Aunque muchos piensen que tener una religión es la forma de conocer a Dios, para mi personalmente la religión es lo más alejado a Dios que pueda existir. Por eso cuando me hacen la pregunta clásica “¿De qué religión sos?” suelo contestar “De ninguna”, salvo que no tenga ganas de explicarme y entonces me limito a decir “No tengo religión, soy cristiana”.

Porque ser cristiano no es haberse convertido a otra religión sino haber emprendido un camino que nunca termina, y que se sintetiza en esta frase: tener una relación personal con Dios.

Una vida de búsqueda personal avala mis dichos, un largo camino que pasó por sectas, religiones diversas, movimientos….y ritos, costumbres, imposiciones… que nada lograron en mí salvo que huyera de ellos.

Cada religión tiene su uniforme como bien dijo Jorge Lozano, cada una tiene una vestimenta  que suele exigir, válido hasta  para los que hacen del sexo su religión que como canta una canción que escuché por ahí se visten de una manera que expresa lo que buscan.  La religión también tiene costumbres, ritos bastante inflexibles, se oponen a todo y niegan todo lo que exceda lo que se pretende imponer. Seguir al Dios del Universo no puede encasillarse en reglas humanas, cuando yo digo que soy cristiana estoy diciendo que intento ser a Su Medida, y no acomodarme a moldes humanos. Si Cristo condenó la religión, el legalismo y los rituales vanos, yo no encasillaré mi vida en cumplirlos.

Los ritos son a la religión lo que la rutina al matrimonio, matan la relación. De la misma manera que me acercaría a la persona amada intentando cada día mantener viva la relación, de igual manera cada persona fue hecha para acercarse a Su Creador con pasión y una siembra amorosa que busque una relación permanente.

Así como en cada relación es única, porque el vínculo eterno e inmensurable del amor es increíblemente cambiante y especial, así cada persona tiene que encontrar su forma exclusiva de comunicarse y acercarse a Su Creador. Aun inmersos en la fuerza colectiva de la adoración congregacional, cada persona tendrá una experiencia individual y única: algunos son sanados, otros logran enfrentar algún cambio o ajuste que deben realizar, otros retoman fuerza y algunos se aburren. Personal.

Detesto los que encasillan lo inmedible en “7 tips para tener una vida de oración de éxito”, “3 pasos para cambiar su vida’ o  “la fórmula perfecta para algo” y etc. Porque la vida no se trata de ir a este lugar u otro, ni de ponerse este rótulo o el otro, la vida nos fue regalada para que establezcamos una relación personal de amor con nuestro Padre mediante Su Hijo y para encontrar  eternidad en Sus Brazos cuando volvemos a nuestro hogar original. Dios es nuestro Padre, un niño no piensa cómo debería acercarse a su padre, simplemente corre y se refugia en su abrazo. Necesitamos retomar esa pureza de decisiones.

Las religiones son en su mayoría humanistas, aunque se disfracen de lo contrario, y su centralidad es el crecimiento personal. Pero encontrar al autor de la vida implica que todo pase por Él y se trate de Él, no de nosotros. Y para que mi vida se dirija a Dios necesito libertad, por eso Él nos hizo libres y no cautivos de mil barreras. Libres para volver a Él, libres para volver a elegir a Su Hijo cada día, libres para extendernos a un mundo sediento y hambriento, basándonos en tanto amor que hemos recibido mientras le buscamos.

Congregarse no es opcional sino un mandato bíblico, pero también eso debe ser examinado a la luz de la escritura, el lugar de nuestra adoración debe ser conforme a lo que el Señor nos dijo, y no al hombre. Cuando me preguntan a que iglesia voy suelo responder que simplemente me reúno con otras personas que aman tanto a Dios como yo, para agradecer y adorarle entre todos.

A lo largo de muchos años he compartido y escuchado a miles de personas que se reúnen los domingos por mera costumbre, sus vidas están vacías del poder y libertad que Cristo nos legó, sus días carecen de victoria y sus emociones los llevan de aquí para allá como hojas en el viento. Eso es religión.

Dios desea darte una experiencia nueva, fresca, poderosa y amorosa, cada día. Vivir con Él es la aventura más fascinante que pueda emprender el ser humano. Te animo a buscarlo con todo tu corazón.

“¿No estás harto de un cristianismo que es conocido por las cosas a las que se opone en lugar de las cosas que propone? No me pidan que lo explique…es para el que tiene oídos…que oiga” Dante Gebel.

Cristo nos hizo libres con el fin de cumplir la Gran Comisión, que siempre es IR, por eso necesitamos, la libertad de movernos cada uno conforme a lo que Dios puso en nuestros corazones. La religión siempre limita y uniforma, por eso necesitas una relación personal con Dios, no otra religión. Examina todo, reten lo bueno y no dejes de cumplir lo importante. 

Texto: Edith Gero

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