parecía perplejo y después de pensarlo dijo: “ah, ¿entonces quieres decir que no soy gay y puedo sobreponerme a esto?”
 Proverbios 23:7 dice: «porque cuales son sus pensamientos íntimos, tal es él». Esto quiere decir, que las maneras como uno se percibe así mismo, y lo que piensa de sí mismo, eso llegará a ser. Yo le animé a que se despojara de todas las mentiras que había escuchado de la cultura, del enemigo y de sus sentimientos…
 Este joven había sido confundido por  la retórica popular que asume que si te atrae otra personas de su mismo género, entonces la única respuesta honesta es vivir la identidad gay. Creyendo esto, estaba sorprendido de oír que había hombres que, al margen de otras identidades, elegían una lucha diferente.
Algunos que buscan y eligen el camino de la restauración sexual, lo hacen no porque la sociedad es «homófoba», sino porque han incursionado en el estilo de vida homosexual, sólo para descubrir que son infelices y está desilusionados por esa identidad. Algunos no quieren abraza la identidad homosexual, y rechazan abandonar su identidad heterosexual. En vez de dar batalla contra el orden “natural” de la sociedad, levantan la espada de su lucha interior.
 Tal como explicaba un participante de 23 años: “He tenido estos sentimientos y estas necesidades pero la idea de ser una persona gay es simplemente ridícula… es un modo de vida tan extraño, en los límites de la sociedad… es algo de lo que nunca podría formar parte”
 Otro hombre afirmaba: “Nunca he creído tener tendencias homosexuales porque hubiera nacido “de esa manera”. Es un insulto a mi dignidad y un mal servicio a mi búsqueda de crecimiento que me digan que no tengo esperanza de cambio”.
Aún otro afirmaba: “Para mi, abrazar un estilo de vida homosexual ha sido como vivir una mentira. Lo he encontrado doloroso, confuso y una fuerza destructiva en mi vida. Sólo desde que he empezado a ver lo que hay detrás de estos sentimientos homosexuales, y dejar que el Señor salga a mi encuentro y sane esas heridas profundas, he empezado a encontrar paz y aceptación de mi mismo”.
Tanto la sociedad,  la psicología como la Iglesia necesitan comprender quiénes son las personas que luchan con atracciones homosexuales y que no son gay. La sociedad ve a este grupo de hombres y mujeres con cierta burla y la psicología lo percibe como una actitud de odio a sí mismo y de confusión. Muchos en la Iglesia no saben como tratarlo. El mundo heterosexual les re-huye y el mundo gay le considera como un extraño. Por eso que es fundamental que en la familia de Cristo se los abrace como otros que están corriendo la carrera.
 Los profesionales de la salud mental tienen una gran responsabilidad por la desatención de estas personas con sentimientos homosexuales que no son gay. En su empeño por apoyar la liberación de los gays han empujado al olvido a este otro grupo. Al no categorizar la homosexualidad como un problema, han creado dudas sobre la validez de la lucha de este grupo. Muchos en la Iglesia no se atreven a confesar estas luchas por el temor de ser tildados «gay». Y algunos se resignan a lidiar este conflicto de forma callada y discreta. ¡Qué paradoja que sean estos hombres y mujeres los que lleven a cabo esta lucha contracultural!
Es un desacierto que el no gay deba ser identificado por lo que no es. La presunción del mundo gay es que lo que le mantiene “en el armario” es el miedo o la ignorancia y que con suficiente tiempo y educación, también él encontrará la liberación. Sin embargo, el no ser gay es una decisión y una elección consciente tan fuerte sobre la propia identidad como lo es el ser gay. Para estas personas el no salir del armario y abrazar la homosexualidad, y embarcarse en un proceso de restauración, puede ser un lugar de crecimiento dinámico y de auto-comprensión, un lugar de compromiso con el cambio. Y una oportunidad para llegar a conocer y vivir su verdadera identidad en Cristo. Para ellos, “el armario” es un lugar de elección, reto, camaradería, fe y crecimiento personal profundo, un lugar interior que a menudo se abre de forma trascendente.
 Recientemente se ha hecho un gran progreso en el reconocimiento del gay en la sociedad. Ahora, la misma comprensión se debe extender a las personas con luchas homosexuales, que no son gay. Personas que han hecho una elección filosófica y existencial válida. No son un individuos acosados por la culpa, intimidados, asustados. Son personas que desde la totalidad de su propia identidad, buscan no abrazar sino trascender y sobreponerse a sus atracción homosexual.
Y en el nuevo testamento había hombres y mujeres que tenían estas luchas. Pablo nos dice en 1 Corintios 6:9-11: 9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios. Reina-Valera 1995 (RVR1995)

por Mauricio Montión/vía http://ministeriorestauracionargentina.blogspot.com.ar

http://www.restauracionargentina.org

Edith Gero es pastora, escritora, consejera bíblica y la creadora de Bahía Esperanza. Un sitio amable donde romper el silencio y encontrar herramientas para la resolución de conflictos, más la motivación a un sano crecimiento diario.

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