Crecer,  Desierto,  Relación con Dios

Desde lo profundo de tu corazón

José concluyó bien, pero había comenzado mal. Había estado en una «cisterna» y en una «cárcel», pero terminó en un «palacio».

Como muchos en la Biblia (Jesús, Juan el Bautista, Ezequiel, y los sacerdotes y levitas que servían en el templo, ver Números 4), José comenzó su vida laboral a los treinta años de edad. Hasta entonces había pasado por un entrenamiento particular. Llegó el momento, pues, en que lo pusieron «a cargo de todo el territorio de Egipto.

Dios había visto el corazón de José en medio de todas sus tribulaciones. Durante los trece años comprendidos entre la edad de los diecisiete y los treinta, José probablemente se preguntó qué estaba haciendo Dios. Había experimentado rechazo, sufrimiento, injusticia, encarcelamiento, decepción y otras pruebas. Pero por medio de todo aquello, Dios lo preparaba para estar «a cargo de todo el territorio de Egipto»

Dios sabía que José era confiable porque su corazón era correcto. Había permanecido cerca del Señor en medio de todas las pruebas. Esto es lo que importa, no si estás en un período de batalla o de bendición, sino si permaneces cerca del Señor y te comunicas con él desde tu corazón.

José llamó a sus dos hijos Manasés («Dios ha hecho que me olvide de todos mis problemas, y de mi casa paterna») y Efraín («Dios me ha hecho fecundo en esta tierra donde he sufrido»). El hilo conductor entre ambos nombres es la frase de cuatro palabras: «Dios me ha hecho». Tanto en épocas de sufrimiento (Manasés) como en momentos de éxito (Efraín), José reconocía que Dios tenía el control.

No permitas que tu corazón se amargue en momentos de sufrimiento ni se jacte en épocas de éxito. Reconoce que Dios es soberano sobre tu vida y tu situación.

A diferencia de José, sus hermanos tuvieron que vivir con su engaño y culpabilidad. «[…] Pero se decían el uno al otro: “Verdaderamente nos portamos muy mal con nuestro hermano, pues no le hicimos caso cuando nos rogaba que le tuviéramos compasión, aunque veíamos que estaba afligido. Por eso ahora nos ha venido esta aflicción”». «Se asustaron mucho» en su corazón, pero con sus labios dijeron: «Somos gente honrada».

En todo esto, los sueños originales de José hallaron cumplimiento. Pese a todo lo que había pasado, siguió confiando en Dios y fue fiel a él. Comenzó mal pero terminó bien.

Nunca abandones los sueños dados por Dios. Aunque comiences en una «cisterna» o una «cárcel», como José, puede que termines en un «palacio». Como señala Joyce Meyer: «No importa dónde comenzaste, puedes tener un gran final. […] Aunque hoy te encuentres en un hoyo, ¡Dios aún puede levantarte y hacer grandes cosas en ti y a través de tu vida!».

por Nicky Gumbel

Versículos extraídos del libro de Génesis capítulos 37 al 49, la historia de José.

Ph. Imagen de dương nguyễn en Pixabay

 

Edith Gero es diseñadora gráfica, escritora, consejera bíblica y la creadora de Bahía Esperanza: un sitio amable donde romper el silencio y encontrar herramientas para la resolución de conflictos, más la motivación a un sano crecimiento diario.

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