La mayoría de nosotros eludimos el tema “adicción”. Sin enbargo, en algún recodo de la vida, lo más probable es que padezcamos una, o varias.
Que es una adicción? es la dependencia de algo, para poder funcionar.
Es una adicción toda actividad que la persona no pueda controlar y que lo lleve a una conducta compulsiva perjudicando su calidad de vida.
Uso-abuso-adicción es la ruta. La primera es controlable, la segunda estamos al límite. La tercera es inconsciente. El cuerpo o el alma, ya se han vuelto adictos a algo.
No es tan simple como decir “no bebo, no fumo, no uso drogas”. Hay todo tipo de adicciones, a pastillas, al trabajo, al gimnasio, relacionales, sexuales,a internet, a salir de compras, al juego, a las redes sociales, a la comida, a lastimarse.
Hay adictos al amor. Enfermos relacionales. Que no tienen libertad emocional. Con una personalidad desdibujada, sufren todo tipo de abuso de su pareja sin romper la relación por miedo a no ser necesitados.
Hay adictos a la religión.Que usan a Dios, a la iglesia , o al pastor como una forma de escapar a los problemas. Como todo adicto, esta persona no está cómoda con Dios, padece de baja autoestima , y de una fuerte condenación.
Debemos prestar atención al paso entre uso y abuso de algo.
Cuando hemos perdido el dominio de la situación y el adicto en nosotros domina, funcionamos nada más para satisfacer nuestra necesidad.
Si nos duele la cabeza sistematicamente y tomamos calmantes normales, seguro veremos al paso de semanas que si no los tomamos, nos duele aún más. Es tiempo de dejar las pastillas.
Si prendo la computadora y necesito conectarme a una red social de inmediato, es tiempo de desactivarme en ella.
Hay dos cosas que en el adicto no están funcionando: saber decir NO y poder encontrarse a uno mismo y disfrutarse.
Toda adicción tiene un proceso mas o menos estandarizado, reconocerlo te permitirá detectarlo en tí o en otros tempranamente.
Toda adicción comienza con un acto voluntario de algo que nos gustó. Y la repetición del mismo para volver a sentir la experiencia gratificante. Sin darnos cuenta ya estamos creando el condicionamiento previo a la adicción y damos lugar al hábito. Luego ya no estamos tan felices con esa primera actividad, esto se llama “tolerancia” por lo que necesitaremos llevarla a cabo más seguido. El vicio toma su lugar. Y madura hasta que ya no hay control sobre las decisiones. La adicción ha llegado.
El cerebro en un adicto relaciona felicidad con la actividad detonadora. la falta de ella traerá el “sindrome de abstinencia” que puede darnos una sensación de necesidad mucho mayor que la de una persona sana. Pero es solo eso, una sensación….
En las adicciones relacionales es un poco más problematica la cuestión. No es el cuerpo el que padece un síndrome de abstinencia si nos negamos a la satisfacción, sino el alma. Profundas patologías se crean formando casos como el “Síndrome de Estocolmo” donde la víctima de abuso reiterado termina siendo una adicta a su victimario y viendo el proceso como algo normal.
Una adicción relacional corroerá despacio nuestro entorno, familia, y traerá todo tipo de problemas, hasta un total hundimiento de la persona.
Fuimos hechos para amar, no para depender del amor. Para darlo, no para vivir para satisfacer mi propia necesidad de amor.
Nuestro carácter precisa ser templado , para que con voluntad de hierro, hagamos frente al diario embate de todo tipo con que somos bombardeados por medios, y por una sociedad muchas veces con modelos que han sacado a Dios de sus sistemas.
Reucperando el control….
Muchas de las adicciones nacen de un profundo dolor, de una intensa frustración. Nacen de círculos familiares de sufrimiento y secretos guardados. Por tanto, encontrarse con ese dolor es lo primero . Romper el silencio, como se llaman mis casillas, y como defino lo que marca todo proceso de restauración y crecimiento.
Escribir el dolor, es una manera de vencer la negación del problema que nos lleva a la adicción, y nos pone de frente a la realidad. Escribe tu dolor. Si, si alguien lo lee será horrible, pero peor es llevarlo dentro, enfermándonos el cuerpo y el alma. Si, lo que está feo adentro saldrá feo. Pero debe salir. “porque nada hay oculto que no haya de saberse, ni escondido que no haya de ser conocido” Lucas 12.2
Escribrnos, dibujarnos, son forma de mirarnos, de hacer frente a nuestra realidad. No sientas verguenza de lo que sacas, ten verguenza de lo que guardas. Dios es “luz y no hay ninguna tiniebla en El” 1º de Juan 1.5. Todo lo oculto en tinieblas debe ser explicitado a la luz de Dios, y ver como soporta ser expuesto a tal luz.
Todo en el universo tiene un delicado equilibrio.
Equilibrio y respeto, por el otro, por el entorno, por nosotros mismos, nos llevará a hábitos sanos de vida. Y a templarnos en resistir lo que no debemos incorporar.
La voluntad de Dios para tu vida es “buena, agradable y perfecta” y El, “no te ha dado un espíritu de cobardía sino de poder, amor y dominio propio”2º de Timoteo 1.7
En El esta la fuerza que necesitamos a diario, para resolver cada conflicto, y poder mantener nuestro “no” en el límite correcto. Recurre a Dios, déjalo entrar en tu corazón, en tu vida, en tus conflictos. Y rompe el silencio de tu interior. El cuerpo de Cristo, los cristianos, son su agente de sanidad. Busca un cristiano maduro en la fe , comparte tu conflicto y pidele que ore por tí.
Si hasta hoy creíste que no podrías salir nunca de ese círculo, tengo buenas noticias, hay luz al final del negro corredor. “todo, lo puedes en Cristo que te fortalece”. Filipenses 4.13. Ponte bajo el cuidado intensivo de tu Creador y permítele ayudarte a salir.
Dios te bendiga en la diaria lucha por crecer y dar lo mejor de tí mismo.
Edith






