Bahia Esperanza

Consejeria espiritual cristiana y ayuda emocional online

Esperando la lluvia

jun-29-2010 By edith

“En Palestina se sembraba para los meses de octubre y noviembre. Y esperaban la lluvia temprana, que era la que caía para esa fecha. Despúes, para diciembre y enero, caían chaparrones esporádicos que  mantenían la semilla. En  febrero y marzo caía un gran aguacero   que le llamaban  la  lluvia tardía. Esa era la que terminaba de regar bien la tierra para que hubiera buena cosecha.   Después de la lluvia tardía el pueblo se preparaba para recoger la cosecha”- Rubén Guillén-

Una vez que salimos del desierto, se puede sembrar. Hay agua otra vez y los tiempos corren sin dificultad. Las manos se apresuran a la tarea.

Hay distintas lluvias que vendrán sobre las semillas, hasta que podamos ver el fruto maduro al sol. O hasta que tengamos por pelear por él.

Sembrar nos parece sencillo.  Pero antes de la siembra y aún a veces en tiempos intermedios, los de los chaparrones esporádicos, hay un tiempo para que la semilla prenda corectamente, y se nutra bien

Es el tiempo de remover la tierra.

Y duele, porque Dios viene con su pala mecánica, y da vuelta los terrones, exponiendo todo lo guardado, para que nuestra tierra respire, y se nutra.

El dá luz, sobre lo antiguo y permite que sea tratado  de formas correctas.

El proceso suele no gustarnos. Venimos con sabor a sequía del desierto y de repente , el nuevo proceso aparece y somos sacudidos. No nos fascina cambiar.

Pero toda la vida es cambio y crecimiento.

Antes que la lluvia tardía termine de producir el fruto abundante en tu vida, la obra de Dios seguirá moviendo tu vida, hasta que Su luz admirable penetre el último rincón, y seas hallado apto.

Deja tu tierra en manos del Eterno Dios, y espera por la lluvia tardía.

Michael W. Smith en “let it rain”

Definiendo desiertos y tormentas.

jun-27-2010 By edith

Los desiertos son sitios de sequedales, pero a veces es demasiada agua la que amenaza ahogarnos.

Una tarde de lluvia viajaba al centro dela ciudad, y la tormenta pesaba en mi corazón de tal manera, que incliné mi cabeza entre mis manos, tremendamente afligida.  La Voz del Señor llena de paz, me devolvió a la realidad que El todo lo puede , diciéndome “Nadas bién en aguas turbulentas hija”

¿son todos los problemas desiertos?

No.  Hay tormentas, desiertos, pruebas y simples problemas.

Un desierto se caracteriza por la sed  y la soledad.

Una tormenta por los fuertes vientos y el agua turbulenta.

La prueba es un espacio, donde el Dios del Universo te tomará examen.

Un problema es algo  puesto para agilizar nuestra mente, nuestra astucia , ingenio y creatividad. Las grandes obras maestras, el proximo negocio, una idea genial o la solución a un problema interpersonal suelen aparecer en las noches desveladas.

Son diferentes tiempos y tal vez distintas estaciones. A veces se superponen. Puedes haber sido llevado a un desierto de tentación y de ahí a uno de intimidad con Dios.

Reconocerlos te ayudará a crecer y sacar el mejor provecho de ello. Porque todo problema o prueba, es permitido por Dios con un propósito.

Vuelvo a recordarnos, que ni una hoja se mueve en este Universo sin que Dios lo sepa, y permita. Nada escapa a Su Omnipotente Poder. Quitemos de nosotros esa sensación de inestabilidad que traen los problemas y miremos al cielo , de donde vendrá nuestro socorro, diciendo sencillamente

“¡yo confío en Ti Jesús!”

Memoriza esto. DIOS, TIENE CONTROL.

De toda situación, huracán, y desierto espantoso,  y problema por grave que sea. EL ESTA EN CONTROL.

Dios sigue en Su Trono, no se irá, no terminará Su poder magnífico, El sigue reinando, la obra de Jesus fue completa y perfecta, y es suficiente para tí y para mi. Solo, confía en El.

Te dejo versículos que  puedes estudiar para entender mejor este punto.

Pruebas de tribulación y pobreza. 2º de Corintios 8.2

Prueba de fe. Lucas 8.13- 1º de Pedro 1.8

Pruebas para crecimiento. Romanos 5.3-5

Prueba  de fuego. 1º de Pedro 4.12

Desierto de Dios. Deuteronomio 2.3-5

Desierto para mostrar Su Poder. Deuternomio 8.11-15-16

Desierto de tentación. Hebreos 3.8

Desierto del cuidado de Dios. Deuteronomio 1.31

Desierto de conocimiento de Sus estatutos. Ezequiel20-10-12

Desierto de la ira de Dios . Ezequiel 20.33-38

Desierto de Su Gracia y de Su amor. Jeremías 31.1-5

Desierto de intimidad con Dios . Oseas 13.5

Tormentas en que Dios habla. Exodo 19.16

Tormentas que descubren los verdaderos cimientos de  nuestra fé y las intenciones del corazón.  Ezequiel 13.13-14

“También nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba , esperanza; y la esperanza no averguenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” Romanos 5.3-5

por Edith

Crónicas del desierto.

jun-20-2010 By edith

No nos gustan los páramos desolados, ni los problemas, ni la lluvia en la carretera que desdibuja el camino.

