“Si ébano y marfil viven juntos en perfecta armonía, lado a lado en el teclado de mi piano. Oh Señor… ¿por qué nosotros no?”

Aparte de buscar catalogar y cuantificar todo, que manía tan humana la de querer uniformizar, o suprimir diferencias, haciendo todo a nuestra medida….Supongo que tal insistencia es parte de ese ego increíble que nunca logramos terminar de aniquilar, y nos engaña a creer que todo alrededor debiera ajustarse a nuestra imagen.

Los que buscan una pareja respetan las diferencias y las halagan sl comienzo, pero solo hasta que se aseguran al otro. Lo próximo es entonces una lista de condiciones “sine qua non” …  Queremos hacer al otro a nuestra medida. Gran parte de las agrupaciones sociales, congregaciones (porque iglesia somos todos los que hemos creído) cristianas y demás grupos siguen el mismo derrotero, apenas empiezas a concurrir intentan sacarte todo lo personal y hacerte otra persona. Te dicen como vestirte, como pensar, como moverte. En vez de añadirte valor te lo quitan.

Dios nos hizo a todos diferentes, y aunque el mundo pretenda uniformizarnos seguimos siendo totalmente distintos, tan irrepetibles como copos de nieve.

Para  Stevie Wonder en “Ébano y marfil” si las teclas negras y blancas del piano coexisten en perfecta armonía, ¿porque no podemos tú y yo, blancos, negros o amarillos, bajos o  altos, revolucionarios o quedados, fuertes o débiles, (más toda las gamas intermedias que puedas imaginar) coexistir respetándonos y aprender a disfrutar esa maravillosas diferencias que cada uno tiene? Dios nos creó únicos e irrepetibles, a Él le “plació” soñarnos y hacernos así de diferentes, ¿con qué criterio buscamos entonces igualarnos?

Te propongo algo: porqué en vez de considerar al otro algo que debo moldear, no lo miramos mejor como una aventura por descubrir… Qué maravilla, tener cada día de la vida alguien al lado que es distinto, que rompe mis rutinas (porque yo ya me conozco, pero en el otro me conozco de nuevo, y siempre me falta algo por conocer de los otros). Qué maravilla, repito por las dudas.

Mis hijos, mis amigos, la gente… para mí son obras maravillosas. Me quedaría miles de horas hablando con cada uno, compartiendo aun silencios, no tratando de sacar sino agregar, yo doy lo mío, el otro da lo suyo, y entre ese ir y venir hay tanta riqueza que se va agregando.

No comparto para nada la enseñanza de similitud como requisito para una pareja exitosa. Y si, ya sé lo que dirán, pero amablemente no lo tomaré en cuenta ya que he conocido las suficientes parejas felizmente diferentes para respaldar mi disensión. Lo que posibilita las relaciones humanas en general no es la similitud sino apreciar las diferencias como una fuente de riqueza. Ya que hablamos de música y armonía hace un momento, agregaré que el amor (base de las relaciones humanas exitosas) es para un terapeuta que me gusta mencionar “el arte de armonizar las diferencias”*

El amor encuentra su propio camino y vuelve de nubes las murallas que separan.

Hoy, luego de tantas calles del alma caminadas en tantos años, veo con una sonrisa compasiva las barreras que en el acto levantamos frente a los demás en vez de abrirnos, escuchar, apreciar las diferencias y seguir creyendo con fe absoluta que el amor siempre vencerá.

“¡Qué bueno es, y qué agradable, que los hermanos convivan en armonía! Es como el buen perfume” Salmos 133

*Lic. Sergio Sinay

Texto: Edith Gero

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