A mí me agrada definir términos, aprender más sobre el significado y alcance de las palabras, y explico el porqué:  Para cada ciencia, cultura, etnia y etc. el significado de las palabras variará  de acuerdo al “paradigma” del grupo,  que en sencillo es un significado propio de los términos para ese grupo. Bajo el paradigma correspondiente las palabras son usadas así para definir algo con mayor nivel de aproximación y por lo general quien se incorpora al grupo y no estudia primero el paradigma, no usará con propiedad las palabras ni entenderá su significado original. El estudio del vocabulario propio de lo que analizamos es imprescindible para comprender. Por ejemplo para estudiar diseño  se debe conocer a qué se hace referencia con “opuestos y complementarios en la escala cromática” y en que contexto deben o no usarse.
La Biblia utiliza un vocabulario muy complejo que los cristianos en su mayoría no analizan sino utilizan por tradición oral  pasándose palabras unos a otros como simples costumbres, sin investigar si son veraces, o si al menos corresponden al sentido que el inspirador de la Biblia (Dios) les dio. En este contexto hoy quiero que ahondemos juntos sobre el significado de “prueba” y “tentación” conforme a la Biblia. Y no es este un tema menor porque como practicamente cada día somos probados o tentados, es urgente ver y entender la diferencia.“Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a tentación. Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. El tentador se le acercó y le propuso…” Mateo 4.1-3
     Quiero dejar claro un concepto: Dios prueba a su pueblo, pero no tienta a nadie a hacer el mal,  Satanás es el tentador.
Ahondemos un poco en esto: la raiz griega del término “tentación” también significa prueba, pero… Yo tenía un profesor de hermeneútica que inició su materia escribiendo en el pizarrón: “Sacar un texto de contexto es un pretexto” (para hacerle decir a la Biblia lo que la Biblia no dice). Sigamos, si bién la etimología de las dos palabras es la misma, no son usadas en el mismo contexto, Dios prueba pero no tienta porque la tentación en el contexto bíblico es una incitación al pecado para “probar” la fortaleza moral interna,  y Dios nunca incitará a nadie a trasgredir su  ley moral o a pecar. “Que nadie,  al ser tentado, diga: “Es Dios quien me tienta” Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie. Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte” Santiago 1


EL JUEGO DE LAS CULPAS.
Es muy importante entender la diferencia de quien prueba y quien tienta   porque día a día escucho a la gente atribuirle incorrectamente a Dios o al diablo la culpa por lo que está atravesando.  Ampliando esto te diré que el juego de las culpas nunca ayuda a nadie, tanto las pruebas como  tentaciones de la vida son puestas por Dios (en el primer caso)  o permitidas por Él (en el segundo) para que podamos tratar con nuestro interior y con nuestra relación con Dios. Culpar  a otro o a Dios es ignorar esa auténtica escuela de vida y de fortalecimiento de la fe y el carácter.
“Fue el diablo” (que me hizo equivocarme, que me hizo enojar, que me hizo pecar…)  “Fue Dios” (que no me escuchó, que no me perdonó, que me olvidó…..). Tales culpas y acusaciones son las primeras escuchadas cuando un problema o crisis aparece. Forman parte de las barreras de traslación (trasladar el problema a otros) y negación (no asumir que tenemos parte en el problema y por tanto en la solución). Si bien ambas barreras psicológicas (o del alma, porque la biblia no utiliza tal término) son inconscientemente usadas en toda crisis, el hombre espiritual NO debería utilizarlas porque el espíritu debería dominar sobre el alma y ambos están separados por la espada de la palabra. El hombre (en sentido genérico) que ha crecido en su relación con Dios y en fe debe aprender a manejarse desde su espíritu y desde lo que el Espíritu de Dios habla tanto en su corazón como a través de la Palabra de Dios. Las barreras del alma son válidas hasta que se reconoce a Jesús como “único” Salvador, porque si eso es cierto tales  no deberían estar allí, porque Cristo es nuestra única defensa y escudo.