Tendemos a creer que todo está bién y no hay nada por hacer cuando estamos en tiempos de pastos verdes. Y que cuando somos llevados al desierto, todo está mal.

Vamos  a hablar de los desiertos, pretendiendo darte otra mirada, a qué es un desierto, y para que fue creado. No te pierdas la magnífica oportunidad de salir del próximo desierto, capacitado, y fortalecido.

“Mientras la tierra permanezca, no cesarán la  sementera y la siega,el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.” Génesis 8.22

Todo estaba bien para febrero . De repente podía sentarme en el jardín y ver madurar las uvas perezosas y rojas bajo el sol del estio.

Mi pacto principal con mi Señor se había cumplido …”déjame vivir para poder cuidar de mis hijos ” le supliqué. Mi hija mayor, el sol de mi casa ya se habia casado luego de meses tormentosos, plagados de una mano quebrada, operaciones, dificultades por todos lados, pero finalmente, radiante y bellisima,  ella fue a pactar con Dios y con su esposo.

Mi hijo menor tambien habia puesto fecha de casamiento,  y el tercero crecía en su  genio musical . Todos brillaban con luz propia, y mucho mayor que la mia, habia lanzado las flechas, y llegaban mas lejos de lo que supuse aun.

Podía sentarme con una sonrisa mirando las hojas del verano hinchadas de soly agua…

Tal vez no debí haber bajado mis defensas. La tormenta de arena barrió con todo sin aviso, y de repente, me encontre viendo a mi alrededor, nada mas que arena .

El desierto se habia instalado sin aviso.

Ya no habia tiempo de pensar, todo estaba mal, tapaba un hueco y se formaba otro.

Las dunas interminables lastimaban mis ojos. Mi piel ese tiempo siempre estaba seca, no importa cuanta crema le ponia.  Lo sobrenatural siempre tiene consecuencias en lo natural.

“Dios mío, porque me has desamparado ” clamó el Señor en la cruz.

Por unos dias clamé eso, luego cai en la cuenta, que tal vez Dios no me habia desamparado, tal vez me habia llevado al desierto por algo en especial.

Si yo no dudaba de Su amor…. me llevaba alli para probarme? para castigarme? solo para formar mi obstinado caracter?….

Pasaron meses donde busque mis fallas, me someti a Su microscopio y Su fragua de cambio.  Pero el desierto no cedia, la sed ya amenzaba deshidratarme, me sentia tan seca que creo que jamas habia visto agua siquiera.

Todo me molestaba, todo me irritaba.

Y aparecieron los espejismos. A ver si entendemos, en el desierto no  hay agua….!Igual, cuando la arena quemaba en el Yunque del sol, corría como loca hacia lo que parecía agua, solo para frustrarme aún mas.

Si te suena conocido, aprendamos juntos a no correr a los espejismos, ni “empujar” nuestra salida del desierto. No saldremos un segundo auntes, de lo que Dios ha dispuesto, así que , aprovechemos a fondo la estadía .

No elegimos los desiertos, ni podemos hacer nada para eludirlos. Si has recibido a Jesus, El cada tanto nos llama a las arenas de soledad, sencillamente porque nos ama, y nos atrae a Si mismo, y cuando el diario afán y el hacer nos absorben, El instala el desierto, para que solo lo veamos a El. En el desierto no se siembra, no hay nada por hacer, salvo mirar el cielo y conversar con el Dios Eterno. Cantarle, darle honor,  y Dios seguramente sonríe, porque encontró una manera, de que solo El nos preocupe.

Ahora, si eres cristiano y Dios te ha puesto en un desierto, la principal razón de que estés  ahi es que Dios quiere estar contigo, pero que tú veas eso, y te rindas a eso, será tu propia decisión.

El Espíritu nos anhela celosamente dice Santiago, si El te llama, no mires tu sed, deja que esa sed, se mude en sed de El, afina tu oído para escuchar como El te llama, como desea amarte.

El desierto, se trata de EL, no de tí. No es a nosotros lo que tenemos que mirar, ni a nuestra interminable lista de reclamos, necesidades y fallas que Dios conoce perfectamente. Se trata de EL. A ver si logramos parar un momento de vernos a nosotros mismos, y podemos fijar, nuestros ojos en El .  A ver si podemos callar, y tan solo oir.

