Amistad

Decir amigo

-Decir amigo es decir juegos, escuela, guitarra y canción, luz de domingo, aula, billar y cine –canta Serrat.
-Bromas y broncas – continúa…(porque en toda buena amistad hay de las dos).
Repaso siempre el calendario de cumpleaños y fechas en la puerta de mi heladera. Julio resalta en el año. Es el mes especial. De mi gente especial. Quiero honrarlos con anticipación y ojala lo hubiera hecho antes, un día cualquiera, para que supieran que están en mis pensamientos todos los días y no necesito uno especial para “cumplir”.

Decir amigo para mí es decir…
Una guitarra tocando y una mirada dónde podía descansar, no hacía falta mucho más.
Un café en un shopping que se enfrió mil veces porque había tanto por decir y por escuchar.
Una charla amanecida al lado de una pileta en un verano amable que encontró corazones dispuestos al diálogo.
Mil mails de aliento, y otros tantos de confesiones y consejos sabios.
Millones de mensajes que arrancaron más de un asombro (¿cómo habrá averiguado lo que me pasa?)
Tantas comidas compartidas en cariñoso acuerdo (y unas cuántas lágrimas agradecidas escondidas bajo la risa).
Decenas de bromas y una barra de cereal con chocolate en un momento amargo.
Largos paseos y charlas entre los pinos y el lago.
Nadar codo a codo.
El oído donde dije lo que no podía ni debía y fui escuchada con cariño y respeto, y la escucha que presté sin medir los tiempos.
Las charlas por Skype y por teléfono de horas, y más horas.
La abundancia en tiempos de escasez (me refiero a todo tipo de cosas).
Una palabra exacta que apareció justa e inexplicablemente en mi casilla el día que no podía dejar de llorar y sentía que mi existencia no tenía sentido.
La mano extendida que no se retrae…(ya perdí la cuenta si es la mía o de la otro, porque después de todo en la amistad no valen las cuentas corrientes)

Mis amigos son seres absolutamente especiales. Brillan con una luz propia tal que hacen que siempre me sienta pequeña al ver en ellos tanta riqueza de valores.
Que estoy firmemente segura de no merecer.
Decirles “¡Gracias!” es demasiado poco.
“Gracias por existir” me dijo uno de mis geniales amigos, como englobando en eso un “¡Gracias a Dios por acercarme a tu lado! ¡Gracias por tantos momentos coincidentes que me devolvieron la cordura y me centraron cuando erré el camino! ¡ Gracias porque cuando estaba bien reíste conmigo y cuando estuve mal no me juzgaste sino te apuraste a extenderme la mano!. Ese mensaje de texto lo recibí una mañana muy temprano, en un día demasiado complicado y gris, y logró devolverme la tibieza del sol.

La amistad para mí es la más pura expresión de amor no egoísta. Un amor que salva fronteras, derriba montañas a favor de otro y nos reconcilia con la vida.
Para muchos la amistad tiene que ver con lo que reciben, y si no lo reciben se creen en el derecho de reclamarlo (en nombre de la amistad). Las redes sociales están plagadas de todo tipo de cartelitos y frases sobre lo que “debería ser” un amigo, sino se cumplen tales requisitos como estar siempre disponible, no traicionar jamás y etc, entonces no se es un amigo.
La realidad es lo más alejada de esos falsos consejos y frases. La verdad pura es que todos fallamos, todos traicionamos la confianza de otro en algún momento y nadie está disponible todo el tiempo para otros. Como dice la Biblia no te quejes de que hablen mal de ti porque tú también lo hiciste muchas veces, es decir, nadie está en condición de tirar la primera piedra en el tema relaciones humanas. Y la otra verdad es que pretender acotar la maravilla que es la aventura de conocer a otra persona, a lo que pretendemos necesitar, es algo mezquino y egoísta. Hay todo tipo de personas y con cada una de ellas la relación interpersonal será diferente. La amistad por otro lado no es como una pareja dónde se podría decir que sí caben ciertas cosas que uno debería recibir. En la amistad puede haber largos períodos de desapariciones y no mellan el cariño y la empatía que se siente por el otro. La amistad no limita, por el contrario nos desafía a crecer.
Mi concepto está más bien apegado a la Palabra de Dios dónde se pone a la amistad como la  más alta calidad de amor, y amor es algo que se da, contrario a juzgar lo que no se recibe. A un gran líder cristiano de nuestro tiempo le preguntaron en una entrevista que quería recibir a través de la amistad, y su respuesta fue tan sorprendente como acertada: -Para mí la amistad tiene que ver con lo que puedo dar, no con lo que recibo, siempre estoy viendo de mejorar eso que puedo dar.

Cuando yo me desperté de mi intento de suicidio fue la mirada triste de mi mejor amigo lo primero que vi, y lo que vería los días siguientes mientras debí permanecer inmóvil. No dijo nada, pero simplemente estaba ahí.
En mis días negros buenos amigos me hablaron tan tierna como fuertemente y su sabiduría me dio la fuerza para salir.
Otros me impulsaron con ayuda y ejemplo y entendí que muchas cosas eran posibles si tenía fe.
Otros me enseñaron al abandonarme y rechazarme, porque aprendí a confiar más en Dios.
Y como hemos dicho que la amistad no se trata de lo que recibimos sino de lo que damos, yo tengo que decir que mis amigos tienen lo mejor de mí. Mis mejores risas  y mis mejores lágrimas. Mis mejores momentos y mis mejores palabras.

Decir amigo para mí es traer de inmediato la memoria del gran amigo de mi infancia. Revólveres de cebita a la cintura escalando la montaña, las tardes en el lago, sus enfrentamientos con nuestros compañeros por defenderme… Cada uno siguió su vida desde la adolescencia y no volvimos a vernos. Hoy ya no está, una mañana decidió terminar con su vida. Tal vez no supo romper su silencio, tal vez no hubo cerca ningún amigo que lo invitara a hacerlo. Yo no estuve y eso me pesa en el alma. Tal vez por eso hoy mis casillas se llaman “rompe el silencio” y  agoto mi poco tiempo en tratar de estar para todos (nunca lo logro pero al menos hago un intento bastante sólido). Para ti, amigo que me lees, quiero decirte que a pesar de todas mis limitaciones y fallas mi corazón siempre será como una taza de café al lado de un hogar en un invierno helado. No estás solo.

-Decir amigo  -termina diciendo Serrat- se me figura que decir amigo es decir ternura. Dios y mi canto saben a quién nombro tanto.

Texto: Edith Gero

Imagen: www.imagui.com

Edith Gero es pastora, escritora, consejera bíblica y la creadora de Bahía Esperanza. Un sitio amable donde romper el silencio y encontrar herramientas para la resolución de conflictos, más la motivación a un sano crecimiento diario.

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