DIOS O EL DIABLO
Atribuirle al diablo la mayoría de las cosas “malas” que nos pasan no sólo es erróneo, sino que ronda peligrosamente la incredulidad. A diario veo como la gente teme más al diablo que a Dios, esto implica no solo una gran ignorancia sino una falta de honra al Único digno de ser honrado, engrandecido y alabado. ¡El poder, siempre estará en Dios!
Al poner nuestra fe en un poder que Satanás no tiene y atribuirle lo que no puede hacer estamos restando nuestra fe en Dios, y lo que ocurre entonces es que “me sobrevino lo que me temía” Job 3.25.  Nuestra fe siempre, absolutamente siempre debe estar colocada en Dios. Él es el único Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente, de Él es el poder y jamás dejará de reinar. Sólo ÉL es creador y Él debe permitir toda tentación  que el enemigo quiera perpetrar contra el hombre.
El diablo es una criatura más de la Creación del Único y Eterno Dios, que por haberse rebelado contra su creador perdió para siempre su lugar en el cielo y ya fue condenado. Sí tiene bastante poder ( y ejércitos y huestes enteras) y ha dedicado el tiempo previo hasta la ejecución de su condena a volverle al hombre la vida imposible, en especial a los hijos de Dios, pero…. el diablo no puede tocar a una persona que es hijo de Dios sin el permiso de Dios (Job1 y 2), y tales permisos se otorgan en contexto de que Dios pueda probar y verificar la condición interna de la persona o un sano crecimiento y su fortaleza moral resistiendo al pecado.
Satanás  puede obrar en el hombre sin el permiso de Dios tentándolo, oprimiéndolo y dañándolo cuando la persona está en desobediencia, pues tal condición abre  una puerta a la oscuridad por dónde las fuerzas del mal tienen derecho “legal” para actuar. La situación de desobediencia es claro que coloca a la persona en una posición de debilidad para resistir la tentación. Pero tampoco en esta ocasión Dios será ajeno a lo que ocurre, aunque la persona por su desobediencia haya provocado la opresión del mundo oscuro, Dios siempre estará dispuesto a socorrer a quien se vuelve a Él de todo corazón y se retracta de su desobediencia.

LA PRUEBA
Hemos hablado extensamente en “la prueba de la vida” publicado en el Home de la Bahía sobre que la vida es una prueba en su totalidad, estamos en este tránsito terrenal como en una escuela cuya graduación es una eternidad en el Cielo o ser reprobados (también eternamente) en el sitio de castigo. Por tanto cada prueba debe ser valorada y atesoradas sus derivaciones como enseñanzas profundas para lo que vendrá.

     “Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham”. Génesis 22.Dios debía verificar la verdadera intención del corazón de aquel que había señalado para ser “el padre de la fe”, la prueba extrema (que también ofrece un cuadro comparativo con el  sacrificio de Jesús como único hijo) confirmó visiblemente  la naturaleza y valores del patriarca. En otros casos como las pruebas del largo desierto que atravesó Moisés fueron “pruebas formativas” para adiestrar su corácter también para un futuro ya establecido. Si bies estamos predestinados para ciertas cosas o tareas ( ) esto puede o no cumplirse de acuerdo a nuestro libre albedrío, nuestras decisiones en cuanto a las cosas que la vida nos va presentando enhebran nuestro futuro, aunque gracias a Dios Él siempre sigue interviniendo en la historia del hombre como lo hizo desde el principio y aún se hace cargo de nuestros errores al decidir  “Porque a los hijos de Dios todo les ayuda para bien

     Entonces la mayoría de las cosas “malas” o crisis de la vida a las que tanto escapamos, ni son “del dablo” ni son malas! sino instrumentos de Dios para forjarnos y depurarnos como el oro fino.