¿Adónde se van todos en el desierto? no sé, pero desaparecen. Aún en medio de miles, nos sentimos absolutamente solos.  Es Dios, cortando nuestras anclas, nuestros retenes, para que solo le miremos a El.

Que ciegos somos, siempre corremos a preguntarle a alquien porque , y pedir oración y ayuda. Mientras  el Dios de los desiertos, aguarda por nosotros en el desierto, que creó,  para estar a solas con nosotros.

¿Porqué todo sale mal en el desierto, y todo es problema tras problema? Porque los seres humanos tendemos a tener cientos de bastones, muletas y cosas en las que nos apoyamos. Desde el “solo puedo” y mi propia omnipotencia , a los “economicamente ya la hize” o mil cosas más. A Dios le es preciso cortar esas cosas, para obligarnos a clamar a El. Pero,  si tú atraviesas un desierto, no te quedes en clamar, vé por más. El secreto está mas alla, Dios no te ha buscado para que clames, te ha buscado y apartado, porque te ama, y desea estar a solas contigo.

El desierto es un tiempo de dejar de “hacer” , donde ya no se puede “sembrar” ni cosechar, ni avanzar demasiado, pero si se puede rendirse.

Cuando dejamos de buscar culpas  y soluciones, y nos inclinamos, y solo decimos “aquí estoy mi Señor, hagase en mí Tu voluntad. Sé que has esperado largo tiempo por mí, perdóname por no entenderlo, aquí estoy, me abro a Ti”

Entonces Su obra de amor, redentora, sanadora, comienza. Su Gracia nos inunda, y un río de agua brota, en pleno desierto.

Arrodillados delante del  Eterno  y Majestuoso Dios, incapacitados de levantar siguiera los ojos frente a tal Luz que llena todo lo visible, sentimos que nos corta y opera con Su Poder,  y nuestro ser es transformado y  capacitado para nuestra vida eterna.

El desierto  es el Campus de la Universidad Privada del Espíritu Santo.

Y dependiendo  de tu elección , saldrás en Su poder, o destruido de tanto contender con Dios.

“mala cosa te es dar coces contra el aguijón”. dice laBiblia. Las batallas del desierto se ganan rindiendo nuestra espada frente al Poderoso Dios.

Somos almas eternas, y en esta corta etapa de la vida humana, Dios necesita formarnos para nuestra eternidad. Todo lo que decidamos aquí, afectará nuestra eternidad. El Gran Alfarero precisa moldearnos para llevarnos de vasos de barro, a vasijas de honra. Dice   “Más antes oh hombre ¿quién eres tú para que alterques con Dios? ¿dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?.” Romanos 9.20

Crecí viendo en la fábrica de cerámica de mi padre como el barro, se transformaba en hermosas piezas.  Llevaban dos cocciones a temperatuas altisimas, para que la fina y preciosa cerámica quedara terminada. Igual que en la fragua , el alfarero somete su pieza  al calor insoportable, donde el fuego producira la forma y color deseado.

En el Yunque del Sol de cada desierto , el Dios del universo  te formará y mejorará tu vasija.

Hay vasijas que salen falladas del primer proceso de formado, así que se reciclan de esta manera. Se la coloca en un molino de durísimas piedras de cuarzo, que la reducirán a polvo… una vez vuelta al original, la arcilla sera puesta en barriles con agua para ser humectada, luego pasará a una prensa donde el exceso de agua será quitado y finalmente , a otra máquina que volverá a apretarla para que llegue a las manos del alfarero.

Aplicalo a tu vida, como dice la Biblia, y piensa, que el proceso sera inevitablemente doloroso. Y que ese dolor que sentirás al ser alejado, prensado, molido, y puesto bajo un calor infernal, es necesario.

Llegar a la eternidad, y vivir en la “Ciudad de Dios” no es un fin menor, es una elección de pagar el precio de ser capacitados para entrar.. Dios necesita trabajar en nosotros para que seamos aptos.

Y apenas salgas del desierto, apúrate a sembrar, hasta que Dios te llame otra vez. Aprendamos a vivir en Sus tiempos. Los pastos verdes son tiempos de siembra y cosecha. Siendo diligentes en eso, y entendiendo los tiempos.

Tengo una última palabra, para los que aún no tienen a Jesus en su corazón, o por razones del camino, decidieron dejarlo. Para tí, el desierto es un Dios que te busca, te persigue, y no te dejará, hasta que te encuentre. No importa cuanto quieras intentar huir, El te hallará. Si te sientes presionado por todos lados, la sensación que tienes es absolutamente real. Es mi oración que hoy, te dejes alcanzar por Dios, y hables con El, de frente a Su Presencia, pidiendole perdón por haberle dado la espalda, y comprometiéndote a  que Jesús sea el rey de tu vida.