Saliendo del desierto.
“He aquí ,Yo hago cosa nueva. ¿No la conoceréis? Otra vez, abriré caminos en el desierto, y ríos en la soledad” Isaias 43.19
Ayer me enviaron una pregunta interesante, relacionada a “Crónicas del desierto”:
-”¿Cómo voy a saber cuando haya salido del desierto?”
Porque podrás volver a sembrar. En el desierto no se siembra, porque es estéril, tampoco hay incentivos . El desierto es tiempo de quietud .
si tu desierto fue bien aprovechado, y estuviste con Dios, sabrás que has salido por sentir unas ganas incontrolables de hacer cosas, toda tu fuerza y creatividad, estan listas y en su punto óptimo.
Otra señal es que las puertas comienzan a abrirse, de pronto. Los telefónos suenan, la gente aparece…
El agua, vuelve, y puedes disfrutarla. No más sed. Hay provisión. Y no estoy hablando solo metaforicamente, tuve un problema con el agua caliente que curiosamente duró toda mi estadía en las arenas.
Los lazos a la gente, situaciones, y demás se establecen otra vez normalmente.
La opresión se retira, y puedes volver a sonreir y cantar.
En este tiempo, de pastos verdes, tan transitorio como los desiertos, tienes que cuidar esto:
-sembrar rápido, es el tiempo propicio. “Si fueres flojo en el día del trabajo, tu fuerza será reducida”Proverbios 24.10
-no descuidar nuestro tiempo de relación con Dios, sigue, “Desayunando con Dios”
-cuidarnos del afán, Mateo 6.31-33 . El trabajo es nuestro, el resultado y la carga de Dios.
-pelear por las cosechas, mira el agricultor, hay cosechas que literlamente, se arrancan de la tierra.
-busca el tiempo dentro del tiempo. Los pastos verdes son tiempos de abundancia de agua. Busca el tiempo de la Lluvia de Dios sobre tí
Una última palabra, recuerda que como los tiempos naturales se suceden, así tambíen los del alma.Aprende a reconocerlos y sacar provecho de cada estación. Y Jesus les dijo: “Cuando anochece, decís: Buen tiempo, porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas , que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡Más las señales de los tiempos no podeís!” Mateo 16.2-3
por Edith
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