LA TENTACIÓN
La tentación es un “verificador” del nivel de fortaleza moral y no indica en sí misma ni pecado ni falta, que ocurre sólo cuando hemos permitido que la tentación anide en el corazón, forme sentimientos y dé lugar a acciones concretas que atentan contra las leyes de Dios (pecado). Cada uno de nosotros somos responsables de lo que ocurre en nuestro interior, tanto si nos hemos ocupado de fortalecer el hombre interior o espiritual o si nos hemos descuidado y por tanto debilitado. El fin de la tentación tendrá diferentes caminos, para unos será verificación de la fortaleza y para otros el alerta de una debilidad que si no tratamos puede llevarnos a la corrupción y finalmente a la muerte del alma y la física. Desde el episodío de “La caída” y la adquisición del libre albedrío Dios no es responsable de lo que el hombre decidió elegir por sí mismo.  Por eso nadie debería levantar el puño o esgrimir la culpa afuera de uno mismo, sino que cada uno deberíamos a diario, y mucho más en las crisis, examinarnos, confrontarnos y trabajar en lo que debemos superar.
El hombre tiende a buscar culpables afuera y no se detiene a mirarse, pero la raíz de todo está en su interior. Resistir a la tentación es deber del hombre no culpa del tentador o de Quién ha aprobado la tentación. “Someteos, pues, a Dios, resistid al diablo; y huirá de vosotros” Santiago 4.7. Nótese que la Biblia habla de “resistir” y no de un ejercito glorioso avanzando y tomando el campo del enemigo, habla de mantener el lugar, de no perder terreno. Eso es resistir y es esencial cuando se enfrenta la tentación.  El cómo resistir tiene muchas facetas pero las básicas son obedecer las reglas de Dios, mantenerse en santidad ( o lo que es lo mismo abstenerse voluntariamente de pecar) y conocer las diferentes armas con que Dios nos equipó a través de Su Palabra.

PARA QUÉ
Para el creyente tanto la prueba como la tentación tienen el fin de fortalecer su carácter eterno, la aptitud moral y una correcta intención del corazón. Para los incrédulos o indecisos las pruebas y tentaciones representan una señal de alerta a fin de que consideren volverse a Dios y reconocerlo en sus caminos.

Artículo relacionado recomendado: “La prueba de la vida”

Texto: Edith Gero

Imagen: www.foto-gratis.es

5 thoughts on “Prueba o tentación”

  1. He leido el artículo y en este momento de mi vida me ha servido mucho. Gracias, espero poder continuar con sus lecturas para fortalecer mi espíritu.

    Gracias.

  2. Gracias Olga. Si necesitas ayuda más personalizada escríbenos a la casilla de consejería. Gracias por compartir. Edith

  3. necesito primeramente ayuda espiritual y una consejeria por que estoy pasando una necesidad economica por que recientemente me han votado del trabajo yo quisiera saber si hay instituciones cristianas que puedan ayudarme tanto en lo espuritual y economicamente tengo 4 hijos que estan estudiando y no puedo solventar los gastos y encima que estoy con deudas en el banco por favor necesito ayuda en el nombre del señor Jesùs,

  4. Gracias Edith.. Leí su texto de prueba o tentación… fue de bendición para mi. Muy claro. Personalmente me gustaría una mayor profundidad en este tema.Como vencer la tentación.. soy un apasionado del cristianismo practico (Sgo 1;22) … comentenos como debe hacer el cristiano para salir airoso en cada situación que se nos presenta en la vida.. la gran mayoría conocemos pasajes bíblicos como (Ef 6: 10-20 ) (Sgo 4;7-10 ) (Lc 9:23 ) (Rom 6:1-23 ) (Gal 5:24 ) y muchos mas…en que Cristo nos insta a una vida en santidad…pero como ?? como lo hago ? por donde espesamos ? en la practica, como lo encaro ? es allí donde muchos no sabemos o no entendemos o no nos explicaron como poner en practico lo que no sabemos y que solo conocemos en forma teoría (porque leímos de la palabra de Dios ), si me puede recomendar algún libro al respecto, se lo agradeceré. Un fuerte abrazo en Cristo, nuestro salvador.

  5. He leido sus articulos y todo exactamente se me aplica a mi vida por que estoy pasando por el momento mas dificil de mi vida pues hace tres semanas murio mi madrecita razon por la cual toda mi fé se vino abajo pues yo le imploré,le supliqué , le hice promesas y juramentos a Dios para que la sanará a mi madre pues no era una enfermedad muy grave la que tenia, pero Dios me la dejó morir y por eso llegue al punto en ese instante de hasta maldecir a Dios, pero hoy estoy arrepentido de todo corazón pero queda en mi el espiritu de culpa que pude haber hecho más por mi madrecita ya que no les insistí a los doctores para que me la atendieran como se debia a mi madre y por eso se le complicó aun mas su salud , por favor si pueden darme consejos ya que los necesito.

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